En esta coproducción europea se demuestra el auge de los cineastas rumanos y la capacidad, cuando así se quiere, que tiene el cine de nuestro continente para hacer cine comercial sin perder su personalidad y sin pasar vergüenza por acordarse del público.
Mezcla de comedia y drama, con mayor peso de lo primero, El concierto (Le Concert), de Radu Mihaileanu, es, ante todo, un film agradable, bien hecho y bien interpretado.
El argumento, en el que unos músicos rusos retirados se hacen pasar por la orquesta del Bolshoi en París, tiene mucho de enredo y costumbrismo, a los que hay que añadir ese humor cercano al surrealismo del que hace alarde frecuentemente el cine del este de Europa.
Plagada de momentos prácticamente berlanguianos, la risa y la sonrisa están presentes durante todo el metraje del film, salvo en calculados momentos en los que el lagrimón no tiene otro remedio que brotar. Y es que, si de algo se puede acusar a El concierto, es de estar diseñada para gustar.
Y yo digo: ¿y qué? No entiendo por qué está tan mal visto usar fórmulas para transmitir sentimientos al espectador, eso que algunos llaman “manipular”.
En películas destinadas al entretenimiento, como es el caso de El concierto, la gente va disfrutar con una película, y si la hacen reír o llorar, es que el director, en este caso el veterano Radu Mihaileanu, está haciendo bien su trabajo.
Otro tema es el de los films de contenido político o ideológico, cuando se está haciendo referencia a gente y situaciones reales. En esos casos, el usar trucos no es juego limpio. Curiosamente, los críticos y cinéfilos de postín suelen alabar las películas de denuncia truqueras (mejor no cito casos por no herir sensibilidades), mientras se ceban con las inofensivas cintas de ficción del Spielberg o Cameron de turno.
La música de Tchaikovski ejerce un importante lugar entre los “trucos” usados en la película, haciendo algo más que potenciar el clímax argumental y emocional de esta cinta, que gustará especialmente a los melómanos, pero que es comprensible y disfrutable para los que somos unos completos catetos musicales.
Uno de los atractivos comerciales de El concierto es la presencia de Mélanie Laurent, actriz muy popular a raíz de su intervención en Malditos bastardos, cuyo personaje en esta película tiene más de un punto en común con el del film de Tarantino.
La joven actriz es uno de esos extraños casos de actriz francesa con capacidad para expresar sentimientos humanos, algo poco abundante entre las intérpretes galas, generalmente bellas pero frías como témpanos.
A la vez ligera y sólida, esta coproducción europea parece destinada a tener un buen recibimiento en cualquier país donde se proyecte. A veces uno tiene la bonita impresión de que se está borrando, poco a poco, ese absurdo prejuicio por el cual el adjetivo “comercial” está reñido con la calidad.
No es que El concierto sea una película trascendente, pero tampoco es una tomadura de pelo. Mantener la industria, pero sin agobios ni ventas de almas, es lo más inteligente que puede hacer el cine para aprovechar este momentáneo resurgimiento de la asistencia a las salas.
Sinopsis
En la época de Brezhnev, Andrei Filipov era el mejor director de orquesta de la Unión Soviética y dirigía la célebre Orquesta del Bolshoi. Pero en plena gloria, tras renunciar a separarse de sus músicos judíos, entre los que estaba su mejor amigo Sacha, fue despedido. Treinta años después, sigue trabajando en el Bolshoi, pero ahora…. como limpiador.
Una noche que Andrei se queda hasta tarde sacando brillo al despacho del jefe supremo encuentra un fax dirigido a la dirección del Bolshoi: se trata de una carta del Teatro de Châtelet invitando a la orquesta oficial a que vaya a dar un concierto a París…
De repente, a Andrei se le ocurre una idea loca: ¿por qué no reunir a sus antiguos compañeros músicos, que viven de hacer trabajillos y chapuzas, y llevarlos a París, haciéndoles pasar por el Bolshoi? La tan esperada ocasión de tomarse la revancha por fin ha llegado.
Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes y sinopsis © 2009 Les Porductions du Trésor, Castel Film, Bim Distribuzione, RTBF, France 3 Cinéma, EuropaCorp, Panache Productions y Oï Oï Oï Productions. Cortesía de Vértigo Films. Reservados todos los derechos.









































































































