La línea Best of Marvel Essentials relanza nuevos episodios de un cómic clásico. Uno de ésos que no deben faltar en la biblioteca de cualquier seguidor del noveno arte. Me refiero a Daredevil, de Frank Miller.
Por pura coincidencia, este lanzamiento coincide con los crecientes rumores de una nueva adaptación cinematográfica de la serie original, que tendría al propio Frank Miller como director y a Jason Statham en la piel de Matt Murdock.
Hablar de la entrada de Miller en Daredevil, allá por 1979, equivale a mencionar uno de los momentos decisivos en la evolución del moderno cómic de superhéroes.
El dibujante no sólo elevó el grafismo de la serie a niveles magistrales, sino que demostró un talento narrativo admirable a partir del número 168 (enero de 1981).
De ahí en adelante, Miller también acreditó que es uno de los guionistas mejor dotados de nuestro tiempo.
En cierto sentido, las aventuras de Daredevil, con su pizca de melodrama y de intriga folletinesca, dieron un giro hacia las convenciones de la novela negra al estilo hardboiled.
¿Motivos? Quédense con estos dos: la presencia del villano Kingpin introducía el ingrediente mafioso y Bullseye, pese a figurar como un matón enmascarado, venía a incorporar el estereotipo del asesino a sueldo.
El caso de Elektra, otra personalidad fundamental en esta saga, resulta mucho más complejo.
Como luego veremos, la mercenaria tiene algo de mujer fatal (en el tomo que nos ocupa, es una asesina despiadada), y también recibe la influencia de las mujeres guerreras que abundan en el chambara japonés.
Esa influencia nipona se advierte en otras facetas de la serie.
No olviden que el protagonista, Daredevil, es un superhéroe ciego como Zatoichi, un espadachín invidente que triunfa desde hace décadas en la cultura popular del archipiélago.
Por otro lado, el Diablo Guardián también está iniciado en esas artes marciales que, por otra vía, popularizo el cine de Hong Kong a principios de los 70.
Pero si en el caso de Daredevil este factor era más accesorio –venía a ser una habilidad más de Matt Murdock–, esa filosofía de combate que suponen las artes marciales encontró un reflejo mucho más trabajado en Elektra, un personaje que, a diferencia de Daredevil, sí que era una creación original de Miller.
El guión parte de un esquema clásico: una joven reacciona ante el asesinato de su padre y decide romper con el pasado y emplearse en las habilidades de lucha como reacción a esa pérdida.
Hasta aquí no hay nada que se diferencie del planteamiento de los estereotipos forjados por autores de los años 30, como Bob Kane.
Lo interesante llega a partir de ahí.
Elektra viaja a las montañas japonesas y conecta con una hermandad de ninjas, dirigidos por un maestro ciego, Stick.
Allí es donde adquiere la disciplina que necesita para convertirse en una máquina de matar.
Deseosa de ahondar más en ese camino de iniciación, conecta con una secta de asesinos japoneses, La Mano, en la que iniciará su aprendizaje quitando la vida a su propio maestro Stick.
El crimen se plantea en un pasaje que remarca la condición sobrehumana que evoca Miller del paladín japonés, y tiene su misterio, porque Stick también adiestró a Daredevil.
Una vez reniega de esa orden de ninjas, Elektra se convierte en una mercenaria independiente.
Una luchadora por cuenta propia, capaz de emplear todos los resortes del ninjutsu.
Razón más que suficiente para que ella se debata entre sus raíces occidentales y esa esencia oriental que, en lo sucesivo, la identificará.
En este sentido, es significativa la descripción textual que en el cómic se hace del espacio donde nuestra heroína adquiere esa nueva identidad: Existe un lugar donde viven hombres que son más que hombres. Y entrenan... Y estudian... Son guerreros de una orden noble, que han conseguido una verdadera y total paz de espíritu. Pero no los encontrarás a menos que vagues sin rumbo ni esperanza... Cuando viajes sin buscar, encontrarás...
Ese cuidado puesto en la elaboración psicológica de los protagonistas y en la descripción de la escenografía convierte a Daredevil de Frank Miller: Cazadores en una obra magnífica, que nos presenta el comienzo de la trágica relación entre Matt Murdock y Elektra Natchios.
Un último consejo: no se pierdan el tomo que precede a éste, Daredevil: Elektra, correspondiente a la edición americana de Daredevil: The Man Without Fear! (números 166 a 169, publicados entre 1980 y 1981).
Con guión de Roger McKenzie, David Micheline y Frank Miller, y dibujo de este último, el citado volumen refleja la lucha del Hombre sin Miedo con tres villanos de postín: el doctor Octopus, Gladiador y Macero.
Sinopsis
Contiene Daredevil 175-179 USA Prosigue la inigualable etapa que convirtió al Diablo Guardián en uno de los más destacados personajes del Noveno Arte.
Frank Miller sigue creciendo como genio del cómic en una saga que presenta el terrible enfrentamiento entre Daredevil y Elektra.
Ahora que ella ha vuelto, Matt Murdock está obligado a detenerla.
¿Lo hará antes de que cometa los más atroces crímenes? ¿Lo hará antes de que acabe incluso con la vida de uno de los más cercanos al Hombre Sin Miedo?
Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
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