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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
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La caja de Pandora (película)

La Caja de Pandora

La directora turca Yesim Ustaogly retrata en La Caja de Pandora (Pandora’nin kutusu) el reencuentro de Nesrim, Güzin y Mehmet, tres hermanos alejados por el tiempo, que se ven obligados a asumir un reto en sus vidas: cuidar de su madre Nusret (Tsilla Chelton), una mujer que padece Alzheimer, y que un día se pierde en el pueblo.

Primera lección de la película: el desarrollo social no sólo genera un ritmo de vida diferente al que se puede tener en el ámbito rural, sino que marca la existencia de las personas que se ven abocadas a desentenderse de muchas cosas –también de los hermanos- y a engañarse con una existencia vacía y convencional. Es más, alejarse de las raíces provoca un rechazo inevitable de viejos modales, en otro tiempo esencia de la propia vida.

Nesrim (Derya Alabora) es la hermana mayor, casada y con un hijo. En su vida ejerce el control sobre todo lo que le rodea, pero su existencia hace aguas por todas partes porque no es capaz de asumir que lo más importante lo tiene a su lado: su marido Faruk (Tayfun Bademsoy), al que rechaza continuamente. Se muestra obsesionada por la vida que lleva su hijo Murat (Onur Ünsal), quizás porque no quiere que se haga mayor y vuele por sí mismo.
Güzin (Ovül Aykyran) es muy independiente, se deja engañar por falsos amores que la sumergen en la duda permanente y en el desengaño.

Mehmet (Osman Sonant) es el bohemio que confía en los demás, que no entiende de egoísmos, que hace tiempo dejó los lujos y el materialismo que rodea la vida de sus hermanas; pero no es capaz de asumir la parte que le corresponde en el compromiso familiar por entender que deben ser sus hermanas las que se encarguen de todo.

La independencia de los tres hermanos ha dejado por el camino el calor de la casa familiar, de la que parecen renegar por los recuerdos que surgen cuando su madre se queda en la ciudad para vivir con ellos.

No quieren asumir el compromiso de devolver parte de lo recibido; su vida diaria no les permite atender como debieran a una madre enferma, sumida en la soledad del recuerdo inmediato y que apenas acepta el roce, quizás porque recuerda tiempos remotos.
La justificación es obvia: las exigencias del trabajo impiden ese tipo de cuidados.

La reflexión que propone Yesim Ustaoglu en La Caja de Pandora tiene que ver con el silencio, la soledad, el miedo a asumir retos y las consiguientes culpabilidades.

Una familia en la que apenas sus miembros se conocen, tiene muchos huecos por rellenar. Que haya interés por asumir ese compromiso depende de si hay voluntad por entenderse. Es necesario encontrarse en un punto en el que todos aporten algo, estén convencidos de que sólo por ese camino se puede llegar a algo.

Quizás el momento que vive la madre-abuela obliga a pensar en que las situaciones se presentan sin buscarlas, que el destino requiere asumirlas con madurez y comprensión, pero sabiendo que algo hay tras esa mirada perdida, esa pregunta repetida; el olvido. Quizás la situación de la madre obliga a sus hijas a pensar en ellas mismas, en el sentido de su vida, de sus relaciones, del vacío emocional en el que viven.

El nieto, al que su madre le protege excesivamente, no quiere entender el desapego de los mayores al negarse a asumir tal carga. Si la abuela quiere vivir libremente, debe hacerlo. No es consciente de la exigencia y compromiso que supone atender a la abuela en el estado en el que se encuentra.

Cuando se da cuenta de ello, comprende que la fuerza de la existencia personal se encuentra en el fondo de cada uno. Somos nosotros los que decidimos realmente qué queremos ser y qué vida queremos disfrutar; y si apuramos un poco, dónde queremos (o nos gustaría) morir.

Narrada con gran contención, a Yesim Ustaoglu le preocupa llegar a las personas por sus emociones, por eso profundiza en la mirada, en los gestos, en los silencios, dejando de fondo paisajes asfixiantes o serenos, sonidos que envuelven transmitiendo vivencias sentidas y desarraigos.

El resultado es contundente, con una enorme profundidad emocional; son instantes de vidas universales en los que se encierra, sin duda, una gran amargura, pero también provoca gestos que la sociedad actual debe comprender y asimilar, porque, por mucho que lo neguemos, hay valores que no se pueden olvidar.

Sin duda, La Caja de Pandora es una película emotiva, tierna y de gran proyección humana.

Sinopsis

Tres hermanos de cuarenta y tantos años reciben la noticia de la desaparición de su madre, ya mayor, de su casa en una aldea de montaña de la costa del Mar Negro.

Los tres parten en su búsqueda aparcando momentáneamente sus problemas, pero una vez juntos, rápidamente se deja ver la tensión existente entre ellos, como si de repente se hubiera abierto la Caja de Pandora. Nesrim, Güzin y Mehmet se dan cuenta de que, en realidad, apenas se conocen y se ven obligados a reflexionar sobre sus propios defectos.

La Caja de Pandora © 2008 Ustaoğlufilm Istanbul, Silkroad Production, Les Petites Lumières, Stromboli Pictures, The Match Factory, ZDF y Arte. Cortesía del Departamento de Prensa de Karma Films. Reservados todos los derechos.


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