En 2002, el estreno francés de Invasión, la película que Hugo Santiago rodó en 1969 a partir de un guión elaborado junto a Borges, reavivó la curiosidad de los estudiosos por la faceta cinematográfica del escritor.
Tras el montaje de las ocho bobinas de negativo que le fueron robadas durante la dictadura militar, Invasión ha llegado hasta ese público francoparlante que antes celebró otras producciones de orden borgiano como Les autres (1974), del propio Santiago, y Emma Zunz (1969), de Alain Magrou.
Es evidente que la devoción ha probado ser contagiosa. Y es más evidente que sugestiona por igual a cineastas canónicos —es el caso de Nicolas Roeg en Performance (1970)— y a creadores más bien pintorescos —pienso en Alex Cox, responsable de Death and the Compass (1996)—. En cualquier caso, más allá de la fidelidad o el entusiasmo, la eficacia de los adaptadores consiste en interpretar con el tono preciso las claves de cada fábula.
No por casualidad, Bertolucci lo consiguió en La estrategia de la araña (1970), donde el conspirador Kilpatrick, protagonista del «Tema del traidor y del héroe», era transfigurado en el antifascista Magnani.
Ahora bien, esa cinefilia que llevó a Borges a redactar dos guiones, Los orilleros y El paraíso de los creyentes, no equivale a un trato positivo con los realizadores.
A fin de cuentas, entre las adaptaciones argentinas, la que en su día le agradó más fue Hombre de la esquina rosada (1962), de René Mugica. Nada que ver con otras versiones, rodadas muy a su disgusto. De hecho, jamás comprendió por qué Torre Nilsson filmó Días de odio (1954) a partir del cuento Emma Zunz.
También se pudo percibir esa indignación ante La intrusa (1980), de Carlos Hugo Christensen.
Juzgó disparatada El muerto (1975), de Héctor Olivera, y aplicó su desdén a Los orilleros (1975), de Ricardo Luna.
Nunca sabremos qué hubiera opinado sobre Guerreros y cautivas (1989), dirigida con brío por Edgardo Cozarinsky, o sobre productos tan arriesgados como Variaciones 1/100 (2002), de Javier Aguirre, donde la cita del escritor es imprescindible.
Ficciones biográficas
Esa cita, a su vez, enlaza a Borges con otro género, el documental, que tampoco le hizo justicia. Prueba de ello es Borges para millones (1978), de Ricardo Wullicher, un retrato que el escritor deploró por excesos que no figuran en Borges sobre Borges (2003). Dentro del mismo espacio, sobresale el feliz y digresivo abordaje de Fernando Arrabal Jorge Luis Borges, una vida de poesía (1998).
Al apoderarse de esos tópicos que perpetúan la fama de Borges, Arrabal nos hace ver cómo éstos tan sólo alcanzan a conformar un museo de cera.
Algo de ello hay en dos ficciones biográficas: El amor y el espanto (2000), de Juan Carlos Desanzo, y Un amor de Borges (2000), de Javier Torre.
Valdría la pena ahondar en las razones que explican el desinterés del público argentino por ambos largometrajes. Al fin y al cabo, quizá el intento de avivar una existencia tan poco azarosa como la de Borges exija cierta falta de respeto por la verdad biográfica.
Filmografía
Días de odio (1954), de Leopoldo Torre Nilsson
Hombre de la esquina rosada (1962), de René Mugica
Invasión (1969), de Hugo Santiago
La estrategia de la araña (1970), de Bernardo Bertolucci
Los orilleros (1975), de Ricardo Luna
El muerto (1975), de Héctor Olivera
Guerreros y cautivas (1989), de Edgardo Cozarinsky
Cuentos de Borges (1990-1991). Teleserie que comprende El sur, de Carlos Saura; La intrusa, de Jaime Chávarri; El Evangelio según San Marcos, de Héctor Olivera, y La otra historia de Rosendo Suárez, de Gerardo Vera
El amor y el espanto (2000), de Juan Carlos Desanzo
Un amor de Borges (2000), de Javier Torre
Variaciones 1/100 (2002), de Javier Aguirre
Bibliografía
Arrabal. Fernando: J. L. Borges, una vida de poesía. Edición de Francisco Torres Monreal, Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia, colección Miscelánea. 2000. Guión de la película del mismo título realizada por el escritor español
Borges para millones. Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 1978. En este libro se transcriben las entrevistas filmadas para el largometraje homónimo, dirigido por Ricardo Wullicher
Cozarinsky, Edgardo: Borges y el cine. Editorial Sur. Buenos Aires, 1974. Reúne los artículos de tema cinematográfico que Borges publicó en la revista Sur entre los años 1931 y 1945
Jorge Luis Borges en Sur (1931-1980). Emecé. Barcelona, 1999. Si bien este volumen incluye los comentarios sobre cine publicados por el escritor en Sur, excluye cuatro textos que aparecían en la recopilación de Cozarinsky: «Films» (n. 5, 1931), «Street Scene» (n. 5, 1932), «El Dr. Jekyll y Edward Hyde, transformados» (n. 87, 1941) y «Sobre el doblaje» (n. 128, 1945).
Los orilleros y El paraíso de los creyentes (1955), en Obras completas en colaboración. Emecé. Barcelona. 1995. Dos guiones escritos por Borges y Adolfo Bioy Casares
Oeuvres Complétes vol. 1. Gallimard, La Pléiade, Paris. 1993. Figura en esta edición una nota de cine que no aparece en otros repertorios, «Cromwell: el poderoso», editada originalmente por la revista Urbe en 1930
Textos recobrados 1931 -1955. Emecé, Barcelona, 2001. Recopila las breves noticias sobre cine redactadas por Borges para los Cuadernos Mensuales de Cultura (Buenos Aires, 1933)
Publiqué la primera versión de este artículo en las páginas del suplemento cultural de ABC.










































































































