Cine y Letras

Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
  Museo Thyssen-Bornemisza gif
  • PORTADA
  • CRÍTICAS DE CINE
  • ENTREVISTAS
  • CINE CLÁSICO
  • LIBROS
  • OPINIÓN
  • TEATRO
  • DISEÑO
  • CÓMIC
  • TELEVISIÓN
  • EXPOSICIONES

Máscaras, de Elisabet Cabeza y Esteve Riambau

Máscaras

Los actores tienen el alma porosa e hiperactiva. De aquí que todo ejercicio de interpretación sea imposible de reducir a un juego mecánico.

Entendido con sutileza, el trabajo sobre el escenario o frente a la cámara requiere dos cualidades. En primer lugar, técnica para gobernar el gesto. Y a renglón seguido, instinto para delinear una personalidad ajena. Con esto, claro está, no pretendo sugerir que existan fórmulas magistrales. Es más: aún queda mucho enigma sin descifrar, y eso que ya son legión los estudiosos que definen, razonan y teorizan el asunto.

Pese al empeño de estos últimos, los refinamientos en la psicología del actor son, como decía, díficiles de captar. Además, para dar al traste con la teorías, los grandes de la escena no son muy partidarios de mostrar los secretos de su camerino.

Este es el hecho que sirve de punto de partida en el documental Máscaras. Ante el objetivo, Josep Maria Pou nos permite asistir a ese proceso que le lleva desde un papel hasta otro. Lo cual, si bien se piensa, es algo más grave y significativo que cambiar de máscara.

¿Metamorfosis? No anda uno muy sobrado de definiciones científicas para explicar el modo en el que Pou deja de ser Martin, el arquitecto que abre la puerta al tabú en La cabra o ¿Quién es Sylvia?, de Edward Albee, y adquiere el inventario sentimental que le permite protagonizar Su seguro servidor, Orson Welles, de Richard France.

El director del montaje español de la obra de France, Esteve Riambau, fue quien tuvo la idea de filmar ese poderoso cambio de registro. Riambau codirige la cinta junto a Elisabet Cabeza. Con ella filmó otro documental, emotivo e inclasificable, que titularon La doble vida del faquir (2005).

Debiera ser innecesario (pero no lo es) añadir que Josep Maria Pou posee una personalidad fascinante, incluso cuando es sorprendido en su intimidad, repasando el libreto de Su seguro servidor o en animada charla con el director teatral Calixto Bieito.

Sin rebajar la fama de nadie, tal vez no haya en España otros actores como él. Versátil, provisto de una pasión que no se ha desteñido con el tiempo, Pou requiere al espectador de Máscaras con esa autoridad que ha sido característica de los grandes maestros. Descubre así una realidad que no llega más que a ser la insinuación de otro universo paralelo e inefable, cuyo movimiento escapa de rutinas o explicaciones.

Máscaras
Su seguro servidor, Orson Welles es el montaje teatral que Josep Maria Pou protagoniza actualmente en el festival GREC’08 de Barcelona. Màscares ha seguido, paso a paso, el proceso del actor para meterse en la piel del genial autor de Ciudadano Kane. Las cámaras han tenido el privilegio de moverse en una trastienda habitualmente oculta a los ojos del público. En Màscares, este es el escenario donde transcurre el espectáculo.

Su seguro servidor, Orson Welles
La mañana siguiente de su último cumpleaños, Orson Welles graba anuncios de comida para perros y laxantes en un estudio de Los Angeles con la colaboración de un joven técnico de sonido. Viejo y agotado físicamente, el director de Ciudadano KaneDon Quijote en una última afirmación de su talento creativo. Mientras se debate entre la realidad y esta última esperanza, Welles rememora episodios destacados de su intensa actividad multiplicada a través del cine, el teatro, la radio y también la magia.
espera una llamada de Steven Spielberg que le permita acabar su adaptación de

Nota de Elisabet Cabeza y Esteve Riambau (directores)
¿Cómo se cambia de la comedia a la tragedia, del héroe al antihéroe? ¿Qué pasa en la vida de un actor cuando deja de interpretar a un porsonaje para meterse en la piel de otro? Màscares se plantea responder estos interrogantes a partir de una ocasión excepcional.

