Es el turno de las colaboraciones. En este negocio del cine, Europa suma esfuerzos, y por medio de un esfuerzo de financiación mejor repartido, acomete esfuerzos que serían extenuantes si un país los afrontara en solitario.
Ejemplo de lo dicho es la película de la que hoy les traigo noticia. La mujer del anarquista, de Peter Sehr y Marie Noëlle, escrita por esta última con la ayuda del novelista Ray Loriga.
Peter Sehr es físico, y en su tesina investigó la Aplicación de Resonancias Magnéticas Nucleares (RMN) en Sistemas Biológicos. Entre los lugares donde se ha puesto la bata blanca figuran el Departamento de Biofísica del Instituto Curie. Por suerte para los espectadores, una cinefilia incurable le condujo a fundar la sociedad de producción P’Artisan Filmproduktion GmbH junto a la matemática Marie Noëlle.
Ciencia y fantasía… ya ven ustedes qué explosiva mezcla. ¿El resultado? Varias cintas de prestigio que nada tienen que ver con el gremio de sabios al que Sehr y Noëlle pertenecen: A Group of People (1979), Obsession (1995) y Love the Hard Way (2000).
Su nueva cinta, La mujer del anarquista, es española por su tema, su producción y su argumento. Este último nos sitúa durante el invierno de 1937. La Guerra Civil sigue su curso mientras Manuela (María Valverde) y Paloma (Ivana Baquero), madre e hija, intentan sobrevivir en el Madrid de las bombas y las proclamas. Ellas son las mujeres de las que nos habla el título, y también son lo más preciado para el abogado Justo Álvarez Calderón (Juan Diego Botto), su esposo, su padre… y asimismo un hombre de acción, que defiende con su voz y sus armas el ideario de hombres como Buenaventura Durruti. Un ideario cada vez más amenazado por el avance de las tropas franquistas.
En la cinta, Justo y Manuela se ven superados por los acontecimientos. La posguerra asegura su separación, y por consiguiente, la infelicidad de ambos. Pasa una década. Él acaba en un campo de concentración alemán, y luego se suma a los guerrilleros del maquis. Ella, en el fondo, anhela que el futuro se presente como aliado y tranquilice a los endemoniados que parecen guiar la Historia.
Fascinada con esa epopeya familiar basada en hechos reales, la francesa Marie Noëlle nos comenta lo mucho que significa para ella. No en vano, el relato habla de sus abuelos. «Esta película —nos dice— es, ante todo, una gran historia de amor, una historia sobre el poder del amor y de la imaginación. Es también una narración sobre el exilio y sobre una niña que se ve obligada a crecer demasiado rápido y cuyo anhelado encuentro con su padre se producirá ya de adulta. El contexto histórico no es más que el telón de fondo. En ningún momento me planteé escribir una película sobre la guerra. Me gustaría que el film se rodase como si se tratara de una historia contemporánea. No es la Historia lo que me interesa, sino las historias, su encrucijada de misterios, de sentimientos, de esperanzas perdidas, de relaciones imposibles… He retratado vivencias de personas desarraigadas cuya historia es la triste historia del exilio. Unos personajes cuyo amor e ideales les mantienen vivos. Pero… ¿A qué precio?».
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.









































































































