Sin alma y sin familia, Johnny Blaze comprende que su victoria sobre el demonio es sólo aparente.
En su maldición –la que le convierte en Motorista Fantasma–tiene que ver un ángel llamado Zadquiel.
La revancha se acerca, pero ¿cómo vengarse de un ángel? Una cosa es segura: Johnny Blaze, alcanza la imagen más acabada de lo que debe ser el motero postmoderno, y esta actitud le convierte en una refundición de viejas estampas.
Nacido en una época en que abundaban las fraternidades de Ángeles del Infierno (Marvel Spotlight, 1972), Blaze es un superhéroe que se transforma en espectro de ardiente calavera.
Tiene memoria para los agravios, cabalga sobre una Harley-Davidson y luce una cazadora que, según dicen, es idéntica a la usada por Elvis en Roustabout (1964).
Ni siquiera le faltan demonios con los que lidiar, empezando por Mephisto para luego seguir con los ángeles y demonios que abundan en esta soberbia edición que hoy os traigo.
Con lo que, entre burlas y veras, este Ghost Rider resume un siglo de clichés. Y no por azar, según veremos.
Con tantas idas y venidas, los viejos motoristas salieron de las páginas de sucesos para encallar en una maleable mitología.
Cuando en 1977 los punks del grupo Suicide invocaban al motorcycle hero, ya no pensaban en Brando sino en los tebeos de Ghost Rider.
Un abuso de confianza, cierto, pero muy oportuno.
En la cuarta entrega de Ghost Rider. Del infierno al paraíso, Blaze parece escenificar la letra de Suicide –he's a-screamin' the truth, America is killin' its youth– en un pueblo siniestro de Montana, llamado New Beulah.
Lucas, un chico del lugar, tuvo extrañas experiencias entre la vida y la muerte.
Como quien no quiere la cosa, ese pavoroso viaje astral es fascinante para el Motorista, porque le pone a tiro a su enemigo.
Claro que Blaze no cuenta con las siervas de Zadquiel: un puñado de guerreras que sirven al Señor de la Hueste Negra y que se ocultan en el tranquilo hospital de New Beulah.
La guerra ha comenzado. Zadquiel cree que es capaz de hacerse con el trono celestial que un día ambicionó Lucifer, y para ello, no se entretendrá con los dilemas morales que afectan al resto de los ángeles.
Atención al guionista Jason Aaron, que viene a enriquecer la saga de Blaze con irresistibles ingredientes: fuego infernal, una carretera maldita, psicópatas totalmente entregados a su afición y un grupo de enfermeras que merece un puesto de máximo honor en la historia del mal.
El texto es sobresaliente, como también lo es el grafismo conseguido por Roland Boschi y por su colorista, Dan Brown.
Sirva como ejemplo esa alocada persecución que, a lo largo de la segunda mitad del volumen, irradia agilidad y poderío.
Como complemento, se incluye La hora once, un correcto episodio firmado por Stuart Moore en el que brilla ese soberbio ilustrador que es Ben Oliver.
Sinopsis
Contiene Ghost Rider vol.5. 20-23 y Annual 1 USA
Un giro dramático a la trayectoria del Motorista Fantasma. El aclamado escritor Jason Aaron (Scalped, Lobezno: Destino Manifiesto) y el dibujante Roland Boschi toman las riendas de la colección para llevar a Johnny Blaze por caminos nunca antes transitados.
A lo largo de los años, Johnny ha perdido todo a causa de la maldición del Motorista Fantasma.
Pero ahora, al fin, Johnny descubrirá quién es el responsable de haberse convertido en un horror sobre ruedas.
¡Y con las respuestas llegará la hora de la venganza!
Libro con solapas. 128 páginas
Ficha editorial
100% Marvel: Ghost Rider Línea Héroes Marvel - 4 Fecha de venta:
Precio: 11.0 €
Guión: Jason Aaron
Dibujo: Roland Boschi
Copyright de sinopsis e imágenes © Panini Comics. Cortesía del Departamento de Prensa de Panini Comics. Reservados todos los derechos.











































































































