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"Los niños de Huang Shi", de Roger Spottiswoode

Los niños de Huang Shi

La historia que aborda la película Los niños de Huang Shi (The Children of Huang Shi), de Roger Spottiswoode, se construye en China, en un pequeño rincón de su vasto territorio, durante aquella guerra –la del Manchukuo, previa a la Segunda Guerra Mundial– en la que se enfrentaron chinos y japoneses.

Los niños de Huang Shi relata la historia de un grupo de críos que están recluidos un orfanato olvidado, perdido en una zona montañosa. A ellos se une, por circunstancias singulares, un joven periodista inglés, George Hogg (Jonathan Rhys Meyers).

Después de contemplar los horrores de la guerra sobre la que quiere escribir, Hogg tiene que desistir de ese propósito para evitar un desenlace fatal. Quien le salva de la muerte segura le habla de Huang Shi como el lugar ideal para alejarse de la zona de conflicto y conocer un poco mejor la realidad china.

Al llegar a ese enclave, Hogg se encuentra con un paraje inhóspito, abandonado, y también con un grupo de niños hambrientos, cargados de piojos. Niños huidizos, que han crecido muy deprisa, que no han tenido prácticamente niñez porque la guerra les ha arrebatado lo poco que tenían.

En principio, la lucha por la supervivencia les lleva a rechazar a Hogg, porque temen que venga a hacer lo mismo que los directores que le precedieron en el orfanato. El tiempo irá confirmando cuáles son las intenciones del inglés, y así los pequeños comprenderán que la vida puede ser menos angustiosa para ellos.

El encuentro se fortalece con el tiempo, y cuando se dan cuenta de que el frente de batalla está cerca, deciden iniciar una aventura con el único objetivo de salvarse todos juntos. Para ello, los niños siguen ciegamente a Hogg a lo largo de las montañas, soportando temperaturas muy bajas, pero con la ilusión e encontrar un nuevo lugar donde vivir. La recompensa llega, aunque por el camino la tristeza y la desilusión hagan mella en todo el grupo.

En la vida del periodista británico se cruzan Jack Chen (Chow Yun Fat), líder de la resistencia, una enfermera americana, Lee Pearson (Radha Mitchell), y una comerciante, Mrs. Wang (Michelle Yeoh) que cree en su iniciativa y le ayuda en los momentos de mayor necesidad.

Este reparto de Los niños de Huang Shi funciona muy bien, y se ve reforzado por un puñado de niños que hablan con la mirada y con sus sonrisas, y que emanan ilusión y vida.

El largometraje de Spottiswoode posee el interés de las historias extraídas de la realidad. En este caso, ese atractivo se enriquece con la visión dada por alguno de los niños que sobrevivieron a aquella sorprendente aventura.

Los sucesos narrados se sustentan en buenas localizaciones, y todo el conjunto se vuelve creíble gracias a la simplicidad de la decoración, a la humildad del vestuario…

Pero quizás esto sea lo que menos importa, porque lo que nos atrapa, desde esa sencillez, es la vida de ese grupo humano. De hecho, la historia que nos cuenta Los niños de Huang Shi habla de la irracionalidad del hombre, de su deterioro vital. Quiere mostrar cómo una persona que ha transitado por muchos lugares del mundo puede llegar a comprender y entregarse sin descanso a los demás. Cómo su vida es tan dura que no puede disfrutar plenamente de la existencia. Cómo puede llegar a disfrutar intensamente la gratitud de los demás a través de los gestos más insignificantes.

En resumen, el ejemplo vital de George Hogg es un referente inolvidable para quienes buscan un modelo en aquellos que se rebelan frente a las adversidades.

La película es sencilla, emotiva, dura por la realidad que cuenta, pero esperanzadora. Además, plantea un homenaje a personajes como Hogg, anónimos para la Historia pero muy relevantes para quienes tuvieron la suerte de encontrarse con ellos en la vida real.