Durante dos años, Josep Maria Pou ha recorrido los escenarios catalanes y españoles interpretando La cabra, un drama de Edward Albee. El éxito de público ha sido rotundo y su trabajo ha sido recompensado con el Premio Nacional de Teatro, entre muchos otros galardones. En cuanto confirmó que su próximo proyecto sería Su seguro servidor: Orson Welles, una obra sobre el genial director de Ciudadano Kane escrita por Richard France y dirigida por Esteve Riambau, nació la idea de plasmar esta experiencia irrepetible en una película.

La acción de Màscares transcurre entre el telón que cae después de la última representación de La cabra y el que se alza para el estreno de Su seguro servidor: Orson Welles.

Han sido siete meses de intensa convivencia entre nuestra cámara y el descubrimiento de los secretos que esconde el mundo del teatro. Los ensayos, la construcción del decorado o la confección del vestuario han sido filmados para dar testimonio de un proceso creativo que normalmente se desarrolla a puerta cerrada.

Josep Maria Pou ha sido el protagonista. Poco a poco le hemos visto como captaba el espíritu de Orson Welles a través de unas imágenes que transitan libremente entre la realidad y la ficción, como ya lo hacía La doble vida del faquir, nuestro primer largometraje. Allí partíamos de unos niños disfrazados para rodar un film amateur en plena guerra civil.

En Màscares nos enfrentamos a otra representación: la de un gran actor que pone de relieve la técnica y sus rutinas del teatro; las fronteras entre la vida personal y la imagen que, desde el escenario, proyecta ante los demás.

Peter Brook afirma que “el hecho de que la máscara te de la posibilidad de esconderte anula la necesidad de ocultarse”. Nuestra película pretende corroborar esta paradoja a partir de un material dramático de primer orden ya que si, como decía Shakespeare, el mundo es un escenario y todos nosotros simples actores, hay quien de la máscara ha hecho su vida.

Nota de Esteve Riambau (Sobre Su seguro servidor, Orson Welles)
Hace más de veinte años que escribí mi primer libro sobre Welles. Después he publicado dos obras más y he intervenido en un documental sobre sus relaciones en España: Orson Welles en el país de Don Quijote.

Desde su muerte, el 1985, no han dejado de aparecer nuevos materiales y testigos que magnifican, todavía más, la figura de este artista universal que abarca el cine, el teatro, la radio, la televisión, el periodismo o la magia.

Periódicamente, especialistas en su obra nos reunimos para poner al día estas aportaciones. Cuando Richard France contactó conmigo por primera vez, sólo lo conocía como el autor del mejor libro sobre su vertiente teatral.

También había escrito una obra sobre Welles y buscaba a un actor para interpretarlo en nuestro país. Le respondí sin tan sólo consultar a mi candidato. Pero tan pronto como Josep Maria Pou leyó el texto, me dijo: “Ahora tengo El Rey Lear y a continuación La cabra. ¿Quién es Sylvia? Después haré Su seguro servidor, Orson Welles y la haremos juntos”. Han pasado cinco años. Aquí estamos.

Orson Welles no sólo fue un genial director de cine. Detrás del autor de Ciudadano Kane palpita también un actor de amplios registros, un innovador director artístico y el hombre de radio que aterrorizó Estados Unidos con La guerra de los mundos, un inquieto explorador del lenguaje de la televisión un novelista, articulista, e, incluso prestidigitador.

Todos estos aspectos se reflejan en el protagonista de una obra que rinde homenaje a la magnitud del artista sin renunciar a un retrato del ser humano que conjuga la realidad con la ficción. El protagonista tiene suficiente con una jornada en la recta final de su vida para rememorar un glorioso pasado mientras todavía alberga planes de futuro.

Grandilocuente, ambicioso y contradictorio, muestra también su vertiente más sensible y se equipara con algunos de sus personajes más queridos, desde Falstaff hasta el inacabado Don Quijote.

Richard France ha escrito Su seguro servidor, Orson Welles gracias al dominio de su faceta teatral y de las huellas que ha encontró en un estudio de grabación de Los Angeles. Josep Maria Pou ha dado vida a tan singular personaje desde su identificación cómplice con otro artista polivalente.

El conocimiento de la obra de Welles me ha brindado la posibilidad de poner en contacto estos dos polos creativos, darles unos pases y... ¡abracadabra!: ¡Que surja la magia!

