
Confieso que no tengo gran simpatía por las adaptaciones cinematográficas de teleseries recientes. No obstante, entiendo que el de Sexo en Nueva York (Sex and the City) es un caso especial. Sus protagonistas son, poco más o menos, estereotipos de la cultura urbana que han crecido hasta adquirir la proporción de iconos pop.
Detrás de esta película hallamos a Michael Patrick King, productor ejecutivo, guionista y escritor de la serie. Todos los méritos de King parecen, sin embargo, transitorios si se los compara con los de la verdadera impulsora de este lanzamiento de New Line: Sarah Jessica Parker, actriz no precisamente bella, pero tan inteligente y magnética como escasa de sentido común a la hora de vestir. (Aunque esto, claro, es opinable y daría para más de una charla de café).
Advirtamos, antes de proseguir, que la Parker ha logrado apropiarse del modelo femenino que ahora encarna en la pantalla: una mujer ingeniosa y con iniciativa. Alguien para quien la vida social tiene cada vez más emoción, sobre todo si se la observa sin remilgos.
Los escasos espectadores que aún no hayan visto la serie deben saber que Parker da vida a Carrie Bradshaw, una escritora que más bien parece una socióloga –todo lo frívola que ustedes quieran–, empeñada en subrayar por qué el sexo, el amor y la moda (no necesariamente por este orden) ofrecen innumerables ventajas a las mujeres solteras de la ciudad.
Fue Darren Star, el creador de Melrose Place, quien dio con esa idea original que ahora resulta tan rentable como una franquicia. Y cuando hablo de idea, me refiero a las afiladísimas columnas que Candace Bushnell firmaba en la revista The New York Observer, y que luego adquirieron forma de novela.
No es casual que en ese trabajo (a medio camino entre el periodismo y la ficción) ya se encuentre todo el contenido emocional (y carnal) que convirtió en un sonoro éxito a Sexo en Nueva York desde que comenzó a emitirla, allá por 1998, la cadena HBO.
El largometraje de Michael Patrick King ya ha superado, a estas alturas, las mejores expectativas financieras de sus creadores. No me sorprende, porque la cinta parte de un concepto que no engaña a nadie. En realidad, viene a ser un capítulo ampliado de la serie, con todo lo bueno y lo menos bueno que caracteriza a su referente televisivo.
Escrita con un determinado espectador femenino como destinatario preferente, Sexo en Nueva York es una feliz apología de las marcas. A tal extremo que la atlética Sarah Jessica Parker cambia de vestido y de complementos entre una secuencia y otra. Y si me apuran, entre un plano y el siguiente.
Con la misma intención, abundan en la película los hombres atractivos, los diálogos de cierta picardía, los sentimientos agradables y ese tipo de vaivenes románticos que, si nos abstraemos de que esto es una comedia atrevida, cabrían igualmente en un cuento de hadas.
En definitiva, he aquí un producto de diseño, primorosamente empaquetado en celofán fosforescente. Ningún fan de la serie original debe perdérsela. ¿Y los demás?... Bueno, supongo que en la cartelera disponen de alternativas más seductoras.
Sinopsis
Cuando hablamos de tamaños de pantallas, la más grande ¡es definitivamente mucho mejor! Sexo en Nueva York llega a los cines en junio de 2008 y promete contestar a todas las preguntas pendientes: ¿Carrie y Big finalmente decidirán contraer matrimonio? ¿Puede Samantha sentirse realmente satisfecha con un sólo hombre? ¿Conseguirá Charlotte quedar embarazada alguna vez? ¿Podrán Miranda y Steve vivir realmente felices para siempre?
La exitosa autora Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker), nuestro icono preferido de la moda, vuelve con su famoso ingenio totalmente intacto y más agudo que nunca, para narrarnos su propia historia sobre el sexo, el amor y la obsesión de las mujeres solteras de Nueva York por la moda. Sexo en Nueva York nos muestra a Carrie, a Samantha (Kim Cattrall), a Charlotte (Kristin Davis) y a Miranda (Cynthia Nixon) cuatro años después de que terminara la exitosa serie de HBO, y nos enseña cómo nuestras amigas preferidas continúan haciendo juegos malabares para compaginar el trabajo y las relaciones mientras descubren los secretos de la maternidad, el matrimonio y las propiedades inmobiliarias de Manhattan.
Chris Roth retoma el papel del elusivo y guapo Sr. Big de Carrie Bradshaw; David Eigenberg vuelve a interpretar a Steve Brady, el marido de Miranda que tiene los pies sobre la tierra; Evan Handler interpreta al marido confiable y cariñoso de Charlotte; y Jason Lewis en el papel de Smith Jerrod, interpreta al actor, cliente y amante devoto de Samantha.
Coprotagonizan también Candice Bergen, en el papel de la preeminente redactora de la revista Vogue Enid Frick, y la actriz ganadora de un Premio Oscar de la Academia Jennifer Hudson (Dreamgirls), que interpreta a la joven e inexperta ayudante de Carrie Bradshaw, Louise, un personaje nuevo que aparece por primera vez en la película. También vuelven Mario Cantone en el papel de Anthony Marentino, el obstinado planificador de la boda de Charlotte, y Willie Garson en el papel del gran amigo de Carrie: Stanford Blatch.
Copyright de la fotografía © Craig Blankenhorn, New Line Cinema, Home Box Office. Reservados todos los derechos.
Copyright de la sinopsis y de las notas de producción © New Line Cinema. Cortesía del Departamento de Prensa y Comunicación de TriPictures. Reservados todos los derechos.









































































































