
Piraña, Aullidos, Gremlins, Exploradores, El Chip Prodigioso... Joe Dante ha influido en los sueños y pesadillas de toda una generación. Creador de un tipo de cine infantil que ya no existe, el director nos presenta Miedos, un modesto film de terror para los más pequeños y para los que echan de menos el cine bien hecho.
Algunos niños nos dimos cuenta de lo que era un director de cine al notar que el nombre de Joe Dante aparecía siempre en los carteles de las películas que más nos gustaban.
Con este comienzo quiero advertir algo: para mí, Joe Dante es quizá el director más entrañable de todos los que han existido, pero mi admiración no sólo se debe a razones sentimentales, sino al hecho de que, en su larga carrera, no ha realizado ningún largometraje que no considere cinematográficamente interesante.
Prolífico en la década de los 80, al llegar los 90 el director se vio paulatinamente relegado a la televisión, con escasos estrenos en cine –la excelente Matinee (1993), la notable Small Soldiers (1998) y la simpática Looney Tunes: de nuevo en acción (2003)–. En todos estos años, sin importar el formato en el que trabaje, Joe Dante se ha mantenido fiel a su depurado y preciso estilo narrativo y a sus constantes temáticas como autor, tomando el cine de serie B de los años 50 y los cartoons cómicos clásicos como referencias artísticas.
Incluso tiene un grupo de actores fetiche a los que intenta siempre colar en sus películas. Tal es el caso de Dick Miller, una presencia obligada, aunque sea en un cameo casi subliminal como el que tiene en Miedos.
Titulada en inglés The Hole (El Agujero), Miedos cuenta de nuevo esa clásica historia en la que un poder oscuro acosa a sus víctimas materializando sus temores personales.
En esta ocasión, dicho poder se encuentra confinado en un agujero –cerrado con trampilla, como debe ser– en el sótano de la casa de los chavales protagonistas. Así pues, la película se sitúa en la onda de similares films de terror familiar, como House, una casa alucinante (Steve Miner, 1986) o La Puerta (Tibor Takács, 1987), con la influencia casi inevitable de la imprescindible novela de Stephen King It (1986).
Joe Dante se centra más en la descripción y la amistad de los tres jóvenes protagonistas –entre los que destaca el pequeño y creíble Nathan Gamble, quien ya tenía un importante papel en una de las mejores películas de terror de los últimos tiempos, La Niebla (Frank Darabont, 2007)– que en los monstruos o el susto fácil.
Los chicos –y su madre– son personajes de carne y hueso, y sus aventuras derivan directamente de sus decisiones y su propia personalidad. Sin gore y con una sola muerte –ejecutada con una inteligente elipsis–, Miedos recurre al suspense y la creación de atmósfera, y jamás utiliza el movimiento frenético de cámara o el flash de post–producción para aturdir al espectador.
La fotografía también está cuidada en una elegante puesta en escena donde el realizador se toma el tiempo necesario para mostrar –u ocultar– lo que interesa para construir una tensión creciente.
En resumen, la película está destinada a fracasar en taquilla, ya que es exactamente todo lo que se ha eliminado del cine de terror estándar.
En cierto modo, Miedos es la antítesis de títulos como el remake de Pesadilla en Elm Street, donde los jóvenes protagonistas son fríos y distantes, y los cineastas recurren a la sordidez y a los trucos de edición baratos para llamar desesperadamente la atención.
Miedos, en realidad, trata sobre los efectos negativos causados en una familia por un padre maltratador, pero en lugar de explicarlo todo con pelos y señales, o con flashbacks de las palizas grabados al estilo documental, lo hace recurriendo a la fantasía visual y al buen gusto.
Un film desgraciadamente anacrónico que motivará la chanza de los insufribles posmodernos y que posiblemente aburra a esa juventud con déficit de atención y acostumbrada a las chapuzas pringosas de los Saw o los Hostel de turno. Los carcas y los amantes de la narrativa cinematográfica, bueno... esos estamos de enhorabuena.
Sinopsis
Después de mudarse de casa, los hermanos Dane y Lucas descubren con su nueva vecina Julie una puerta en el sótano de su hogar. Una vez abierta, se desencadena el mal que contiene: asediados por extrañas sombras que acechan detrás de cada esquina y por pesadillas que cobran vida, los tres jóvenes deberán afrontar sus peores miedos para poner fin al misterio.
Declaraciones de Joe Dante
"Crecí disfrutando de pelis de miedo y de monstruos, y después he acabado dirigiendo varios proyectos de terror y algunas películas iniciáticas con jóvenes como protagonistas: Gremlins se puede enmarcar en esta última categoría, al igual que Matinee, Exploradores e incluso la serie de televisión «Eerie, Indiana». Pero ninguna de ellas tenía en realidad la misma mezcla de sustos y dramatismo humano que ofrece Miedos 3D, del guionista Mark L. Smith.
En Miedos 3D, los jóvenes protagonistas poseen la fanfarronería y el sentido del humor de los chavales en la vida real. La idea es conseguir que los espectadores se identifiquen con unos personajes simpáticos y creíbles y que se preocupen por lo que les ocurra, por insólita que parezca ser la situación. Es este aspecto lo que me incitó a proponer el rodaje en 3D, tecnología que en este caso busca envolver al público, más que sobresaltarle. Cuando los espectadores ya se han familiarizado con los personajes y con su misión de descubrir el secreto del pozo, la aventura adopta tintes más oscuros e intensos. Los sobrecogedores giros se compensan con la actitud guasona de los protagonistas, pero la conclusión es verdaderamente conmovedora y, espero, de un dramatismo del todo inesperado en este género de películas, sobre todo en una presentada en 3D".
Copyright del artículo © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
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