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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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"El guerrero sin nombre" (David Iglesias, 2005)

elguerrerosinnombreCreada por Javier López Blanco y dirigida por David Iglesias, El guerrero sin nombre es una producción insólita en la cinematografía española.

En primer término, resulta original por su realización técnica, ligada a los más novedosos programas digitales. Y en segundo lugar, también lo es por su planteamiento empresarial: adviértase que el largometraje funciona como el episodio piloto de una teleserie que, posteriormente, será emitida por la pequeña pantalla.

De forma paralela, la firma Reyes Infográfica, propietaria de los recursos informáticos que sustentan todo este proyecto, planea el desarrollo de un vídeo-juego y el rodaje de varios cortometrajes que se difundirán a través de Internet. A grandes rasgos, se trata de la imitación, a escala española, de un formato multimediático que ya ha probado su eficacia en Estados Unidos.

Por esta novedad de enfoque, no hay duda de que El guerrero sin nombre supone un paso adelante en la industria audiovisual hispana, muy necesitada de planteamientos con semejante ambición.

Según destacan sus promotores, aunque el largometraje conserva el espíritu del cine fantástico tradicional, beneficia en gran medida su discurso por medio de la tecnología de vanguardia.

Enfocado hacia un público infantil y adolescente, el argumento se ambienta en un mundo medieval en el que paladines, hechiceros y contrabandistas personifican las mismas claves aventureras que, en el campo literario, ya emplearon escritores como Fritz Leiber o Robert E. Howard. De forma oportuna, este modelo dramático permitirá la difusión internacional de la obra y, asimismo, la venta de la serie televisiva, dividida en veintiséis capítulos.

En un mercado progresivamente globalizado, el cine debe sobrevivir colaborando con otros medios y asegurando su adecuada distribución. No son muchos los realizadores que, desde España, meditan sobre esta terca circunstancia. Definiendo sus afinidades comerciales y creativas a partir de un modelo de corte anglosajón, López Blanco e Iglesias han sabido remozar el cine de animación hispano con ingenio y amplitud de recursos. Gracias a este empeño, nuestra industria audiovisual está a punto de oscilar, y lo que es más: el cine local se pone finalmente en correlación con las franquicias televisivas y con los juegos de ordenador. De ahora en adelante, sólo es necesario apoyar a otros emprendedores que, como ellos, pongan en valor la creatividad española y la fomenten con valentía, sin reparar en prejuicios ni fronteras.

Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.

 

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