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"Hollywoodland" (Allen Coulter, 2007) - Parte II

Índice de Artículos
"Hollywoodland" (Allen Coulter, 2007)
Parte II
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En 1948 Columbia Pictures produjo el primer serial con actores reales, dirigido por Spencer Benet y Thomas Carr. Fueron quince entregas en las que el actor Kirk Alyn, un expresivo bailarín, hizo todo lo posible por convencer a los espectadores de su invulnerabilidad y capacidad de vuelo, aun a pesar de la pobreza de los efectos especiales. Noel Neill dio vida a Lois Lane, Tommy Bons fue Jimmy Olsen y Carol Forman interpretó al personaje maléfico que pone en peligro a Superman y sus amigos, Spider Lady.

Sam Katzman, productor de este serial, fue también el responsable de la secuela, Atom Man vs. Superman (1950), también dividida en quince películas consecutivas. Pese a los discutibles resultados artísticos, ambas producciones abrieron el camino hacia la gran pantalla a las aventuras del conocido superhéroe.

Fue un avispado productor, Barney A. Sarckey, quien propició la realización de un largometraje, Superman and the Mole Men (1951). Lo dirigió Lee Sholem y escribió el guión Richard Fielding. Para el papel principal se rechazó a Kirk Alyn −otras fuentes dicen que él mismo rehusó la oferta− y le correspondió al actor George Reeves la tarea de dar vida al hombre de acero.

El currículo de Reeves, según comenté más arriba, no era de primer nivel. Sarckey lo había visto en Sangre y arena (1941) y Sansón y Dalila (1949), pero, a decir verdad, era casi totalmente desconocido por el público. Con el fin de acomodarlo a su nuevo papel, le diseñaron un vestuario que incluía músculos de caucho. El vuelo se simulaba con trampolines ocultos y los efectos especiales eran tan escasos como lamentables. Con todo, la arrolladora simpatía de Reeves superó todos estos inconvenientes, y quién sabe por que juego del destino, conquistó el corazón de los espectadores.

Por las mismas fechas, la televisión se había perfilado como un problema para el negocio cinematográfico. Robert Maxwell y Bernard Luber, dos ejecutivos de la ABC TV, encontraron en Superman and the Mole Men la clave para el nuevo programa que querían emitir de costa a costa. Se trataba de una teleserie, la primera sobre el personaje creado por Siegel y Shuster. El protagonista de esta emisión semanal tenía que ser, obviamente, George Reeves.

En febrero de 1953 comenzó la primera temporada de The adventures of Superman. Desde el primer momento, se convirtió en un genuino fenómeno sociológico. A las pocas semanas, la mercadotecnia llegó a los puntos de venta: comenzó la edición de cromos, cartas, chapas y cuadernos. También se vendieron figuras a escala y juguetes. El negocio era perfecto para la ABC TV, pues la inversión había sido mínima. Los episodios, de trama dudosamente policiaca, rebosaban un humor ingenuo y reiterativo.

A pesar de los vaivenes que agitaban su vida privada, George Reeves mostró todo su aplomo bajo el uniforme del hombre de acero. Durante seis temporadas, personificó el bien en estado puro. Ni que decir tiene que ese encasillamiento acabó con su paciencia.

Aunque a lo largo de 104 episodios de veinticinco minutos la imagen transmitida fue la de un Reeves jovial y positivo, la realidad era bien distinta. En ocasiones, los rodajes se complicaban por la afición a la bebida del protagonista, mantenida en secreto por el Estudio para no dañar su imagen pública. Además, el equipo técnico dio, en muchos casos, muestras de impericia. Por ejemplo, los maquillajes, bastante mediocres, eran obra de Harry Thomas, colaborador habitual en las películas de Ed Wood Jr., el que fuera considerado peor director de la historia del cine.

Por decirlo con suavidad, la realización tampoco era brillante. De hecho, fue el propio George quien dirigió los tres últimos episodios.

Aunque en la última temporada el actor había engordado y tenía el pelo encanecido, los espectadores no se quejaban. Asistía disfrazado a numerosos actos benéficos e incluso participaba en combates amañados de lucha libre. A medida que crecía la leyenda popular, progresaron también sus frustraciones.

La última entrega del serial llegó a los televisores norteamericanos el 27 de noviembre de 1957. Los últimos 52 episodios se rodaron en color, lo que favoreció su posterior reposición cuando las emisoras y cadenas normalizaron este procedimiento. Nadie dudaba de que los productores volverían a rodar aventuras del personaje pasado un tiempo.

Reeves no tenía problemas económicos, pero nadie le daba trabajo, y eso lo desesperó profundamente. Su carácter se volvió aún más agrio tras separarse de su amante, Toni Mannix, en 1958. Todos sus planes profesionales fracasaron porque los ejecutivos del cine y la televisión le consideraban totalmente identificado con Superman. El juicio fue unánime: los niños de América no podrían ver a su héroe favorito despojándose del uniforme.

Cuando una bala le perforó la sien, los periódicos titularon la noticia Superman ha muerto.

La conmoción nacional fue enorme, así que Whitney Ellsworth, uno de los productores de la anterior serie, intentó aprovechar la coyuntura favorable con dos nuevas teleseries inspiradas en el superhéroe. La primera de ellas, Superpup, estuvo protagonizada por la mascota del personaje, un supercachorro interpretado por un actor con una máscara. El proyecto fracasó estrepitosamente y no llegó a encontrar patrocinador. Poco después, en 1960, encargó la redacción de trece guiones sobre la juventud de Superman. La serie se registró como The adventures of Superboy, pero sólo llegó a rodarse el episodio piloto, protagonizado por Johnny Rockwell.

Pese a su terco empeño en revivir la franquicia, Ellsworth no encontró empresas interesadas en anunciarse bajo la capa Superman. Pasado de moda, el héroe que tantas ganancias había proporcionado a la ABC parecía un mal negocio televisivo. De hecho, tuvieron que pasar varias décadas para que el público −una audiencia joven, a quien ya no le sonaba el nombre de George Reeves−, respondiera al planteamiento de teleseries como Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman y Smallville.

(Este artículo incluye citas de textos escritos por mí para la Enciclopedia Universal Multimedia, de Micronet, y para el libro La cultura de la imagen)

Copyright © de la fotografía de Hollywoodland: George Kraychyck, Focus Features, 2006. Cortesía de Buena Vista International Spain.



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