(Copyright © Emilio C. García Fernández)

Sinopsis

El director Roger Spottiswoode explica qué le llevó a rodar Los niños de Huang Shi: “Quise contar esta historia desde el día en que leí el guión sobre la experiencia de George Hogg en China y su prematura muerte. Han pasado ocho años desde ese momento, durante los cuales el guión ha pasado por un proceso de desarrollo muy largo y se han ido componiendo los equipos técnicos chinos y buscando a los actores. Pasamos seis meses extraordinarios explorando China en busca de localizaciones, y a finales de 2006 le dimos el pistoletazo de salida al rodaje. También conocimos a muchos de los ‘niños’ a los que Hogg había rescatado. Todos le recuerdan con gran cariño y devoción y parecen recordar nítidamente al hombre que les salvó la vida hace tantos años”.

China 1938. Tras licenciarse en Oxford, un joven inglés llamado George Hogg llega a Shangai cuando el país está siendo tomado por los japoneses. Ávido de aventuras, se lanza a la vorágine tras lograr un puesto como redactor adjunto.

A los pocos días, él y Barnes (David Wenham), un experimentado corresponsal de guerra, utilizan sus dotes comunicativas para adentrarse en el territorio ocupado de Nanjing y allí se separan. Hogg explora la ciudad en ruinas y es testigo de la matanza de doscientos chinos, hombres y mujeres disparados e incinerados por los soldados japoneses. Aterrorizado, fotografía los hechos. Hogg es capturado e interrogado por los japoneses. Cuando descubren sus fotos, sabe que le espera una ejecución inminente pero segundos antes de morir es rescatado por un grupo de la resistencia china encabezado por ‘Jack’ Chen y consiguen huir.

Hogg despierta días más tarde en un hospital de campaña provisional atendido por Lee Pearson, una enfermera americana amiga de Chen. Lee propone a Chen que Hogg se recupere en un lugar conocido como Huang Shi.

Al llegar, Hogg se encuentra con sesenta chavales que viven en un colegio abandonado e infestado de ratas. La única persona que se preocupa por ellos es una anciana llamada Lo San (Shuyuan Jin).

Hogg, viéndose incapaz de estar al frente del orfanato decide marcharse para combatir en la ‘guerra real’ que se desarrolla más allá de Huang Shi, pero Lee quiere que se quede e intenta animarle a ayudar a los niños. Hogg se queda y convierte el abandonado orfanato en un lugar cada vez más agradable.

Tras una temporada de calma, Chen llega a Huang Shi para advertir a Hogg de que los japoneses están avanzando y que los nacionales chinos están reclutando a niños para el ejército. Hogg se da cuenta de que los niños ya no están a salvo y pone en marcha un plan.

Mientras tanto, los japoneses se acercan a marchas forzadas y Hogg decide que su única opción para sobrevivir es partir hacia el oeste, cruzando montañas de 3.000 metros, hasta ponerse a salvo en una aldea en la zona oeste del desierto de Gobi. Ayudados por Madame Wang, que los equipa para el viaje, Hogg, Lee, Chen y los huérfanos se disponen a viajar en pleno invierno, con carros tirados a mano, provisiones y mulas.

Tras un viaje durísimo y extenuante rodeado de peligros, llegan triunfantes a la aldea de Shandan, habiendo sufrido únicamente una baja en todo el viaje. Pero su alegría se desvanece rápidamente cuando Hogg contrae el tétano y muere a pesar de los intentos desesperados de Lee por salvarle.

En la actualidad existe en Shandan un imponente monumento que honra la figura de George Hogg, el joven inglés que salvó tantas vidas.

Copyright de imágenes, sinopsis y notas de prensa © Film Finance Corporation Australia, Bluewater Pictures, Zero Fiction Film, Cheerland y Ming Productions. Cortesía del Departamento de Prensa de DeAPlaneta. Reservados todos los derechos.


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