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"Slumdog Millonaire", de Danny Boyle

Slumdog Millonaire

Dirigida por Danny Boyle con la ayuda de Loveleen Tandan, Slumdog Millionaire es la versión cinematográfica de una exitosa novela, ¿Quiere ser millonario? (Q and A, 2005), escrita por el diplomático indio Vikas Swarup.

La película está ambientada en Dharavi, la zona más deprimida de Bombay (Mumbay). Por su argumento, más de un crítico inglés ha definido Slumdog Millonaire como una historia de Charles Dickens rodada según las convenciones de Bollywood. Algo hay de ello, aunque, como luego veremos, el espléndido mensaje social y humanístico que Boyle transmite sobrepasa este tipo de etiquetas.

Hablamos de un soberbio largometraje, que goza de una rara unanimidad en la apreciación de los críticos. Después de triunfar en los festivales de Telluride y Toronto, empezó a obtener nominaciones y premios –me prefiero a los Globos de Oro, a los BAFTA, y desde luego a los Oscar–. También la crítica india destacó el nivel de la película, sin ocultar su orgullo por varios compatriotas que la hicieron posible.

Sólo citaré un ejemplo en este sentido. Simon Beaufoy, el guionista de The Full Monty (1997), no hubiera podido completar su libreto de Slumdog Millonaire sin la ayuda de Asim Bhatti, un director novel con un futuro más que prometedor.

El largometraje comenzó a rodarse con el apoyo de cuatro compañías, Celador, Film4, Fox Searchlight Pictures y Warner Independent Pictures, que respetaron la originalidad del proyecto. Boyle cuidó esa estética propia de los musicales de Bollywood, que convierte a Slumdog Millonaire en un espectáculo dinámico y colorista a pesar de su trama.

Como punto de referencia y fuente de información sobre el submundo de Bombay, Danny Boyle cita cuatro producciones del cine hindi: Deewaar (1975), de Yash Chopra y Salim-Javed, Satya (1998) y Company (2002), de Ram Gopal Verma, y Black Friday (2004), de Anurag Kashyap. No he visto ninguna de ellas, pero todo hace creer que el cineasta inglés les rinde un sincero tributo.

Me parece curioso que Paul Smith, el productor ejecutivo de Slumdog Millionaire, sea el creativo que está detrás de ¿Quién quiere ser millonario?, el concurso alrededor del que gira esta fábula.

Antes les hablé del mensaje que aquí trasciende. Un mensaje que merece ser analizado con cierta profundidad.

Cuando finalizó Slumdog Millonaire, quedé conmovido. Dirigiéndome a la persona que me acompañaba, le interrogué con la mirada y obtuve una respuesta clara: es muy buena, pero también muy dura.

Slumdog Millionaire marca al espectador desde el primer segundo. Lo atrapa y no lo suelta hasta los títulos de crédito. La historia tiene su lado mágico, sensual, emotivo, sorprendente, romántico, pero también muestra la humanidad en toda su crudeza: la tragedia personal, la miseria, el enfrentamiento de clases, la lucha por la supervivencia, el dolor permanente…

Ante todo este cúmulo de circunstancias, en un mundo próximo al de nuestra picaresca, la intuición puede convertirse en el arma más eficaz para superar cualquier contratiempo y sobrevivir en el día a día.

El dilema moral de la película es claro: ¿hay mayor desgracia que ganar 20 millones de rupias en un concurso? No, si se hace por amor. Sí, cuando sólo se busca medrar a costa de los demás.

La vida del protagonista, el joven Jamal Kalik, no es digna de recuerdo. Una sombra la oscureció desde su infancia, pero Jamal encontró el camino más adecuado para sobreponerse a los mayores inconvenientes.

La imaginación, el amor que siente por su hermano Salim y el cariño que profesa a Latika le ayudan a superarse, a tender una mano cuando alguien como él lo necesita, a escuchar todo lo que se dice a su alrededor, a mirar y sentir especialmente cada momento. No habrá obstáculo que le impida conseguir lo que se propone. Si es necesario dar un pequeño rodeo, Jamal lo dará.

El inculto e inocente personaje, nacido en los barrios pobres de Bombay, aprende rápido: el hambre y la supervivencia condicionan cada uno de sus actos. Admira las cosas sencillas y bellas, aunque todo a su alrededor sea complicado y oscuro.

