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Biografía de Roman Polanski

Roman PolanskiUna de las cosas a las que muchos cineastas parecen haber renunciado es la originalidad. A diferencia de tantos artesanos que proliferan en la industria, Roman Polanski se caracteriza por un talento descomunal, propio de un autor en toda regla. Maestro indiscutible, Polanski es capaz de transformar películas de género –desde Chinatown hasta El Escritor– en obras enigmáticas y elegantes.

Roman Polanski nació en París de padres polacos el 18 de agosto de 1933. A los tres años, su familia se trasladó a Cracovia. En 1941, el padre de Polanski fue deportado al campo de trabajo de Mauthausen, en Austria, y su madre a Auschwitz, de donde nunca regresó.

El propio Polanski fue acogido por una serie de familias polacas. De este período de su vida, Polanski recuerda en su autobiografía, “Roman” (1984), que “las películas se convirtieron en mi gran pasión, mi única evasión de la depresión y la desesperación que a menudo me abrumaban”.

Tras la guerra, Polanski se reunió con su padre, que más tarde volvería a casarse. A los 14 años, Polanski se inició en la interpretación y trabajó en el teatro, en la radio y, más adelante, en el cine.

En 1955, Andrzej Wajda eligió a Polanski para un pequeño papel en Pokolenie (Generación) y más tarde en Lotna (1959), Niewinni czarodzieje (Hechiceros inocentes, 1960) y Samson (1961). También apareció en otras cuantas películas más, como Wraki (Barcos hundidos, 1957), de Ewa y Czeslaw Petelski, Koniec nocy (El fin de la noche, 1957), de Julian Dziedzina, y Do widzenia do jutra (Hasta mañana, 1960), de Janusz Morgernstern. Durante este período, Polanski asistió a una escuela de arte de Cracovia, donde estudió pintura y diseño gráfico.

En 1955, fue aceptado en el curso de dirección de la escuela de cine de Lodz. Su primera película, Rower (La bicicleta, 1955), se basaba en su propia experiencia de haber sido atracado por un hombre buscado por tres asesinatos.

Por desgracia, por culpa de los errores cometidos por el laboratorio, no se reveló más que la mitad de la película y hubo que abandonar el proyecto.

Dos años después, Polanski causó un gran revuelo en la escuela con un sensacional corto de un minuto, Moderstwo (Un asesinato, 1957). Éste, junto a otro sketch, Usmiech zebiczny (Sonrisa llena de dientes) presagiaron algunos de los temas más inquietantes de las futuras películas de Polanski de los 60 y 70.

Pero sus restantes cortometrajes de la escuela de cine de Lodz revelan una mayor variedad de temas, a los cuales aportaba un enfoque a menudo travieso, ingenioso y reflexivo. Entre ellos, Dwaj ludzie z szafa (Dos hombres y un guardarropa, 1958), una alegre obra maestra de vanguardia, que creó expresamente para el Festival de Cine Experimental de Bruselas, en el que obtuvo una medalla de bronce.

Sin embargo, el aspecto más sorprendente de estos primeros cortos es su nostalgia, a menudo crítica, entre los cuales destacan Lampa (1959) y su trabajo de fin de carrera Gdy spadaja anioly (Cuando caen los ángeles, 1959).

Como Polanski no terminó la tesis teórica exigida por la escuela, no llegó a licenciarse formalmente. No obstante, ‘Kamera’, una productora, le dio trabajo como ayudante de dirección y, por su dominio del francés, lo nombraron ayudante de Jean-Marie Drot, un director francés que trabajaba en Polonia, en la realización de una serie de documentales sobre la cultura polaca. También le dieron empleo como ayudante de Andrzej Munk en Zezowate Szczescie (Mala suerte, 1960).

Entre 1960 y 1961, Polanski trabajó en París, donde dirigió y actuó en otro corto, Le Gros et le Maigre (El gordo y el flaco). Un año más tarde, regresó a Polonia decidido a realizar su primer largometraje, basado en un guión escrito por él mismo, Jakub Goldberg y Jerzy Skolimowski. Pero los trámites burocráticos retrasaron la aprobación que necesitaban de las autoridades, así que Polanski rodó otro corto, Ssaki (Mamíferos, 1962), financiado ilegalmente con dinero privado de Andrzej Kostenko, que ejerció también de director de fotografía, y Wojtek Frykowski.

