El estreno triunfal de La Guerra de las Galaxias (Episodio IV: Una Nueva Esperanza) en 1977 consolidó a George Lucas frente a todos los ejecutivos de la Fox, incluido el que había sido su principal defensor, Alan Ladd Jr. Fue este último quien certificó la independencia financiera de Lucas a la hora de rodar la primera secuela.
El potencial del merchandising: he ahí el principal descubrimiento de Lucas. “El merchandising de La Guerra de las Galaxias –escribe Peter Biskind–, en lugar de limitarse a promover la película, como se había hecho siempre hasta ese momento, adquirió vida propia y consiguió más de tres mil millones de licencias en el momento del reestreno de La Guerra de las Galaxias (1997)”.
Gracias a los ingresos que a Lucas le había reportado esa hábil jugada, pudo reunir parte de los dieciocho millones de dólares que necesitaba para filmar un título más de esa saga que, en palabras del productor Gary Kurtz, iban a integrar doce largometrajes, repartidos en cuatro trilogías (No dedicaré espacio a ese inefable episodio que se programó en 1978 bajo el título de Star Wars Holiday Special).
El agotamiento que había padecido en Túnez y en los Estudios Elstree convenció a Lucas de que sería más razonable que otro ocupase la silla de realizador en su lugar.
Para llevar las riendas de El Imperio Contraataca, contrató al veterano director Irvin Kershner, profesor suyo en la USC School of Cinema-Television y responsable de películas como La venganza de un hombre llamado caballo o Los ojos de Laura Mars.
Kershner, el productor Gary Kurtz y Lucas eran viejos amigos desde los tiempos en que la protección de Francis Coppola permitía a los dos últimos iniciarse en el negocio del cine.
El guión de El Imperio Contraataca es bastante superior con relación a la primera entrega del ciclo. Autora de novelas de anticipación bastante notables, Leigth Brackett figura junto a Lawrence Kasdan en sus créditos, como guionista de esta primera secuela de Star Wars.
Por desgracia, el cáncer acabó con Brackett en febrero de 1978, sin que ésta pudiera ver el resultado de su obra, pero su estilo único en el terreno de la space opera pervive de forma evidente en la película. El segundo borrador fue escrito por Kasdan, que ya había impresionado a Lucas como autor de En busca del Arca perdida.
A partir del argumento ideado por Lucas, Leight y Brackett desarrollaron una trama bastante ambiciosa. En esta ocasión, la Alianza Rebelde es acosada por constantes ataques de las fuerzas del Imperio a lo largo y ancho de la Galaxia.
La Princesa Leia y lo que queda de las fuerzas rebeldes se han refugiado en el helado planeta Hoth, pero la escuadra de Darth Vader ataca la base de Hoth, obligando a Leia a huir junto a Han Solo, Chewbacca y C3PO.

Mientras tanto, Luke marcha al planeta Dagobah, donde prosigue su adiestramiento como caballero Jedi bajo la atenta mirada del maestro Yoda (Frank Oz).
Algún tiempo después, en Bespin, Lando Calrissian traiciona su amistad con Han Solo y le entrega a los cazadores de recompensas. El drama viene a complicarse aún más cuando Luke descubre que Darth Vader es, en realidad, su progenitor.
Ni que decir tiene que esta lectura freudiana –el paladín enfrentado a su padre– tiene su miga, y fascinó a más de un estudioso.
Como ya vimos, los beneficios económicos de La Guerra de las Galaxias dieron a Lucas la oportunidad de independizarse de los grandes estudios. Con ese propósito, el realizador financió El Imperio Contraataca como si fuera una película indie, hipotecando sus propiedades y arriesgándose a un fracaso monumental.
La filmación comenzó por su parte más compleja. Las secuencias de exteriores en el planeta Hoth se rodaron en Noruega, en el glaciar Hardangerjøkulen, no lejos de Finse. La primera toma lleva por fecha el 5 de marzo de 1979. Pese a trabajar en primavera, las bajas temperaturas hicieron mella en el equipo. Se registró la peor tormenta que había sufrido la zona en medio siglo.
Acosados por el frío, la nieve y la vestisca, técnicos y actores tuvieron que refugiarse en el hotel en más de una ocasión.
Mark Hamill había sufrido un accidente de tráfico, lo cual le había dejado el rostro lleno de cicatrices. En la ficción, el ataque del Wampa contribuyó a explicar ese cambio de aspecto.
Posteriormente, Lucas y el resto del equipo viajaron a Londres. La nueva fase del rodaje comenzó en los Elstree Studios el 13 de marzo. Un total de sesenta decorados había sido construido para la ocasión. Por desgracia, se declaró un incendio en el set donde Stanley Kubrick rodaba El resplandor, y ello afectó gravemente a la filmación de El Imperio Contraataca.
