Basada en el libro infantil Cloudy with a Chance of Meatballs, escrito por Judi Barrett e ilustrado por Ron Barrett, la película Lluvia de albóndigas es una de las cintas de animación más entrañables e imaginativas de la temporada.
El cuento en el que se inspira la cinta fue publicado en 1978 por la editorial Simon & Schuster. Desde entonces, la historia de la ciudad de Chewandswallow, donde llueven alimentos a la hora del desayuno, la comida y la cena, no ha dejado de ganar adeptos entre los lectores anglosajones.
Gracias a Sony Pictures Animation, la adaptación cinematográfica del libro se presenta con los dos adelantos que han revolucionado al sector: la animación digital y las tres dimensiones.
Los efectos visuales pueden ser puro artificio, pero también pueden convertirse en todo un festín para los sentidos a condición de que rayen a la altura de una buena historia. Y Lluvia de albóndigas lo es.
No sólo parte de un guión espléndido. Sus hallazgos son incontables. No cabe llegar más lejos alternando el humor, la ternura y la acción. De hecho, en este apabullante triunfo de la fantasía caben, además, el romance y un toque surrealista y disparatado que se va imponiendo a medida que avanza la trama.
Otro acierto de Lluvia de albóndigas es su reparto de voces, tan llamativo como heterodoxo. Bill Hader y Anna Faris comparten cartel con Bruce Campbell, James Caan, Bobb'e J. Thompson, Andy Samberg, Mr. T, Benjamin Bratt, Neil Patrick Harris, Al Roker, Lauren Graham y Will Forte.
Hader encarna a Flint Lockwood, el joven inventor cuya imaginación cambia drásticamente el clima de Chewandswallow. Por su parte, Faris es Sam Sparks, la becaria encargada de hablar del tiempo en las noticias.
En la película, Flint no logra que su padre, Tim Lockwood (James Caan), se sienta orgulloso de sus creaciones. Razón no le falta a este último, porque los inventos de Flint suelen desatar el caos.
Dado que el único alimento disponible en la ciudad son las sardinas –hablamos de la capital de una isla en medio del Atlántico–, Flint crea un artilugio que transforma el agua en comida. Por accidente, la máquina sale disparada contra las nubes, y acaba provocando una lluvia de hamburguesas.
Sin embargo, lo que al principio parece una bendición, poco a poco se revela como un problema de impredecibles consecuencias.
Los directores del largometraje, Philip Lord y Chris Miller, decidieron que la mejor forma de añadir espectacularidad al relato original, consistía en diseñar esas peculiaridades meteorológicas como si procedieran de películas de desastres, al estilo de Twister o El día de mañana (The Day After Tomorrow).
Tras su estreno en Estados Unidos y Japón, el 18 de septiembre, Lluvia de albóndigas ha gozado del favor del público, y por una de esas felices coincidencias que pocas veces se dan en la industria, también ha recibido críticas muy positivas.
Copyright de imágenes © 2009 Columbia Pictures y Sony Pictures Animation. Cortesía de Sony Pictures Releasing de España. Reservados todos los derechos.









































































































