Los superhéroes necesitan enemigos bien codificados frente a los que enfrentarse. De lo contrario, en lugar de justicieros enmascarados, serían pasto de psicoanalistas.
Batman, sin el Joker o Dos Caras, precisaría ayuda médica para explicar su extraño uniforme y sus manías nocturnas.
Por suerte, un buen puñado de supervillanos vence la rutina del Caballero Oscuro, y justifica, con su maldad, la existencia del hombre murciélago: un millonario que, a deshora y en secreto, lleva a cabo las tareas más peligrosas para conseguir su derecho a la inmortalidad.
De todas formas, si hay algo que agradecerle a Batman es su evolución.
En sus orígenes, gracias al lápiz de Bob Kane, ejemplificó la simpática franqueza de un detective anónimo y honrado.
Posteriormente, a esos nobles sentimientos se fueron sumando pesadillas cada vez más tortuosas, cierta melancolía y la convicción de que, a estas alturas del siglo, se acabaron los héroes y las grandes epopeyas.
Las intimidades de Bruce Wayne son las de un hombre que apenas se permite confianzas.
Un tipo que no quiere en modo alguno que su demonio interior se reproduzca y salga a la luz. Alguien que cree –y que necesita– estar en el lado del orden, pero que cada vez se siente más atraído por ese caos en el que prosperan los infractores de la ley.
El horror, la desconfianza, la paranoia.
De todo eso trata Batman: Justicia ciega (Batman Blind Justice), una carrera contra reloj en la que nuestro vigilante lucha contra una red de mentiras.
Esta vez, el amo de Gotham debe cambiar ciertos principios al tiempo que, inesperadamente, se ve obligado a compartir su mayor secreto.
En su primera edición, los tres números que forman este arco argumental sirvieron para festejar el primer medio siglo de Detective Comics.
El aniversario se festejó en DC durante la primavera de 1989, y tuvo en este cómic uno de sus puntos de mayor interés.
La edición corrió a cargo de Dennis O’Neil, quien reunió al dibujante Denys Cowan y al entintador Dick Giordano con un guionista insólito, Sam Hamm, que por aquellos días estaba preparando el Batman cinematográfico de Tim Burton.
La elección de Hamm para este proyecto no pudo ser más afortunada.
En lugar de contar con un gran conocedor de toda la parafernalia del personaje –corrían los tiempos de la batmanía–, O’Neil prefirió colaborar con un autor procedente del cine: un admirador de Batman que proporcionase una perspectiva novedosa y abierta.
No aparecen en estas páginas los villanos clásicos.
En su lugar, la historia se basa en una conspiración, cuyo éxito depende de un mercenario, Henri Ducard, a quien se presenta como el especialista en operaciones secretas de adiestró al joven Bruce Wayne.
Es posible que recuerden mejor a Ducard a través de Liam Neeson, que dio vida al personaje en Batman Begins (2005), de Christopher Nolan.
Lo mejor de este cómic, sin embargo, no son sus ingredientes más llamativos y aparatosos –el sistema de control mental, la transferencia de personalidades…–, sino la forma en que retrata las dudas íntimas de Wayne, enfrentado a una corrupción casi inimaginable.
El guión, en este plano, resulta impecable, al igual que la resolución gráfica de la historieta, a la altura del talento de Cowan y Giordano.
Sinopsis
Escrita por el guionista cinematográfico Sam Hamm e ilustrada por dos de los pesos pesados de la casa, Denys Cowan y Dick Giordano, Batman Blind Justice supone una de las cimas de la larga carrera del Caballero Oscuro.
Recuperamos esta apasionante historia, originalmente publicada para conmemorar el 50 aniversario de Batman, ahora que el Hombre Murciélago cumple 70 años.
Nota editorial
Bruce Wayne… ¿Traidor? Cuando Bruce Wayne se niega a permitir que unos experimentos ilegales de control mental sigan adelante en el seno de Waynetech, se encuentra acusado de traición.
Durante la investigación policial, Wayne se ve obligado a enfrentarse a los recuerdos de las distintas personas que le entrenaron para convertirse en el temido caballero oscuro… Batman.
Wayne no solamente debe limpiar su nombre, sino también proteger su secreto y salvar a su empresa de la ruina.
El guionista del largometraje Batman, Sam Hamm, debutó en el mundo del cómic con Justicia ciega, una historia que le permitió introducir nuevos elementos en la mitología del Hombre Murciélago.
El más influyente de todos fue la creación de Henri Ducard, el mortal mercenario que ayudó a Bruce Wayne a convertirse en Batman.
En 2005, Ducard cobró vida en la película Batman Begins.
Denys Cowan es un aclamado director de dibujos animados (Static Schock) y dibujante de cómics (Icon).
Dick Giordano ha sido uno de los más legendarios colaboradores de Batman –como editor, dibujante y entintador– desde 1970.
Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial © DC Comics. Cortesía del Departamento de Prensa de Planeta DeAgostini Comics. Reservados todos los derechos.












































































































