
Al margen de Alfons Moliné, autor de Tezuka (Sinsentido, 2005) y de El gran libro de los manga (Glénat, 2002), no hay muchos autores españoles que hayan escrito ensayos acerca del manga y el anime. No obstante, la bibliografía ya es lo bastante amplia como para dedicarle un estudio.
Todo empezó en los noventa. De hecho, parece evidente que uno de los momentos que marcaron el despegue definitivo del cómic japonés en España fue la celebración del XI Salón del Cómic de Barcelona en 1993.
Al margen de la participación como expositores de las editoriales japonesas Kodansha y Shueisa, el Salón organizó la primera exposición dedicada a cómics japoneses en nuestro país y recibió la visita de uno de los autores más populares en este campo, Katsuhiro Otomo. Como se ha indicado en un artículo anterior, pese a tratarse de un fenómeno aún muy segmentario en cuanto a su audiencia –fundamentalmente juvenil–, el manga ya es objeto de atención por parte de las revistas especializadas e incluso cuenta con un creciente número de publicaciones específicamente dedicadas a él.
Hasta ese momento la bibliografía disponible es extremadamente reducida y sólo cabe acceder a ella a través de las tiendas de cómics de Madrid, Barcelona y otras grandes capitales.
La demanda se centra fundamentalmente en una obra de Frederick L. Schodt, “Manga! Manga! The World of Japanese Cómics”, título introductorio de gran influencia en muchos de los primeros articulistas que empezaron a analizar con más profundidad el fenómeno del manga. Por otra parte, el estudio del cómic irá ligado por regla general al del dibujo animado, por cuanto ambos están casi indisolublemente ligados en la industria japonesa y, por extensión, en la española.
Pese a las magnitudes casi sociológicas de esa deriva de la audiencia hacia el cómic japonés, aún tardarán en aparecer los libros en nuestro idioma. El primero de ellos será una traducción de una monografía muy breve y generalista, fundamentalmente introductoria al fenómeno.
Se trata del libro de Helen McCarthy, “Anime: Una introducción al dibujo animado japonés”, texto que incluye un capítulo titulado “El anime en España” que relata muy escuetamente algunos de los acontecimientos acaecidos hasta su implantación en el mercado televisivo español. Por lo demás, se trata de un libro muy deficiente, en el que se echan a faltar datos tan fundamentales como los títulos originales japoneses y las fechas de producción de cada film o serie.
En este tipo de publicaciones, domina el tono divulgativo –no siempre logrado– y juvenil, en relación con el segmento de público al que van dirigidos. Lo mismo cabe decir del libro escrito por Juan Antonio Gil, “Guía de Anime”, que tras una introducción en que el autor vierte algunas de sus opiniones particulares sobre el tema, nos ofrece un discreto diccionario de títulos, detallando –cuando ello le es posible– su formato, título original, autor, año de producción, sinopsis y número de series o películas derivadas. Sólo ocasionalmente introduce valoraciones críticas.
La intención del autor no parece ser la dirigirse a un público especializado, pero aun así se advierte la notable pobreza de las referencias de consulta, por cuanto a la fecha de edición ya existían monografías tan completas como la italiana “Anime: Guida al cinema d'animazione giapponese” que supera en todos los conceptos a la aquí reseñada.
No obstante, tanto Gil como otros autores elaboran su discurso pensando en una audiencia no necesariamente exigente desde el punto de vista crítico. Por otro lado, al no existir una tradición de libros anteriores en español, la originalidad del tema se sobrepone –al menos temporalmente– a las carencias del tratamiento analítico y a las grandes limitaciones de la selección de títulos incluida.
Mucho más elaborado es el análisis establecido en “Mangavisión: Guía del tebeo japonés”, libro escrito por Trajano Bermúdez, quien maneja con soltura los géneros y sus características, así como las obras fundamentales de cada uno de ellos. Se advierte la deuda intelectual con el libro de Schodt, lo que atestigua una vez más la importancia de éste en el área de investigación a que hacemos referencia. Ello no supone connotación peyorativa alguna para esta obra introductoria, cuyo patrón no es tanto el analítico como el puramente divulgativo, que es donde hallamos su mérito.
Las dos obras que vienen a continuación son ejemplo de cómo la presencia del analista –individual o colectivo– se hace patente para buscar la complicidad de un lector que comparte un común apasionamiento por el objeto de análisis. Los integrantes del Estudio Inu, responsables de “Dragon Ball: ¿Dossier definitivo?” fueron los más conocidos seguidores del dibujante Akira Toriyama en nuestro país, y eso se hace notar bien a las claras en esta obra en que se detallan sistemáticamente todos los capítulos televisivos, películas, cómics, bandas sonoras, cromos y demás productos de mercadotecnia inspirados en los personajes de “Dragon Ball”.
La proliferación de datos, útil para los seguidores más notables de Toriyama, no impide que éste sea un texto extremadamente accesible, lo que unido a su carácter no profesional da una muestra significativa del grado de entrega de algunos aficionados en un campo tan especializado de la historieta.
El otro libro es una obra colectiva de Juan Antonio Gil, Jacobo Molins y Shijo Nagashima. Bajo el título “El mundo de Sailor Moon”, la obra cuenta con una breve introducción y un glosario de los términos mencionados en la teleserie a que va dedicada. Sin embargo, la única aportación relevante viene dada por los resúmenes argumentales de 46 episodios de Sailor Moon.
En octubre de 1995 se publica el catálogo del I Salón del Manga, el Anime y el Videojuego, obra colectiva muy desigual en sus colaboraciones, pero de extraordinario interés en lo referido a las recopilaciones bibliográficas de historietas y fanzinesmanga y el anime, detallando asimismo algunos hitos de la relación entre las dos culturas. especializados. En el artículo de los análisis, lo más destacable es el riguroso texto introductorio de Mª Dolores Rodríguez del Alisal, “Encuentro de dos culturas”, en el que la autora aborda desde la perspectiva sociológica el fenómeno del
Concluye esta panorámica de las obras españolas sobre el tema con una monografía de Jorge Riera, “Videoguía Manga”. Se percibe en este texto ese tono de complicidad extremada que adopta el autor en sus artículos en revistas especializadas. Ese predominio de la vulgarización con un lenguaje radical, más propio de fanzines, caracteriza fuertemente el libro, dirigido a un público con la misma conceptuación del fenómeno que su autor, lo que restringe en gran medida su alcance.
Durante los noventa, los libros especializados escritos por autores españoles se integran generalmente en el mundo de los aficionados. La vulgarización, necesaria en este campo, alcanza frecuentemente extremos excesivos. Afortunadamente, títulos más recientes han variado esa tendencia, introduciendo una perspectiva especializada mucho más saludable.
Appleseed (2004), de Shinji Arakami © Toho Company. Película basada en el cómic de Masamune Shirow. Reservados todos los derechos.
Copyright © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos. Esta es una versión expandida de varios escritos anteriores. En particular, incluye citas de varios artículos que escribí entre 1996 y 2001 para la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet. Asimismo, contiene reflexiones y referencias que publiqué en los libros Imágenes de lo japonés en los medios audiovisuales de Japón, Europa y Estados Unidos (1996), Perspectivas de la comunicación audiovisual (2000) y La cultura de la imagen (2006).












































































































