
El relato titulado La extraña historia de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button) es la recompensa que obtiene el aficionado a la buena literatura tras incorporarse a la cofradía de admiradores que tiene su autor, Francis Scott Fitzgerald.
Quienes conozcan el texto, incluido en la antología Cuentos de la edad del Jazz (Tales of the Jazz Age, 1921), convendrán conmigo en que, pese a su melancólica sencillez, resulta sumamente difícil de adaptar a la gran pantalla.
Hasta cierto punto, las complicaciones técnicas de ese empeño superaban los límites aceptables, y sin embargo, David Fincher ha salido bien parado de un reto que, a primera vista, parecía conducir a una vía muerta. Si eso no es talento, que baje Dios y lo vea.
No ha sido Fincher el primero en aproximarse al cuento de Scott Fitzgerald. Allá por 1998, el guionista Robin Swicord lo adaptó por encargo de Ron Howard, cuyo candidato para encarnar a Benjamin Button era John Travolta.
En 2000, bajo el paraguas de Paramount Pictures, el guionista Jim Taylor y el director Spike Jonze trabajaron en otra adaptación, que se sumó a la escrita por Charlie Kaufman. Este ovillo termina de enredarse cuando, en 2003, el director Gary Ross dio por bueno otro guión, firmado por Eric Roth, el responsable de una fábula similar a ésta: Forrest Gump.
Finalmente, Warner Bros. y Paramount alcanzaron un acuerdo para producir este largometraje, tomando como punto de partida el guión de Roth. Si algo estaba claro, es que el proyecto debía contar con efectos especiales de última hora y con una estrella capaz de brindarle atractivo.
El resultado llega ahora a las pantallas. Interpretada con maestría por Brad Pitt y Cate Blanchett, El curioso caso de Benjamin Button es un largometraje espléndido.
Desde que se estrenó en Estados Unidos –el día de Navidad de 2008–, buena parte de la crítica ha confirmado sus muchas virtudes y su tirón en la carrera hacia los Oscar.
Hay méritos indiscutibles en este sentido. Para empezar, los efectos especiales de maquillaje, cortesía de ese mago llamado Greg Cannom, son una auténtica maravilla de verosimilitud. Lo mismo vale para la realización de Fincher: fluida, sutil, con destellos de genuino clasicismo.
Claro que el verdadero prodigio de la cinta se debe al reparto, que aquí alcanza una rara armonía. Pitt y Blanchett, como dije, están soberbios, pero su interpretación no llegaría tan alto sin el sólido respaldo de Taraji P. Henson, Julia Ormond, Jason Flemyng, Elias Koteas y Tilda Swinton.
La película de Fincher se diferencia en muchos puntos del cuento original. Sin ir más lejos, en el recurso a la teoría del caos, única clave que sirve para explicar la prodigiosa existencia de Benjamin Button: una vida aventurera, guiada por casualidades, decisiones fortuitas y sorpresas de variada naturaleza.
De un modo muy apropiado para el tema que nos ocupa, no faltan en este recorrido las emociones más vibrantes, felices y también oscuras, reguladas por Fincher con el loable propósito de cautivar al espectador.
Sinopsis
Nací en circunstancias inusuales. Así comienza El curioso caso de Benjamin Button, una adaptación de la historia de los años 20 del siglo pasado escrita por F. Scott Fitzgerald y que trata de un hombre que nace con ochenta años y va rejuveneciendo con el tiempo: un hombre que, como cualquiera de nosotros, no puede parar el tiempo.
Desde la Nueva Orleans de finales de la I Guerra Mundial hasta el siglo XXI, en un viaje tan inusual como la vida de cualquier hombre, esta película cuenta la gran historia de un hombre no tan ordinario y la gente que va conociendo por el camino, los amores que encuentra y que pierde, las alegrías de la vida y la tristeza de la muerte, y que perduran más allá del tiempo.
El curioso caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button) © Warner Bros. Entertainment Inc, Paramount Pictures Corporation. Cortesía de Warner Bros. Pictures – Publicity Dept. Reservados todos los derechos.









































































































