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Cómo se hizo
Allen Hughes, junto con su hermano gemelo, Albert, ha dirigido El libro de Eli. Es la quinta película hecha por la pareja de hermanos, quienes hicieron su prometedor debut a los 20 años con el poderoso drama urbano Infierno en Los Ángeles (Menace II Society).
Albert Hughes afirma: “El libro de Eli nos lleva hasta un futuro diezmado, ya sea por la guerra, por desastres nucleares o naturales, o alguna combinación de factores, el porqué no tiene importancia.
La devastación es total y esto nos ha dado la posibilidad de especular acerca de cómo sería el mundo y cómo se las arreglaría la gente si todos los suministros hubieran sido borrados de la faz de la tierra y hubieran sido obligados a vivir de forma primitiva. Habría mucho de ‘sin ley’. Pero con el tiempo, aparecerían algunos valientes que recuperarían el sentido del propósito y asumirían el liderazgo”.
Eli es uno de esos pocos. En un tiempo en donde la gente es o cazador o presa, él se atreve a ser un hombre libre, un hombre comprometido con lo que cree y con lo que hace, y determinado a llevarlo a cabo. Pero el precio que paga por seguir su conciencia es brutal.
Sin respiro, sin hogar… casi todos los días implican un nuevo peligro y más peleas en contra de las fuerzas que le arrastran a él y a todo aquello que queda de la sociedad a un abismo aún más profundo.
Cuando se le propuso inicialmente el papel de protagonista a Denzel Washington le atrapó tanto la historia que firmó también como productor. “Es un viaje interesante”, reconoce el actor. “Eli es un hombre en una misión muy importante que ha perseguido durante largo tiempo. Cuando lo encontramos, se encuentra casi al final de su misión pero las pruebas más difíciles aún están por llegar”.
Quién es exactamente Eli -de dónde viene y hacia dónde va- permanece durante largo tiempo e intencionadamente como un misterio. Allen Hughes explica: “Un personaje como Eli, el enigmático guerrero solitario, es casi mítico. Sabes que hay una gran historia detrás, pero no debería ser enteramente revelada, y Denzel estuvo muy alerta para hacer pequeñas cosas que arrojaran un poco de luz hacia su pasado pero sin verbalizarlo. Una de sus ideas para Eli fue tener una cicatriz de quemadura en la espalda como marca de la catástrofe a la que ha sobrevivido. Él fue muy bueno dando pinceladas acerca de ese tipo de detalles que le agregaran un aire místico a Eli”.
“Denzel se metió dentro del alma de la película, llevándola más allá de la acción y la descarga de adrenalina”, afirma el productor Broderick Johnson. “Su interpretación hace que quieras andar junto a él, que te identifiques con la odisea de Eli y con los obstáculos con los que se encuentra”.
Andrew A. Kosove, productor socio desde hace largo tiempo de Johnson, agrega: “Uno de los temas de la película es creer que uno puede hacer algo que hay que hacer y llevarlo a cabo. Eli tiene por delante un duro camino que recorrer, literalmente, pero él cree que puede hacerlo. Tiene una gran fe en lo que está haciendo y eso es lo que le mueve”.
Y si bien es esta convicción la que mantiene a Eli centrado, son sus rápidos puños los que le mantienen con vida.
El productor Joel Silver, la fuerza motora detrás de algunos de los filmes de acción más memorables de Hollywood, puntualiza la dualidad del personaje.
“Tiene una misión que cumplir. Si alguien trata de interponerse o de detenerlo por cualquier razón, entonces él hará simplemente lo que sea necesario para pasar sobre ellos. Creo que te inclinas por perdonar sus acciones porque, en el fondo, es un hombre honesto y pacífico, y su misión para él es lo más importante del mundo”.
El obstáculo más formidable de Eli es un hombre llamado Carnegie. Tal como Eli, es una de las pocas reliquias vivientes del “tiempo anterior” y carga con el recuerdo de saber cómo eran las cosas antes. “En un momento de la película Eli lo explica en una frase: ‘La gente se mata la una a la otra por cosas que solíamos tirar a la basura’, y se refiere a elementos básicos como jabón o cerillas, que ahora son escasas y tienen un gran valor”, revela Albert Hughes.
A diferencia de Eli, Carnegie ha dedicado los últimos 30 años a amasar un brutal imperio a partir de las ruinas de un pueblo abandonado y su ambición de poder ha crecido. Se ha acostumbrado a obtener todo lo que desea, y lo que ahora quiere es el libro que Eli lleva en su mochila, una Biblia, que se cree es la última que existe en la Tierra.