Nota de Antonio Chavarrías (productor)
Esteve Riambau y Elisabet Cabeza son las personas más indicadas para afrontar un proyecto que, desde la sencillez de sus planteamientos, esconde una gran complejidad y ambición: la de descubrir lo que se esconde tras la máscara de un actor, del acto mismo de interpretar, escarbar para mostrar lo que siempre permanece oculto detrás de la representación.

Para conseguirlo cuentan con la imprescindible y apasionada colaboración de Josep Maria Pou, uno de nuestros mejores actores que, desde la plenitud de su oficio, se presta a que los autores transiten cámara en mano por las fronteras que separan a la persona del personaje.

Han elegido un momento de cambio de piel: Pou abandona el personaje que interpreta en La cabra y se empieza a enfundar en el de Welles otro gran histrión que convirtió su propia vida en el mejor de sus papeles.

Pero no es ésta una película sobre Josep Maria Pou, tampoco sobre Welles, es una película sobre el arte de representar, sobre la relación que se establece entre la persona y el personaje que representa, sobre la esencia del drama y, en buena medida, sobre la esencia misma de buena parte del cine.

Esteve Riambau y Elisabet Cabeza son los más indicados para hacer esta película porque ya han demostrado en La doble vida del faquir que son capaces de adentrarse de forma sutil pero profunda en los pliegues que deja la memoria y las palabras, en dar sentido a voces incompletas en sí mismas poro que, junto a otras también incompletas, ofrecen un nuevo discurso esclarecedor y de un alto valor humano.

Como en aquella película, Màscares también habla de la capacidad que tienen las personas para representar otras vidas diferentes de las suyas y también del cambio que sufren aquellas que se prestan a este juego. En La doble vida del faquir eran unos niños huérfanos los que representaban unas vidas que no les correspondían, aquí es un actor profesional que ha hecho de la representación algo más que un oficio, lo ha convertido en una forma de vivir y de existir, entre un montaje y otro dejará resquicios por los que deben adentrarse los autores.

Notas de Richard France (autor de Su seguro servidor, Orson Welles)
La idea de Obediently Yours (Su seguro servidor, Orson Welles) me vino a la mente mientras conducía mi coche atravesando el país desde Los Ángeles hacia mi granja en Maine. Después de haber escrito los libros The Theatre of Orson Welles y Orson Welles on Shakespeare pensé que Welles y yo, finalmente, nos habíamos separado. Pero la gente me seguía insistiendo en que escribiera una obra de teatro para un actor sobre Welles. Dios sabe que no podía buscar un personaje más extraordinario; lo que necesitaba era un buen argumento.

Hay un estudio de sonido en Los Ángeles, donde Welles y yo habíamos grabado anuncios, videos corporativos, este tipo de cosas… (por supuesto, alquilar su voz era mucho más caro que alquilar la mía).

Como un regalo de despedida, nuestro técnico de sonido me entregó unas copias de tomas falsas sin editar de Welles las cuales escuché –una y otra vez– en ese largo camino de vuelta a Maine. Fue muy doloroso para mí darme cuenta de que la voz que salía en esos cassettes estaba muy lejos de ser la “Voz de Dios”, a la cual todos hemos asociado a Welles.

El uso de la magia de la tecnología para recrear ese sonido se convirtió en uno de los ingredientes del argumento de mi obra. Pero el ingrediente principal fue la importancia que tuvo para Welles su inacabada película Don Quijote, a la que se refería como “il mio bambino”.

Así que cuando llegué a Maine, hice dos paradas antes de volver a mi granja: una en el supermercado a buscar comida y la otra en una librería para comprar la novela de Cervantes.

Al día siguiente, todos los ingredientes del argumento de la obra estaban puestos en su lugar.

Copyright del comentario © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.

Copyright de la sinopsis y las notas de producción de Màscares © Oberon Cinematogràfica. Reservados todos los derechos.

Copyright de la imagen superior (David Ruano. Teatre Romea) y de las notas de producción de Su seguro servidor, Orson Welles © Focus. Reservados todos los derechos.


Añade tu comentario


Código de seguridad
Refescar

Diseño e ilustración

Lo último

org_prado org_thyssen org_Filmoteca org_bne org_auditorio org_CDN
 

Cultura en Positivo

Contenidos originales

Book Review

El Ministerio de Cultura identifica a Cine y Letras como una revista que ofrece contenidos respetuosos con los derechos de propiedad intelectual, y por ello nos distingue con el sello "Cultura en positivo". LEER MÁS...