Con el tiempo, Polanski pudo por fin empezar a rodar su primer largo, Noz w Wodzie (El cuchillo en el agua, 1962). A pesar de la limitada distribución nacional y de la condena pública de Wladyslaw Gomulka, primer secretario del partido comunista de Polonia, el filme fue un gran éxito en el extranjero, recibió el premio de la crítica en el Festival de Cine de Venecia, y fue candidato al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa.

Polanski rechazó una oferta para hacer un ‘remake’ de su película en Hollywood, y optó por llevar su carrera por otro camino. Rodó en Holanda La Rivière de Diamants, uno de los episodios que componen la película, Les Plus belles Escroqueries du Monde (Las más bellas timadoras del mundo, 1964).

Supuso su primera colaboración con el escritor Gerard Brach.
Sumamente impresionado por Noz w Wodzie, el productor Gene Gutowski se puso en contacto con Polanski en Munich y convenció al joven director para que lo acompañara a Inglaterra.

En 1965, con financiación de Compton Films, Gutowski produjo la primera película de habla inglesa de Polanski, Repulsión, a partir de un guión de Polanski y Brach. La cinta obtuvo el Oso de plata del Festival de Cine de Berlín y convirtió a Polanski en un director de importancia internacional.

A continuación vendría Callejón sin salida, un proyecto personal de Polanski y Brach, rodado en exteriores en Holy Island, que recibió en 1966 el Oso de oro en Berlín.

Tras él llegaría en 1967 una coproducción angloamericana, un pastiche de las películas de terror de vampiros, El baile de los vampiros. El propio Polanski estuvo sensacional en un breve papel y la película estuvo protagonizada por Sharon Tate, con la que más tarde se casaría.

A pesar de que el coproductor americano realizó un nuevo montaje de la película y le cambió el nombre por Pardon Me, But Your Teeth Are in My Neck (Disculpe, pero tiene sus dientes en mi cuello), y de fracasar en la taquilla norteamericana, Robert Evans, recién nombrado vicepresidente encargado de producción de Paramount Pictures, se puso en contacto con Polanski para que dirigiera La semilla del diablo, a partir de la novela de Ira Levin.

Estrenada en 1968, se convirtió en una de las mejores películas de la filmografía de Polanski, y ciertamente una de las que más éxito comercial ha logrado.

Pero en agosto de 1969 se produciría una gran tragedia. Sharon Tate, en avanzado estado de gestación, Wojtek Frykowski, Abigail Folger y Jay Sebring fueron brutalmente asesinados en Beverly Hills por la familia Manson.

De duelo y profundamente afligido, Polanski se vio incapaz de concentrarse en el trabajo, por lo que abandonó un proyecto de United Artist, El día del delfín, y la adaptación de la novela francesa Papillon.

Sin embargo, en 1971, regresó a la dirección con Macbeth, que adaptó de la obra de Shakespeare, en colaboración con Kenneth Tynan. La película tuvo más éxito en Gran Bretaña que en Estados Unidos, y Polanski decidió permanecer en Europa para dirigir ¿Qué? (1972), producida por Carlo Ponti.

La cinta fue un fracaso tanto crítico como comercial, pero Polanski dirigiría a continuación su obra más alabada por la crítica, Chinatown (1974), protagonizada por Jack Nicholson.

El filme aspiró a 11 Oscar, incluido el de Mejor director. Robert Towne obtuvo un Oscar al Mejor guión original.

Polanski describe su siguiente proyecto como “un experimento fracasado pero interesante”, El quimérico inquilino (1975), basado en la novela Le Locataire, de Roland Topor. Polanski no solo dirigió, sino que también interpretó al torturado personaje central, Trelkowski, un polaco de nacionalidad francesa, cuyo descenso a la paranoia acaba en suicidio.

La película sigue siendo objeto de controversia, pero está considerada por muchos como una obra maestra.

Su siguiente proyecto se basaría en la novela de Thomas Hardy Tess, la de los Urberville. Tess (1979), protagonizada por Nastassia Kinski, es una historia de inocencia traicionada, seducción y conducta humana regida por las barreras de clase y los prejuicios sociales.

Tess resultó un rotundo éxito de crítica y público, con 6 candidaturas a los Oscar, nuevamente como Mejor director, además de hacerse finalmente con 3 Oscar a la fotografía, dirección artística y diseño de vestuario.

