No fue Darwin quien descubrió la teoría de la evolución. Otros habían explorado ese concepto: Buffon, Lamarck, Erasmus Darwin –autor de Zootomia y abuelo de nuestro famoso biólogo– e incluso Alfred Russell Wallace, cuya figura empieza a reivindicarse como merece. En todo caso, gracias al genio de Charles Darwin hoy manejamos con soltura conceptos como selección natural y evolucionismo. Este año celebramos su bicentenario y los ciento cincuenta años de la publicación de su obra más importante, El origen de las especies. El escritor Blas Matamoro nos invita a explorar la vida de Darwin como investigador: los años que pasó a bordo del navío Beagle (1831-1836) y el desarrollo de su teoría evolucionista en un despacho de Down House, en el condado de Kent.
La obra de Darwin (12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882) sigue suscitando algunas de las polémicas que motivó en su tiempo: los religiosos le achacan haber convertido al hombre en un mero animal; la izquierda, que justifica la actualidad de una política despiadada y egoísta; algunos biólogos, que sus teorías están anticuadas, sobre todo respecto a la herencia; los progresistas insisten en que Darwin liberó la biología de oscuridades místicas y rindió grandes servicios a la razón.
En el libro Charles Darwin. El hombre y su influencia (Alianza Editorial, Madrid, 1995), Peter J. Bowler prefiere hacer una vindicación heterodoxa de Darwin: no exalta en él al determinista e idealista, progresista y teleológico pensador que imaginó la evolución de las especies como la supervivencia del mejor, conforme a tipos previamente diseñados por la naturaleza.
Por el contrario, destaca el papel del azar en la selección, que elimina a los inadaptados pero no elige infaliblemente a los egregios.
La evolución es, pues, abierta e indefinida, con lo cual Darwin más parece un romántico que un cientifista. Entonces: más que dar respuestas correctas, Darwin dio la errónea que todos querían oír.
Al encarar la biografía del sabio inglés, Bowler trata de situar cada época de la historia personal dentro de la historia de las ideas, agregando algunas observaciones sobre personas, sobre todo acerca de Missis Darwin, una Maruja aguerrida que hizo mucho por la promoción de las teorías de su marido.
Lo interesante de la revisión, unido al cuento personal y a una prosa al alcance del profano, hacen de este libro un episodio más en la vida de Darwin, que ha sido sacado del Museo de Ciencias Naturales para ser llevado a la vida cotidiana de esta especie única de simios erectos y locuaces. Los seres humanos, por llamarnos de alguna manera.
(Copyright © Blas Matamoro. Artículo editado previamente en Cuadernos Hispanoamericanos. Publicado en Cine y Letras con permiso de su autor).
La teoría de Darwin
La bioquímica y la genética han actualizado el darwinismo, rellenando aquellos huecos que el propio Darwin, a la altura de su época, apenas pudo intuir. En todo caso, el desarrollo de la teoría evolucionista es un impecable ejemplo de tesón científico.
Se trata de una historia bien conocida. Mientras daba la vuelta al mundo a bordo del navío Beagle, Darwin llegó en septiembre de 1835 a las islas Galápagos. Allí comprobó que los pinzones isleños presentaban ligeras diferencias con sus familiares del continente. Estas aves, pese a pertenecer a una misma especie, se distinguían por ligeros detalles.
Al meditar sobre ese dato, Darwin aplicó la hipótesis de la variabilidad de forma sistemática. Acaso los pinzones de las Galápagos y los del continente presentaban esas variaciones porque, en el pasado, las islas hubieran estado unidas al continente. Quizá una emigración de aves desde el continente a las islas los explicase todo. En todo caso, lo cierto es que la idea de que había un proceso evolutivo en marcha quedaba confirmado por los hallazgos de fósiles que había el científico realizado en la Patagonia.
De regreso en Inglaterra, Darwin comenzó a clasificar y analizar los materiales recogidos durante la expedición. A partir de 1836, puso todo su empeño en construir una teoria sobre el origen de las especies.
Mientras daba forma a su teoría sobre el evolucionismo, escribió estudios de gran interés: Viaje de un naturalista alrededor del mundo (1839), Sobre la estructura y distribución de los arrecifes de coral (1842), Observaciones geológicas sobre las islas volcánicas (1844), Observaciones geológicas sobre las islas volcánicas (1844) y Observaciones geológicas sobre Sudamérica (1846).