Con el paso de los años, su experiencia se transforma en madurez, y ésta le permite relativizar muchas situaciones. En el fondo de su alma, pervive la llama del amor que siente por Latika. Un amor que le hace sufrir, le hace consciente de su soledad y le llena de euforia cuando descubre la sonrisa de su amada.

El relato de esas vidas –la de Jamal, las de su hermano y su amiga– conforman el fresco crudo y realista de la historia de la India, un país donde los pobres quieren salir de la miseria, y por eso se paralizan ante los televisores cuando se emite el programa ¿Quién quiere ser millonario? (Who Wants To Be A Millonaire?, o en su versión hindi, Kaun Banega Crorepati). De ilusión también se vive, y mientras disfrutan con las emisiones televisivas, ganan minutos a la miseria.

Jamal es ejemplo de aprendizaje: sabe aprovechar cada instante de su maltrecha existencia en beneficio propio. Conocer para sobrevivir: ese parece el lema que le orienta. De ahí que no logre congeniar con la escuela. Vive jugando o buscando entre las montañas de desperdicios que rodean su chabola. Se busca la vida en los trenes y como guía turístico.

Disfruta del cine como el que más. Admira e idolatra a los ídolos locales de la pantalla, y también descubre el mundo de la mafia, la prostitución y los call center, donde los chicos como él tienen que trabajar para el mundo desarrollado, camuflando su auténtica voz y hablando de lugares que jamás han conocido.

Sin pretenderlo, a través del citado concurso televisivo, Jamal se convierte en símbolo nacional. Viene a ser la persona que, con esfuerzo, logra romper con el destino colectivo. La suya es una experiencia única, que le deja atónito, y eso mismo le impide comprender la dimensión de su hazaña.

Como ya les indiqué, la novela en que se basa la película es ¿Quiere ser millonario? (Q and A, 2005), de Vikas Swarup. Quienes la leyeran en su traducción española –en su momento, la publicaron dos sellos, Anagrama y Círculo de Lectores–, podrán comprobar las libertades (siempre razonables) que Boyle se toma en su adaptación.

Vista en pantalla, Slumdog Millonaire es un drama romántico, pero también una tragedia familiar. Y eso que los jóvenes como Jamal no echan en falta a aquella mujer que les cuidaba cuando eran niños. En el fondo, todos los muchachos que caminan por esas calles atestadas de gente tienen los mismos problemas.

Me sorprende gratamente la eficacia de la narración. Por medio de  flashbacks, el relato principal se va enriqueciendo con intensos episodios del pasado. Boyle es detallista en su tratamiento de la imagen y, al tiempo, mantiene un distancia prudente, con el propósito de no invadir la intimidad de los personajes. El director aprovecha todos sus recursos para transitar de la comedia al drama, y lo hace sin sobresaltos, con una fluidez que nos lleva de la reflexión a la sonrisa.

Me cuento entre los que creen que no siempre se corresponden los premios con la calidad de una película. Hay mucha trastienda a la hora que valorar un filme como obra indiscutible. Sin embargo, este es uno de esos casos en que la opinión de público y crítica coinciden.

Slumdog Millionaire es una película muy completa, redonda, en cuyo itinerario vital todos podemos identificarnos, por más que Jamal y cuantos le rodean tengan otros principios sociales y culturales.

Como quien dice, el de Boyle es un largometraje para leer entre fotogramas. Para descubrir qué es lo que va bien y mal en este mundo nuestro. Para comprender que sólo es una línea de trazo muy fino la que separa esos dos mundos, esas dos realidades, que tienen que ver con Jamal y Salim.

En el fondo, todo se reduce a esta sencilla decisión: continuar lo empezado, porque hay que seguir viviendo.

Sinopsis

El protagonista de Slumdog Millionaire, Jamal Malik, un joven huérfano que vive en una barriada pobre de Bombay, decide presentarse a la versión  india  del concurso: ¿Quién quiere ser millonario?

Ante la sorpresa de todos, Jamal responde correctamente a todas y cada una de las preguntas.

¿Cómo es posible que un chico cómo él sea capaz de conocer todas las respuestas? Cuando Jamal está a punto de responder a la última pregunta, la que le hará ganar 20 millones de rupias, la policía lo detiene y se lo lleva para interrogarle. Jamal deberá explicar por qué conocía las respuestas, teniendo que recurrir para ello a relatar diferentes momentos de su vida, que además ayudarán a desvelar la verdadera razón de su participación en el concurso.

Slumdog Millonaire © Celador Films, Warner Bros. Pictures y Film4. Cortesía del Departamento de Prensa de Filmax. Reservados todos los derechos.


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