Un bello título para un animoso proyecto. La noche que dejó de llover es la ópera prima de Alfonso Zarauza, cuyas primeras declaraciones a la prensa desvelan cuáles son los antecedentes en los que el realizador quiere fijarse.
Para empezar, ese cine europeo llamado «de autor», que no es sino la herencia de aquella Nouvelle Vague que, en otro tiempo, concedió prestigio literario a los jóvenes volatineros del gremio. Y en segundo término, el cine independiente norteamericano, rotundo en sus propuestas y aún más agudo en sus desafíos.
La fórmula predilecta de los cineastas que se acogen a esa doble influencia es la road movie: un subgénero que se caracteriza por retratar a personajes en tránsito. Viajeros de corta o larga distancia, que aprenden a conocerse, a odiarse o a quererse con la vista puesta en el horizonte.
En este caso, los caminantes son Spleen (Luis Tosar), un personaje que parece haber leído a Baudelaire, y La Rusa (Nora Tschirner). Ambos pertenecen a esa casta de personajes capaces de los más surrealistas empeños. Con las escasas ganancias que deja el fracaso, sin séquito que celebre sus ensueños, Spleen y La Rusa surgen de la niebla y en ella se pierden. Su ciudad —el escenario nocturno de su bufonada— es Santiago de Compostela. De sus edificios, que contribuyen a componer el ideal de un callejero bohemio, van surgiendo las sorpresas que cambian el destino de los protagonistas.
Zarauza emplea en su cinta un sentido del humor con retranca. Ironía gallega, si es que tal cosa no molesta a los que se niegan a poner fronteras a la gracia. Por lo demás, el localismo es oportuno. Desde hace tiempo, las autonomías españolas respaldan un tipo de cine muy apegado al territorio. Este es, desde luego, un ejemplo de esa costumbre.
Con la divisa local en alto, La noche que dejó de llover es una coproducción entre Iroko Films y Perro Verde Films, producida por Harold Sánchez y Manuel Cristóbal y con el apoyo del ICAA, la Xunta de Galicia, la Televisión Gallega, la Film Comission de Santiago de Compostela y la Axencia Gallega do Audiovisual. En definitiva, nos hallamos ante una producción gallega cuyo significado se aviva en el marco de las cuatro hermosas provincias que componen esa comunidad.
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.









































































































