
Invocar el término literatura gótica nos introduce en un mundo de mansiones, oscuros misterios y espectros victorianos. Puede que la novela en la que se basa esta película sea una excelente muestra del género, pero lo cierto es que el largometraje de James Watkins no se queda atrás. De hecho, nos encontramos ante una magnífica historia de fantasmas, bien interpretada y de inmejorable ambientación.



























































































