
La historia se escribe y se relee desde la ambigüedad o las convicciones propias del presente. En este sentido, la imagen de la aristocracia suele ser incompleta, pues hay quien la pinta con los colores más vivos de la tradición o del arrebato caballeresco, y por el contrario, quien la rechaza por ser la apología del poder jerárquico en su raíz misma.
¿Dónde está el secreto de la perdurable trayectoria de esta institución? El historiador escocés Jonathan Powis, profesor en las Universidades de Nueva York y de Oxford, nos detalla en su libro las claves que explican el lugar de la aristocracia en la historia europea.
El suyo es un ensayo profundo, enérgico, impecablemente escrito y cargado de sentido común. Powis revisa cómo ha ido variando el estatus de la aristocracia frente al pensamiento emancipador de la modernidad.
El liderazgo y la autoridad del aristócrata – que son su básica tarea, de eso no hay duda– son asuntos lo suficientemente sustanciosos como para que el estudioso los proyecte en el pasado con mayor conocimiento de causa.
Es muy significativo que el autor emprenda su investigación con una cita del politólogo Vilfredo Pareto, el autor de Tratado de sociología general (1916). “La Historia –decía Pareto– es un cementerio de aristocracias”.
¿Realmente ha sido así? Powis reconoce que el pasado europeo se construye, en buena medida, gracias a esos grupos dominantes hereditarios. Aunque tantea la opción de comparar la fortuna aristocrática en diversos contextos para encontrar divergencias, el autor acaba por distinguir esos rasgos comunes que comparten las aristocracias occidentales, y que –ahí es nada– han permitido a éstas sobrevivir y adaptarse.
Powis alude a diferentes contextos históricos –los estados feudales de los siglos XI y XII, la Venecia renacentista, la Inglaterra victoriana… – y en todos ellos encuentra un carácter reconocible: “el poder lo detentaban las familias de alto rango social, éste era transmitido a través del linaje, o mediante educación y ósmosis social; y la asociación de rango y poder gozaba de la aceptación general (aunque no sin cuestionamiento) del conjunto de la comunidad”.
Estatus y jerarquía, riquezas y honor, proezas y derecho a una posición social más elevada. De todo ello nos habla Jonathan Powis en La aristocracia, una monografía imprescindible para librarnos de estereotipos y comprender quién ha ejercido de gentleman en el Antiguo y el Nuevo Régimen.
El núcleo del pensamiento de Powis estriba en una certeza final: en su sentido clásico, la aristocracia ha dejado de existir, pero los aristócratas no son una especie extinguida.
Algunos han sobrevivido, respaldados por herencias sustanciosas. “Unos –dice el historiador– se adaptaron a las exigencias de la política de masas y lograron éxito o notoriedad en una transformada vida pública. Las carreras de Churchill o de Mosley podrían insinuar la persistencia de ventajas aristocráticas, al menos en Gran Bretaña, a principios de este siglo”.
Nota editorial
El historiador Jonathan Powis recoge en estas páginas una síntesis ponderada de cómo se fue forjando esa alianza entre un estamento privilegiado y la estructura social que encontró en la aristocracia una señal inequívoca de su supuesta y particular coherencia.
Considerando la aristocracia desde una amplia perspectiva cronológica, y en el marco de un profundo análisis, en esta obra Powis ofrece una visión novedosa no solo de los aristócratas en sí mismos –con sus patrones de pensamiento y conducta, la naturaleza de su poder y sus relaciones con el Estado–, sino también de los mil años de desarrollo europeo durante los cuales fueron el centro de atención.
Este libro se ocupa de explicar cómo y por qué la aristocracia ha sido capaz de adaptarse y sobrevivir en el transcurso de los años a los numerosos cambios culturales, políticos y económicos que amenazaron su existencia desde la Edad Media a la Contemporánea.
Así, se analizan conceptos como los de estatus y jerarquía, familia y fortuna, y rango y liderazgo como las principales variables que fueron definiendo el papel de la aristocracia en la sociedad así como su propio funcionamiento interno.
Esta edición en castellano cuenta además con un prólogo de Fernando Bouza que explica la trascendencia de la obra y la ubica en su contexto.
Sinopsis
El autor de La aristocracia, Jonathan Keppel Powis nació en Glasgow en 1947. Licenciado en Historia en el New College de Oxford, desempeñó su primer trabajo académico como miembro del Queens College de dicha localidad. Profesor en la Universidad de Nueva York de 1971 a 1984, fue elegido miembro del Balliol College de Oxford donde enseñó Historia Moderna de 1984 hasta 2001.
Fernando Bouza, catedrático de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, es experto en la historia cultural de la Europa altomoderna.
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