En 1859 salió de imprenta la primera edición de El origen de las especies. Aquella primera tirada, de 1250 ejemplares, se vendió en un solo día. Esto da una idea del impacto que la teoría darwinista tuvo en su tiempo.
Las concepciones de Darwin, completadas en 1871 con El origen del hombre y la selección sexual, giran en torno a dos ideas esenciales: el transformismo, es decir, la certeza de que las especies cambian gradualmente sus características; y la diversificación de esas especies a causa de su adaptación a al ambiente.
A juicio de Darwin, el cambio evolutivo, regulado por la selección natural, se induce a través de otro par de realidades biológicas: la variabilidad natural hereditaria de los individuos de una determinada especie y su tasa diferencial de éxito reproductivo.
“La ventana que Darwin abrió al mundo –dice Julian Huxley– posibilitó perspectivas nuevas y revolucionarias en otras materias. Las personas comenzaron a investigar la evolución de nebulosas y estrellas, de las lenguas e instrumentos, de los elementos químicos y de las organizaciones sociales. Al final, llegaron a considerar todo el universo sub specie evolutionis (desde una óptica evolucionista), convirtiendo la idea de la evolución en una idea universal. Esta generalización de la teoría de Darwin –la evolución por caminos naturales– nos facilita una nueva visión del cosmos y de nuestra propia posición humana”.
Faustino Cordón, cuyo conocimiento científico de Darwin es inapelable, también ha destacado su importancia en el pensamiento de nuestro tiempo: “En líneas muy generales –escribe– puede decirse que Darwin no sólo integra los sistemas de conocimientos anteriores a él (relativos principalísimamente a la clasificación, anatomía y fisiología de animales y plantas) en una gran teoría coherente, sino que la desarrolló hasta un límite ya irrebasable para los conocimientos de la época. Para puntualizar datos históricos, señalemos que precisamente en 1858, un año antes de la publicación por Darwin de El origen de las especies, se enunció por el gran patólogo alemán Virchow la teoría celular, según la cual todos los animales y plantas están constituidos por células, que se reproducen (omnis cellula e cellula) y que son, según él, las genuinas unidades de vida, de modo que a ellas hay que remitir la explicación de las funciones de las plantas y los animales”.
“De toda la gran suma de conocimientos acumulada sobre los animales –añade Cordón–, Darwin dedujo que todos los animales proceden de contado número de especies, él sospecha que de una sola. Es evidente que la inducción plantea el origen del primer animal; y, para un evolucionista (alguien que considera el universo como un proceso de cambio coherente) el descubrimiento de Virchow impone que el primer foco de conciencia animal (que la primera unidad supracelular) tuvo que resultar de la culminación de una evolución previa de células, libres y asociadas”.
Otro científico, Otto Koehler, destaca el valor del darwinismo más allá de las correcciones que le aplica la ciencia moderna. “La teoría darwiniana-wallaciana –dice– ha resistido la prueba de fuego de sus primeros cien años: hoy ya no cabe dudar del origen común de toda la vida. Bien es verdad que la teoría ha planteado nuevos interrogantes en todos los campos de la biología, pero las respuestas siempre la han confirmado bajo la capa cambiante de la terminología. Es el factor de unión de esa ciencia tan vasta que es la vida”.
Bibliografía de Charles Darwin en español
1877: El origen de las especies por medio de la selección natural, traducción de Enrique Godínez, 1ª edición, Madrid: Biblioteca Perojo.
1880: El origen del hombre. La selección natural y la sexual. Barcelona: Trilla y Serra.
1880: Origen de las especies por medio de la selección natural o Conservación de las razas en su lucha por la existencia, traducción de Enrique Godínez, 2ª edición, corregida y aumentada edición, Madrid: Lucuix y Compañía.
1887: Los preludios de la inteligencia. Madrid: Imprenta Rollo.
1899: Viaje de un naturalista alrededor del mundo, 1ª edición, 2 vols. edición, La España Moderna, Madrid.
1900: El origen del hombre: Selección natural y sexual, 1ª edición, 2 vols. edición, Barcelona: Centro Editorial Presa.
