
Tras muchos años y dos crossovers que es mejor no tener en cuenta -Alien contra Depredador y su secuela-, al fin llega la tercera entrega de la saga de los cazadores interplanetarios. Predators recupera el suspense y los personajes duros en una película quizá no brillante, pero algo más que correcta.
Ya en los tiempos de Desperado (1995), el cineasta y fanático del escapismo Robert Rodríguez tenía preparado el guión de una tercera entrega de Depredador, pero los productores lo rechazaron por ser un proyecto demasiado caro –esta saga siempre se ha movido en presupuestos más bien modestos–, con lo cual el guión quedó aparcado sin demasiadas esperanzas de madurar.
De manera algo inesperada, quince años después nos llega este noble intento de recuperar la serie con una reescritura del guión de Rodríguez, quien ejerce de productor de la película.
Basándose en el nuevo guión reelaborado por los prácticamente novatos Alex Litvak y Michael Finch, el director Nimród Antal (Control, Vacancy, Blindado) trata de recuperar el aspecto y el tono de la película original de McTiernan, que uno de los personajes resume para los iniciados, sin contar los múltiples guiños destinados al fan de la saga: la ametralladora Gatling, las trampas o la banda sonora, que hasta incluye la canción de Little Richard Long Tall Sally.
No parecen los responsables tomar en consideración la muy reivindicable Depredador 2 (Stephen Hopkins, 1990), aquella pesadilla urbana y calurosa en la que el tono de cómic de la primera entrega era todavía más agudo.
En Predators se vuelve a la selva, a la música de tam-tams y, lo más importante, al suspense, un elemento poco apreciado en el cine de acción actual y que suele ser material de trabajo del director Nimród Antal.
El film se plantea en todo su primer tercio como un misterio, como si el espectador no supiera nada acerca de las otras películas. Los protagonistas caen en paracaídas en la jungla, sin saber por qué ni recordar cómo han llegado ahí, siguiendo un modelo clásico de historia que muchos asociarán a Cube (Vincenzo Natali, 1997), aunque en realidad la película tenga más ecos de El malvado Zaroff (Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, 1932) o de los Diez negritos de Agatha Christie.
Algo que había sido dado de lado en las poco inspiradas películas de Alien Vs Predator era el carisma de los personajes humanos. Centrados en las criaturas y los gadgets tecnológicos, los responsables de esas cintas no parecían recordar la lista de tipos carismáticos y duros –nada realistas, pero ni falta que hacía– que poblaban los repartos de las dos entregas de Depredador, llegando a otorgar el protagonismo de Alien Vs. Predator 2 a un lamentable chaval repartidor de pizzas enamorado de la animadora del instituto.
En Predators se intenta enmendar este error, y los personajes son todos individuos cuya vida es la violencia: mercenarios, soldados, mafiosos y psicópatas se unen y dejan de lado su sed de sangre humana para enfrentarse juntos a la desesperada situación.
El líder de este grupo –un mercenario que lleva el arma de moda en el cine de acción actual, el AA-12 promocionado por Blackwater– está lejos de ser un héroe, y de hecho a veces es un auténtico bastardo, lo cual nos lleva al asunto más discutible de la película: el reparto.
Adrien Brody no es un mal actor, ni mucho menos, pero sí es uno de esos intérpretes de físico tan peculiar que condiciona algunos de sus papeles. El protagonista de El Pianista muestra un sorprendente desarrollo muscular en esta película, pero su rostro, su mirada, quizá no sean los más idóneos para un personaje hosco y despiadado que podría haber interpretado mejor cualquier miembro del reparto de Los Mercenarios.
También resulta a ratos molesta la actuación de Topher Grace, un actor que funciona muy bien en comedia –en especial, en la extinta serie Aquellos maravillosos 70–, pero que debería mesurar sus tics en las cintas menos chistosas, y esto es algo en lo que estarán de acuerdo los fans de Venom.
En cuanto a la breve aparición de Laurence Fishburne: sí, resulta algo estrambótica, pero se sitúa en la onda de los personajes bigger than life de la saga.
Al fin y al cabo, tampoco es menos ridículo el adorado Blaine que encarnaba Jesse Ventura en la primera película.
El resto del reparto se presta menos a la discusión, pues todos los actores están bien elegidos para sus papeles. Se lleva el gato al agua Louis Ozawa Changchien, quien roba la película con su silencioso yakuza Hanzo, que además protagoniza la mejor escena de acción de la película, nada menos que un duelo samurai contra uno de los alienígenas.
El gran Danny Trejo tiene un papel muy corto, y su presencia supone la única señal de que Robert Rodríguez está involucrado en el proyecto. Predators no tiene nada que ver con su cine habitual, y demuestra la veneración del productor hacia la película de McTiernan.
Los efectos digitales –bastante malos, eso sí– están usados con moderación. Durante la mayor parte del tiempo se emplean localizaciones reales y animatronics.
El ritmo del montaje es excelente, alternando suspense y acción, sin marear al espectador, quien sabe en todo momento qué es lo que está sucediendo delante de sus narices.
Por otro lado, la fotografía se ajusta al aspecto de la primera película, por lo que ofrece un look inusual dentro del cine de acción actual.
Curiosamente, las partes "de terrícolas" funcionan mejor que las de monstruos, y todo el planteamiento del film resulta más interesante que el enfrentamiento final, pero aun así, Predators es una secuela muy sólida, que quizá no llega a entusiasmar, pero que se disfruta plenamente.
Posiblemente, la película de acción mejor hecha del verano de 2010.
Sinopsis
Predators, un nuevo capítulo del universo Predator, rodado bajo los auspicios creativos de Robert Rodríguez, presenta a Adrien Brody como Royce, un mercenario que dirige a regañadientes un grupo de guerreros de élite los cuales irán descubriendo que han sido llevados a un planeta alienígena... como presas. Con la notable excepción de un físico deshonroso, todos ellos son asesinos a sangre fría - mercenarios, Yakuza, convictos, miembros del escuadrón de la muerte - "depredadores" humanos que ahora serán cazados sistemáticamente y eliminados por una nueva raza de Predators alienígenas.
Copyright del texto © Vicente Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de sinopsis e imágenes © 2010 Twentieth Century Fox Film Corporation. Todos los derechos reservados. Propiedad de Fox. Reservados todos los derechos.










































































































