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El Señor de los Anillos, de Ralph Bakshi

El Señor de los Anillos, de Ralph BakshiAllá por 1957, J.R.R. Tolkien recibió la visita de un conocido editor de revistas y promotor del fandom, Forrest J. Ackerman, a quien acompañaban dos productores, Morton Grady Zimmerman y Al Brodax.

La idea de estos tres hombres de negocios era rodar El Señor de los Anillos como un film de dibujos animados. Por lo visto, el guión era una calamidad y Tolkien, en un arranque de dignidad, rechazó la oferta.

Tres décadas después, el novelista Peter S. Beagle recibía en su despacho un esbozo de guión de El Señor de los Anillos firmado por Chris Conkling. A Beagle, un auténtico maestro de la novela fantástica, le correspondía reelaborar el libreto de esa futura película sobre el original de Tolkien.

El encargado de ponerla en imágenes, Ralph Bakshi, era un animador vanguardista y atrevido, a quien respaldaban el productor Saul Zaentz, gestor de los derechos de adaptación, y la compañía United Artists.

Las casualidades son así: también Ralph Bakshi había empezado a hablar del proyecto en 1957 –el mismo año en el que Ackerman visitó a Tolkien–, pero carecía de fondos para adquirir los derechos. Según consta en sus archivos, éstos fueron requeridos infructuosamente por Walt Disney, poco antes de que en 1968 pasaran a ser propiedad de la United Artists.

De ahí en adelante, el proyecto tuvo diversos pretendientes. Entre ellos, Stanley Kubrick y John Boorman. Pero la dificultad técnica del rodaje y los costes previstos convertían a El Señor de los Anillos en uno de esos títulos que siempre amenazan con deslizarse montaña abajo.

Cuando las cosas no podían resultar más inciertas, Boorman renunció a participar, y pasó el relevo a Bakshi. Tras una complicadísima negociación, el trato quedó bajo el paraguas de la Metro-Goldwyn-Mayer y el citado Saul Zaentz se hizo cargo de las finanzas.

Para tranquilizar a los herederos de Tolkien, Bakshi habló con la hija del escritor, Priscilla, a quien dejó claras sus intenciones artísticas.

A la hora de filmar El Señor de los Anillos (1978), Bakshi se decantó por una técnica perfeccionada por Disney: el rotoscopio. Sus posibilidades eran inmejorables: la cinta se filmaba con intérpretes reales, en blanco y negro, y luego, mediante un sistema de calco, era posible obtener una animación sumamente verista.

Con la idea de elevar la calidad del largometraje y ensanchar su audiencia adulta, Bakshi confió el texto a Peter S. Beagle y dispuso la participación de actores como John Hurt, quien prestó su voz a Aragorn, y Anthony Daniels, que ya era conocido por su papel de C3PO en La guerra de las galaxias, y que se metió en la piel del elfo Legolas.

La película con actores reales fue filmada en España. Este metraje fue luego transformado en dibujos animados mediante el rotoscopio. Acá nos encontramos con un detalle singular, y es que, entre los artistas que colaboraron en ese proceso, figura un joven dibujante que más adelante entraría en el gremio de los directores:Tim Burton.

Visto desde la distancia, resulta incomprensible que a Bakshi le obligaran a estrenar su película sin aclarar que se trataba del primero de dos largometrajes. Ello explica que bastantes espectadores quedaran insatisfechos ante una narración que sólo abarcaba la mitad de la obra original.

Aunque en un principio no quiso reconocerlo, Peter Jackson también llegó al mundo de Tolkien tras disfrutar de la película de Bakshi. Después de verla, el joven Jackson, como muchos lectores de su generación, se convirtió en un firme partidario de la novela original.

Con todo, el mundo del cine es bastante ingrato, y Bakshi no fue consultado en ningún momento por el neozelandés.

Ni siquiera el hombre que actuó como su leal productor, Saul Zaentz, quiso involucrarle de algún modo en el proyecto de Jackson. Y eso que, gracias a aquella producción de 1978, Zaentz había obtenido unos beneficios de lo más consistente.


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