Excelente historia, contundente interpretación, notable ambientación. Con gran habilidad, Daniel Monzón extrae en Celda 211 la esencia de los personajes y del espacio carcelario.
La trama es sugestiva: un amotinamiento y la falta de reflejos de unos funcionarios conducen a Juan Oliver (Alberto Amman) a formar parte del motín y a convertirse en un preso más.
Aunque el tema ya ha sido abordado en numerosas ocasiones, la novela del sevillano Francisco Pérez Gandul sirve de punto de partida a un guión muy contenido, eficaz, resolutivo, centrado en personajes y acciones.
La puesta en imágenes es muy acertada. El director quiere que el espectador entre de lleno en la película. El retrato del grupo de reclusos es preciso: situaciones al límite, reacciones desquiciadas, miradas provocadoras... En el fondo, se nos cuenta una tragedia personal y colectiva.
Entre cuatro paredes crece un thriller sorprendente, donde queda puesta en cuestión esa humanidad que Monzón plasma con crudeza.
Y es que, en la situación límite aquí propuesta, afloran el desprecio, la agresividad, la desconfianza y los engaños. Al fin y al cabo, la supervivencia es la principal motivación de los protagonistas.
(Copyright © Emilio C. García Fernández)
Sinopsis
El protagonista, Juan, funcionario de prisiones, se presenta en su nuevo destino un día antes de su incorporación oficial.
Allí, sufre un accidente minutos antes de que se desencadene un motín en el sector de los FIES, los presos más temidos y peligrosos.
Sus compañeros no pueden más que velar por sus propias vidas y abandonan a su suerte el cuerpo desmayado de Juan en la celda 211.
Al despertar, Juan comprende la situación y se hará pasar por un preso más ante los amotinados.
Copyright de imágenes, sinopsis y notas de prensa © 2009 Vaca Films, La Fabrique 2, Morena Films y Telecinco Cinema. Cortesía de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.









































































