Tras una larga ausencia de las salas de cine, Polanski dirigió en 1986 Piratas, con Walter Matthau, una comedia de aventuras, a la que siguió Frenético (1988), un ‘thriller’ ambientado en París, protagonizado por Harrison Ford y la futura mujer de Polanski, Emmanuelle Seigner.

Su siguiente película sería Lunas de hiel (1992), basada en una novela de Pascal Bruckner, inflexible, sincera y controvertida. Tras ella vendría el filme alabado por la crítica La muerte y la doncella (1994), adaptación de la estimada obra teatral de Ariel Dorfmann.

En 1999, Polanski dirigió un ‘thriller’ basado en la novela de Arturo Pérez Reverte El Club Dumas, aunque el título cambió para esta adaptación a La novena puerta, que Johnny Depp se encargó de protagonizar.

A continuación, Polanski optó por una nueva adaptación, aunque en esta ocasión se trató de unas memorias del gueto de Varsovia de Wladislaw Szpilman, tituladas El pianista. El pianista (2002), un relato autobiográfico de valor y supervivencia en condiciones inhumanas, permitiría a Polanski explorar sus raíces polacas y sus propias experiencias de la infancia.

Objetiva y sin sentimentalismos, la película fue universalmente alabada y recibió numerosos galardones, incluidos tres Oscar, al Mejor actor para Adrian Brody, al Mejor guión adaptado para Ronald Harwood y al Mejor director para Roman Polanski, también obtuvo la Palma de oro del Festival de Cine de Cannes y los premios BAFTA a la Mejor película y el Mejor director.

En 2005, Polanski dirigió la adaptación de Ronald Harwood de la obra de Charles Dickens Oliver Twist, en la que intervino Ben Kingsley en el papel de Fagin.

El Escritor (The Ghost Writer) es un ‘thriller’ contemporáneo del novelista y periodista británico de gran éxito de ventas Robert Harris. A principios de 2007 mientras trabajaba con Roman Polanski en una adaptación de su novela Pompeya, Harris, antiguo redactor político, empezó a escribir la novela.

Harris estuvo trabajando en ambos proyectos en paralelo y cree, por consiguiente, que la novela se vio imbuida de la influencia de Polanski. Cuando, por distintos motivos, la película que estaba preparando sobre Pompeya no salió adelante, Harris le envió a Polanski una copia de su novela terminada, antes de su publicación.

Polanski respondió diciendo: “Hagamos esto en su lugar, es como Chandler”. Harris explica: “Tenía intención de dirigir un ‘thriller’ y le había interesado originalmente mi primera novela ‘Patria. 1964, ¿Se acerca el fin del Tercer Reich?’, pero descubrió que ya se había rodado. Así que en un curioso giro del destino, en el que cree firmemente, acabamos haciendo algo completamente distinto. Nos pasamos entonces otros cuantos meses muy agradables trabajando en este guión en su lugar”.

Harris encontró en Polanski un colaborador perfecto. “Se muestra respetuoso con el material original, siempre decía: ‘la novela es el guión’. Así que, desde el punto de vista de un escritor, es el director ideal. Nuestro método consistía en elaborar un borrador, que yo escribía según las escenas y la estructura del libro y entonces lo revisábamos implacablemente, desechando, puliendo, mejorando. Uno de los curiosos efectos de trabajar con él es sentir que estás volviendo a escribir la novela, pero haciéndolo bien esta vez. Hay cosas en el guión cinematográfico de El Escritor (The Ghost Writer) que son mejores que en la novela. Nos esforzamos mucho en mejorarlo. Por ejemplo, creo que la película sale infinitamente reforzada por el hecho de quedarse en esos escenarios de árboles y costa y playas y puertos medio abandonados y en ruinas. Funciona mucho mejor”.

La sensación de una perspectiva narrativa es fundamental en buena parte de la obra de Polanski. Como aclara el productor Robert Benmussa: “La obra de Polanski siempre tiene muchas lecturas, pero siempre hay constantes. Todas sus películas se ven desde el punto de vista de un personaje. Aquí, seguimos a El Escritor desde el primer al último fotograma, todo se ve desde su punto de vista y el espectador avanza con él. Es algo característico de las películas de Polanski”.

Copyright de imágenes y notas de prensa de El Escritor © Aurum Producciones. Reservados todos los derechos.


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