Basada en la novela homónima de Santiago Roncagliolo, Pudor es una película que nace del empeño creativo de los hermanos Tristán y David Ulloa.
El primero, por cierto, es sobradamente conocido por los seguidores del cine español. Se licenció como actor en la Real Escuela Superior de Arte Dramático, y dio el salto a la gran pantalla gracias al realizador Salvador García, quien le dio un interesante papel su película Mensaka. De ahí en adelante, le hemos podido admirar en series como El comisario y en cintas como Volverás.
No vaya a creerse que ese interés interpretativo de Tristán va en descenso. Pudor es la demostración de que un actor convertido en director cuida especialmente la vertiente dramática de su tarea. De hecho, salen triunfantes del proyecto sus actores, en particular Nancho Novo, Elvira Mínguez, Natalia Rodríguez y Celso Bugallo.
Una obsesión que fascina al novelista Roncagliolo y a sus adaptadores es la intimidad, analizada aquí como una orquídea de invernadero. El pudor que sirve de rótulo a la pieza es, en esta oportunidad, vehículo de soledades. Como si sólo tuvieran un duplicado al carbón de la auténtica vida, sus personajes quieren superar a todo trance el aislamiento. Bajo esta premisa emocional, conocemos a un moribundo, a una mujer que recibe anónimos eróticos, a un veterano que siente las últimas gotas de pasión, a una muchacha que baraja los interrogantes de la pubertad y a un niño que, como buen solitario, confunde fantasmagoría y realidad.
El guión, firmado por Tristán Ulloa, es lo suficiente sólido como para que los optimistas lo cataloguen entre las excepciones más felices del reciente cine español. En cierto modo, entiendo que es fruto del entusiasmo. No hay más que escuchar a los directores. «Dos días después de terminar de leer el libro de Santiago Roncagliolo —nos dicen—, ya estábamos hablando con él sobre los derechos para hacer nuestra película. Habíamos encontrado el tipo de historia que los dos teníamos ganas de hacer y pensábamos realmente que lo que teníamos en la cabeza podíamos plasmarlo en la pantalla».
Una aclaración técnica: muchos creen que es imposible dirigir una película a medias. Los hermanos Ulloa insisten en que todo depende de cómo se dividan las tareas. «Los dos —aclaran— queríamos intervenir en todos los procesos de la producción. Como directores hemos estado presentes en todos los aspectos de la realización de Pudor, sobre todo en la preproducción y posproducción… Lo que nos ha permitido dividir tareas en el rodaje, cada uno en un campo sin dejar de tener un ojo en el del otro. Así, en la filmación, la responsabilidad técnica fue asumida por David, realizador de profesión. Tristán, como actor con cierta experiencia en la dirección de actores, estuvo al frente del trabajo interpretativo y se hizo cargo del guión».
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.










































































