1902: Autobiografía. Recuerdos del desenvolvimiento de mi espíritu y de mi carácter, traducción de Ciro Bayo, B. Rodríguez Serra Editor.
1903: La expresión de las emociones en el hombre y en los animales, traducción de Eusebio Heras, Valencia: F. Sempere y Cia. Ed..
1909: El pasado y el porvenir de la humanidad, traducción de Aurelio Medina, Barcelona: Librería de Feliu y Susanna.
1909: La lucha por la existencia, traducción de Aurelio Medina, Barcelona: Establecimiento tipográfico Feliu y Susanna.
1909: Las facultades mentales en el hombre y en los animales, traducción de Rosendo Diéguez, Barcelona: Editorial Atlante.
1920: El origen del hombre. La selección natural y la sexual, traducción de A. López White, Valencia: Prometeo.
1920: El origen de las especies por medio de la selección natural ó conservación de las razas en su lucha por la existencia, traducción de A. López White, Valencia: Prometeo.
1922: Diario del viaje de un naturalista alrededor del Mundo en el navío de S.M. Beagle, traducción de Juan Mateos, Madrid: Calpe.
1921: El origen de las especies por medio de la selección natural, traducción de Antonio de Zulueta, Espasa-Calpe.
1930: El origen del hombre. Selección natural y sexual. Barcelona: Editorial Presa.
1932: Viaje de un naturalista alrededor del mundo. Barcelona-Madrid: Ediciones Populares Iberia.
1933: El origen del hombre y la selección en relación al sexo, traducción de M. J. Barroso-Bonzón, Madrid: Librería Bergua.
1935: Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo en el navío de S.M. Beagle, traducción de Juan Mateos, Madrid: Espasa-Calpe.
1935: El origen de las especies por la selección natural, traducción de M. J. Barroso-Bonzón, Madrid: Librería Bergua.
1963: El origen del hombre y la selección en relación al sexo, traducción de M. J. Barroso-Bonzón, Madrid: Ediciones Ibéricas.
1971: Viaje de un naturalista, Barcelona: Salvat Editores.
1975: El origen de las especies, Barcelona: Bruguera.
1978: Autobiografía, Madrid: Alianza Editorial.
1979: El origen del hombre, Barcelona: Producciones Editoriales.
1983: El origen de las especies, traducción de Aníbal Froufe y prólogo de Faustino Cordón. Madrid: Edaf.
1983: Ensayo sobre el instinto y Apunte biográfico de un niño, traducción de Eulalia Pérez Sedeño, Madrid: Tecnos.
1984: Autobiografía y Cartas escogidas, traducción de Aarón Cohen y María Teresa de Torre, Madrid: Alianza Editorial.
1998: La expresión de las emociones en los animales y en el hombre, traducción de Ramón Fernández Rodríguez, Madrid: Alianza Editorial.
2005: El origen de las especies, traducción de Antonio de Zulueta, Madrid: Espasa-Calpe.
2006: Autobiografía, traducción de Isabel Murillo Fort, Madrid: Belacqva.
2006: La estructura y distribución de los arrecifes de coral, Los Libros de la Catarata.
2007: La fecundación de las orquídeas, traducción de Carmen Pastor Gradolí, Editorial Laetoli.
2007: El origen de las especies por medio de la selección natural, traducción de Antonio de Zulueta, Madrid: Alianza Editorial.
2008: Plantas insectívoras, traducción de Susana Pinar García, Los Libros de la Catarata.
2008: Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo, traducción de Juan Mateos de Diego, Madrid: Espasa Calpe.
2009: Autobiografía, traducción de José Luis Gil Aristu, Editorial Laetoli.
2009: El origen de las especies por medio de la selección natural, traducción de Antonio de Zulueta, Madrid: Alianza Editorial.
Imagen superior: John Collier (1850-1934). Charles Robert Darwin © National Portrait Gallery, Londres. Reservados todos los derechos.































































































