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Radio encubierta

Radio Encubierta

La película Radio encubierta (The Boat That Rocked), de Richard Curtis, quiere recuperar la historia de un momento vivido por la sociedad británica a mediados de los años sesenta, cuando surgieron diversas iniciativas impulsadas por empresarios como Allan Crawford o Ronan O’Rahilly, que consolidaron proyectos radiofónicos de distinta envergadura, todos ellos instalados en aguas internacionales de Suecia o del Reino Unido.

Desde la costa de Suffolk, Radio Caroline, con su emisión diaria de rock and roll, convulsionó a una juventud empeñada en romper con la tradición conservadora que emanaba de los medios oficiales. Y eso que los vientos soplaban a favor de las instancias imperiales, con el acartonamiento de costumbres que ello suponía.

Parece ser que la programación de Radio Caroline tuvo un gran número de seguidores. Era el signo de la época: un síntoma de esos cambios que pedía a gritos la generación nacida tras la guerra.

La música era el vehículo de estas inquietudes. No era algo nuevo, desde luego. En la lejanía de los cincuenta, podemos evocar a rebeldes como Bill Haley and His Comets o Elvis Presley, precedentes de otras formaciones que surgieron en la escena de los primeros sesenta.

Sin embargo, durante el periodo que nos importa –el mismo en el cual se ambienta la película–, los grupos y solistas que revolucionaron a las masas británicas fueron The Animals, The Zombies, The Shadows, The Who, The Hollies y, especialmente, The Beatles y The Rolling Stones, dos cuartetos cuya proyección e influencia fueron únicas en la historia del rock and roll.

Como saben, aquella corriente se desplazó luego a los Estados Unidos (pienso en Jimi Hendrix, The Doors, Janis Joplin…), e impulsó toda una revolución cultural en la que hubo un poco de todo: desde encuentros como el de Woodstock (Nueva York, 1969) hasta filosofías inspiradas por el consumo de ácido. Y aunque aquella utopía que reivindicaba la paz y el amor parecía alcanzable, pronto llegó a su fin debido a sus propios excesos.

En Radio encubierta, Richard Curtis quiere resumir ese complejo momento histórico mediante los ideales y pensamientos que afloran en la estrechez del barco-emisora.

Con el espíritu de la clandestinidad a flor de piel, ese ecléctico colectivo de pinchadiscos refleja un amplio repertorio vital: pasiones ocultas que sólo se revelan gracias al alcohol, hijos perdidos, amores interrumpidos y engañosos, obsesiones egocéntricas, inmadurez sexual…

No llegamos a saber si los protagonistas miran hacia atrás con ira, o si realmente quieren cambiar el mundo. Lo que está claro es que estos drogadictos, delincuentes y fornicadores –dicho en palabras del ministro Dormandy (Kenneth Branagh)– no tienen espacio en la Gran Bretaña de los sesenta. ¿La razón? Sencillamente: su rebeldía es inadmisible.

Richard Curtis aprovecha esta emisora imaginaria para trasladar el sentir de aquella época a las nuevas generaciones. Y lo hace con buenas intenciones y con eficacia narrativa, obteniendo profundidad psicológica incluso en el reducido espacio de un camarote.

El peinado, el vestuario y una impecable banda sonora nos trasladan a los sesenta, y contribuyen a enriquecer la evocación que el director nos propone.

Sin embargo, Radio encubierta pudo haber sido más documental, y también pudo haber desplegado el crisol de intereses emergentes de una década prodigiosa.

No lo niego: hay rasgos de interés en el metraje –diálogos, personalidades bien definidas y enérgicas–, pero la película deja un sabor a anécdota que se esfuma tras su visionado. No es una obra para la posteridad, aunque permita ese acercamiento entre generaciones.

Sinopsis

En 1966, sin duda alguna la época del mejor pop inglés, la BBC sólo emitía dos horas de rock and roll a la semana. Pero las radios piratas inundaban el país con rock y pop 24 horas al día. Y 25 millones de personas, más de la mitad de la población, escuchaba cada día a los piratas.

Carl (Tom Sturridge) acaba de ser expulsado del colegio, y su madre decide que pase algún tiempo con su padrino Quentin (Bill Nighy). Pero da la casualidad de que Quentin es el jefe de Radio Rock, una emisora pirata instalada en un barco en el mar del Norte, formada por un ecléctico grupo de pinchadiscos.

Están encabezados por el Conde (Philip Seymour Hoffman), un corpulento bocazas estadounidense, auténtico dios de las ondas enamorado de la música. Le apoyan Dave (Nick Frost), irónico, inteligente y con un cruel sentido del humor; Simon (Chris O’Dowd), un chico amable que busca el amor verdadero; Midnight Mark / Mark a medianoche (Tom Wisdom), enigmático, apuesto y parco en palabras; Wee Small Hours Bob / Bob de madrugada (Ralph Brown), especialista en programas de madrugada, música folk y drogas; Thick Kevin / Kevin el corto (Tom Brooke), el dueño del cerebro más diminuto conocido en la raza humana; On-The-Hour John / John la hora (Will Adamsdale), el locutor de noticias; y Angus “The Nut” Nutsford /Angus el plasta (Rhys Darby), el hombre más pesado de Gran Bretaña

La vida en el mar del Norte está llena de sorpresas. Simon conoce a Elenore (January Jones), la mujer de sus sueños y se casan en el barco, pero la novia le abandona al día siguiente. El mayor pinchadiscos de Gran Bretaña, Gavin (Rhys Ifans), regresa de su gira alucinógena por Estados Unidos para enfrentarse al Conde, dando lugar a un dramático y tenso conflicto. Carl aprovecha para descubrir el sexo opuesto y quién es su auténtico padre.

Pero las emisoras piratas han llamado la atención del ministro Dormandy (Kenneth Branagh), que decide ir a por esos ilegales. En una época en la que el poder ahoga cualquier cosa que se asemeje a la exuberancia juvenil, Dormandy no deja pasar la oportunidad de meter un gol político. La aprobación del Acta de Infracciones Marinas es una buena excusa para acabar con los piratas y su nefasta influencia en el país.

El resultado es, literalmente, una tempestad en alta mar. Los seguidores de la emisora, consternados, se echan al mar a medianoche en una operación de rescate al estilo “Dunkerque” para salvar a sus héroes. Pero el rock and roll nunca muere.

Radio encubierta © 2009 Universal Pictures, Working Title Films y Studio Canal. Fotos por Alex Bailey. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.


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