“Entre esos dos hombres completamente opuestos existe una gran dinámica ‘mano a mano’ . Los dos quieren lo mismo por razones muy diferentes, y están igualmente decididos a salirse con la suya”, explica Silver.
En su papel como realizador, Washington contribuyó de forma significativa en el desarrollo del enemigo de Eli. “Denzel comenzó a darle carne al papel de Carnegie, primero en preproducción, diciendo: ‘El tipo bueno es solo tan bueno como el malo es malo’”, recuerda Allen Hughes. “Hablamos mucho acerca de si Carnegie era un verdadero villano o simplemente un hombre atrapado en un tiempo descarnado que se comporta de esa manera como medio para un fin. Con Carnegie, las cosas no son blancas y negras, sino grises. El remanente que tiene de humanidad es lo que lo hace aún más impredecible”.
Washington y los hermanos Hughes estuvieron de acuerdo en que el actor que diera vida a Carnegie debía representar un gran desafío para Eli y eso les llevó hasta Gary Oldman. Washington asegura: “Gary es un campeón de actores y como adversario, quería tener al mejor”.
Albert Hughes también menciona el “travieso sentido del humor” de Oldman. “Él y Denzel inyectaron cierta levedad en momentos de mucha tensión en la pantalla. Es una historia seria, pero no es aburrida, especialmente cuando tienes a estos dos, uno frente al otro”.
“Siempre ha valorado una batalla clásica”, asegura Johnson. “Cuando Denzel Washington confronta a un enemigo en la pantalla, sé que es una película con la que voy a disfrutar”.
“Carnegie es esencialmente un dictador”, opina Oldman. “Ha construido esta ciudad a través de la violencia, y del control de un elemento vital, el agua, porque recuerda cómo encontrarla. Pero también es listo. Tiene una filosofía. Carnegie conoce el libro que Eli lleva y es consciente de lo que puede lograr porque es parte de su propia niñez. Él mismo ha estado en su busca durante años. Estos dos hombres tienen la misma obsesión por este libro, aunque una proviene de un buen lugar y la otra de un sitio más oscuro”.
Una cuestión esencial que plantea la historia es, ¿qué es lo que contribuye a construir una civilización? En tanto que Eli cree que la Biblia servirá como la base para crear una nueva sociedad, justa e igualitaria, una oportunidad para empezar de nuevo y evitar los errores del pasado; Carnegie ve en ese mismo texto el poder para controlar a la gente y expandir su dominio.
Los dos están de acuerdo en el poder inherente de las palabras que yacen entre las tapas del libro, pero tienen una visión diametralmente opuesta de cómo debería de ser utilizado ese poder.
Carnegie no tiene ningún reparo en eliminar a Eli, pero al mismo tiempo, no puede evitar sentirse intrigado por ese extraordinario hombre que se atreve a oponérsele, a diferencia de los analfabetos esbirros que son sus empleados o las desahuciadas almas que deambulan por el páramo. Es como si por fin hubiera encontrado un adversario de su altura y debiera de saborear el momento. “Eli tiene una presencia poderosa. Es firme, decidido y sereno”, agrega Oldman. “Carnegie jamás ha visto a nadie como él”.
Washington asegura: “Eli no capitulará y Carnegie no acepta un no por respuesta. Carnegie lo reta a todos los niveles. Esto se convierte en una gran batalla de voluntades”.
También se convierte en una lucha de artillería pesada cuando Carnegie lanza un ataque a gran escala sobre el hombre al que con sorna llama “el caminante”.
El conflicto de estos dos hombres juega un papel fundamental en la pugna básica por la supervivencia que afecta a todos los que los rodean, y ese es otro de los temas que explora la película. El guionista Gary Whitta en una ocasión asistió a un curso práctico de supervivencia de dos días en el que aprendió algunas escuetas verdades que le sirvieron como inspiración a la acción de la pantalla. “Lo primero que aprendes es que no hay placer. Puede ser que tengas algo para beber o comer que normalmente jamás tomarías en consideración, pero finalmente todo se reduce a que harás lo que sea necesario para mantenerte con vida y eso es algo que proviene de lo más básico de la naturaleza humana”.
“Cuando la gente vuelve al nivel primitivo, el verdadero carácter emerge y cada conflicto es aún más dramático”, observa Allen Hughes. “Los simples intercambios pueden ser potencialmente cosa de vida o muerte”.
