Nota de Emilio Aragón
No sé exactamente cuándo nació la idea de Pájaros de papel como película. Sin embargo, sí que puedo encontrar momentos de la historia que en ella se cuenta, en muchas de las anécdotas y aventuras que a lo largo de mi vida he escuchado en casa, en las sobremesas, en las celebraciones, y también en lo cotidiano.
Una vez más, siento que el proyecto me elige a mí y no al revés. El ambiente, el aroma, las aventuras de las bambalinas de una compañía de varieté forman parte de mi imaginario personal, y quizás “sacarlas” y compartirlas responda a una necesidad vital. Contar esta historia me ha permitido transitar por lugares y emociones donde creí haber estado antes. Esta vez con la imaginación de un niño, y el corazón de un hombre.
Pájaros de papel pretende ser un viaje a lo mejor de nosotros mismos, una apuesta valiente por lo amoroso de la vida mirando de frente a nuestro propio dolor.
Esta película no habría podido “ser” sin el talento y el amor que cada persona del equipo artístico y técnico ha puesto en el trabajo. Fernando Castets me ha ayudado a contar la historia. Imanol, LLuís, Carmen, Roger y todo el elenco de actores, con su interpretación, me han despertado, una vez más, a la vida…










































































