La pesadilla de Lucas se resumía en este concepto: el presupuesto había incrementado en tres millones de dólares.
Para evitar filtraciones acerca del mayor secreto del guión –el hecho de que Luke es hijo de Darth Vader–, Lucas facilitó a David Prowse (Vader) una línea de diálogo en la que decía “Obi-Wan mató a tu padre”. Posteriormente, Lucas, Irvin Kershner, Mark Hamill y el actor que dobla al Lord oscuro, James Earl Jones, introdujeron en el montaje final ese cambio decisivo que nadie más conocía, y que sólo se divulgó con la película ya estrenada.
El taller de ILM creció considerablemente y acogió a nuevos ingenieros y técnicos. Discípulos de Les Bowie -el patriarca de los truquistas británicos- y curtidos en un buen número de producciones Hammer y en telefilmes como Espacio 1999, Nick Allder y Brian Johnson fueron contratados para diseñar los trucajes de varios largometrajes de alto presupuesto como Alien o Dune.
Allder llegó a formarse un acreditado prestigio durante los ochenta gracias a la profesionalidad de su equipo y a los magníficos resultados de su tarea en los estudios Bray, pero su fama internacional se consolidó merced a su intervención en el rodaje de El Imperio Contraataca.
Allder y Johnson cooperaron nuevamente en esta ocasión. El primero fue el encargado de los efectos físicos, y el segundo, el realizador de las miniaturas.
El trabajo desarrollado durante el rodaje en Noruega y en los estudios londinenses EMI, Bornewood y Shepperton fue completado al otro lado del océano, en la sede de la ILM en San Francisco.
John Dykstra, que para entonces ya había demostrado las posibilidades de su sistema de filmación, el dykstraflex, lo cedió en esta oportunidad.
El dykstraflex, uno de los artilugios emblemáticos de la ILM, permite controlar la cámara mediante ordenadores, de tal modo que si es necesario realizar una toma complicada, el programa la desarrolla automáticamente, y si hay que volver a rodar un efecto especial, cada movimiento ha quedado registrado en una memoria informática y no hay problemas a la hora de la repetición.
Con este aparato se rodaron, por ejemplo, las casi infinitas tomas que componen la huida del "Halcón Milenario" a través del campo de asteroides de la segunda entrega de la saga galáctica. Por cierto, fue necesario un diseño especial de impresor óptico para componer la secuencia final.
Este sistema informático fue asimismo aplicado a la animación de criaturas por Phil Tippett, otro de los grandes nombres de la ILM, que participó decisivamente en El Retorno del Jedi.
En los ochenta, el prestigio de la ILM era sólo comparable al de la Boss Film Corporation de Douglas Trumbull, a la que, por cierto, también se asoció Richard Edlund.
Como Lucas y otros cineastas de su generación en la Universidad de Cine de California del Sur, Edlund había obtenido su primer trabajo como realizador de filmes de entrenamiento para la Armada americana. Su formación como truquista la adquirió como ayudante del técnico de efectos fotográficos Joe Whesteimer.
Después de realizar muchos de los trucajes fotográficos de La Guerra de las Galaxias, intervino en el trucaje de El síndrome de China (The China Syndrome, 1979), para después volver al edificio de la ILM y supervisar los efectos de El Imperio Contraataca.
También bajo la enseña ILM, Edlund intervino en el rodaje de En busca del Arca Perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981), película en la que destacan unos magníficos efectos de mate, con pinturas de impresionante realismo.
No en vano, colaboraron con Edlund Joe Johnston, Bruce Nicholson y Kit West.
El encargado de diseñar al maestro Yoda fue Stuart Freeborn, el creador de Chewbacca. La marioneta, repleta de elementos animatrónicos, fue manejada por un equipo de técnicos al mando de Frank Oz, quien prestó su voz a la criatura.
Considerada por muchos como la mejor del ciclo, El Imperio Contraataca es una excelente película de aventuras espaciales, con un magnífico diseño de producción y unos efectos realmente asombrosos.
Desde luego, hubo otras películas, libros y teleseries que enriquecieron la saga Star Wars (y el patrimonio personal de Lucas). Pero ninguna producción posterior a la cinta de Kershner llegó tan lejos y con tanta soltura narrativa. En realidad, algunos seguimos creyendo que la parte canónica del ciclo concluye justamente ahí.
Copyright de las imágenes de Star Wars: TM & © Lucasfilm Ltd. 2009. Twentieth Century Fox Film Corporation. Cortesía de Hispano Foxfilm. Reservados todos los derechos.









































































