A pesar del singular objetivo de Eli, Washington cree que parte de su viaje tiene que ver con lecciones que él no sabe que necesita aprender. “Cuando Eli cruza el pueblo de Carnegie, se convierte de forma no deseada, en el centro de atención, no solo por parte de Carnegie, quien quiere destruirlo, sino también de la hija adoptiva de Carnegie, Solara, un ser inocente que le recuerda que ser humano implica tratar con otros seres humanos. En su deseo por proteger el libro, no piensa en nada más, pero parte de su responsabilidad puede ser también la de abrirse a los demás y dar más. Él ha sido el elegido para llevar el libro pero además debe recordar que debe llevar su mensaje. Esta podría ser la prueba final de su particular misión y es muy reacio a enfrentarse a ella”.
La familia de Carnegie se compone de su pareja de hecho Claudia, que es ciega, y su hija Solara, ambas rescatadas por él de las malas tierras y a las que continúa protegiendo, aunque frecuentemente esa benevolencia está teñida de su propio interés.
Mila Kunis, que interpreta a Solara, destaca: “Carnegie las mantiene a salvo, pero prácticamente son sus esclavas. Solara es una chica inteligente, un espíritu joven y fuerte. Ella cree que existe algo más en la vida que este pueblo, pero hasta que conoce a Eli no siente la inspiración necesaria para escapar. Solara está fascinada y atraída por él. Quiere aprender de él, seguirlo a donde quiera que vaya y explorar el resto del mundo”.
Los realizadores reconocieron en Kunis la habilidad de transmitir vulnerabilidad mezclada con audacia y optimismo, todo lo que define a Solara a medida que se aventura dentro del reino que se le ha negado durante tanto tiempo. “Mila es explosiva”, afirma Albert Hughes. “Interpreta a Solara de tal manera que la ves crecer, y lo hace con rapidez una vez que se libera del control de Carnegie”.
Solara tiene un fuerte vínculo con su madre, Claudia, interpretada por Jennifer Beals. Juntas, las dos mujeres aguantan los malos tratos y el mal carácter de Carnegie para salvarse la una a la otra. Beals explica: “Claudia vive por su hija. A través de su relación con Carnegie puede garantizar la comida, la ropa y ciertas necesidades básicas para Solara que para otra gente son inimaginables. Si Carnegie es el rey del lugar que ha creado, Claudia es su impotente reina”.
Albert Hughes elogia a Beals: “Interpreta toda su torturada historia a través del rostro. No hay muchos diálogos así que ella comunica mucho a través del lenguaje corporal y de sus expresiones”.
Tal como le ocurre a Solara, Claudia también reacciona de manera especial ante la llegada de Eli. “Él es la primera persona, además de Solara, que le muestra profunda amabilidad y le recuerda lo que la civilización era cuando la gente era capaz de comportarse”, continúa Beals. “Es una luz de esperanza y le da fortaleza. El hecho de que Eli le haga frente a Carnegie es emocionante para ella porque es algo que ella desearía hacer pero que no es capaz”.
El muy experimentado coordinador de escenas de acción, Jeff Imada (El ultimátum de Bourne, El club de la lucha), fue quien orquestó las explosivas confrontaciones que revelan la amplitud de las habilidades de supervivencia adquiridas por Eli con gran esfuerzo. “En El libro de Eli veremos algunas peleas de calle. Mucha artillería, algo de pelea con cuchillo, espada y palos; se verá a Eli utilizando lo que lo rodea para defenderse, enfrentándose a múltiples oponentes que van hacia él como una jauría de lobos en algunos momentos, y en otros uno a uno. Todo vale”, afirma el coordinador de especialistas.
La preparación para estas brutales secuencias certifican la dedicación de Denzel Washington quien invirtió varios meses de duro trabajo con algunos de los mejores entrenadores de la industria para lograr la credibilidad y la fluidez de la acción que los realizadores querían, que implicaba realizar las escenas en una sola toma sin el apoyo de un doble.
“Denzel realmente asumió la responsabilidad”, afirma Allen Hughes. “Hay una gran cantidad de escenas con una gran exigencia física y no cortábamos para hacer que él se viera bien. Tuvo que hacerlo todo seguido y lo logró por completo. Fue increíble”.
Trabajar con el muy conocido maestro y practicante de artes marciales Dan Inosanto, protegido de Bruce Lee, implicó someter a Washington a lo que Imada llama “inmersión total”. Esta disciplina no era extraña al actor, quien se entrenó durante un año con el boxeador Terry Claybon para su interpretación de su papel nominado al Oscar como campeón de los pesos medianos, Rubin “Hurricane” Carter en Huracán Carter (The Hurricane), y continuó utilizando este deporte para mantenerse en forma. “Pusimos a Denzel en cursos intensivos en todas los diferentes aspectos y técnicas de lucha para luego unirlos y obtener el resultado final, que es una combinación de una amplia gama de estilos de artes marciales y combate cuerpo a cuerpo”, afirma Imada.
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