
Brian Cox protagoniza con brillantez esta interesante coproducción dirigida por Dagur Kári, rodada en Islandia y Nueva York. Cine indudablemente nórdico y guión de gusto norteamericano, en el que la comedia y el drama conviven sin ningún tipo de roce.
Es casi imposible no pensar en Gran Torino, la obra maestra de Clint Eastwood (una de tantas que tiene) al ver esta notable película centrada en la relación de un viejo gruñón y amargado y un joven inútil, necesitado de instrucción en los asuntos de la vida.
Pero también es cierto que las historias de maestro y alumno son más antiguas que las pinturas rupestres, así que no conviene pensar en la posibilidad de una copia.
La historia, basada en el aprendizaje mutuo, la autosuperación y la redención, resulta tan americana como ese Nueva York (en su mayor parte recreado en el ceniciento país del Eyjafjalla) tan oscuro y rico en personajes interesantes, en el que se ambienta la película.
Pese a ello, la personalidad del director, cuya vida ha transcurrido entre Francia, Islandia y Dinamarca, se refleja en una puesta en escena fría y un ritmo parsimonioso, propio del cine europeo en su variante nórdica.
También, por fortuna, asoma el peculiar humor negro y directo del cine boreal, popularizado por el finlandés Aki Kaurismäki.
Pese a la aparición de interesantes –por no decir desternillantes– secundarios, y al coprotagonismo de un tierno y zangolotino perdedor interpretado por Paul Dano, la atracción principal de la película es la interpretación del veterano Brian Cox, un perro viejo que se sabe todos los trucos de la profesión y que encandila con su mala leche al espectador desde la primera escena, en la que sufre un enésimo ataque al corazón al ser sacado de quicio por las tonterías que le dice una casete de relajación.
El viejo malhumorado y algo mezquino dueño de un bar que Cox encarna es un papel goloso para cualquier actor, pero hay que tener mucho talento y oficio para que esa creación vaya más allá del típico estereotipo, y Brian Cox sale de la situación triunfante al aportar matices donde otros pondrían sobreactuación, además de conseguir que la transformación del personaje sea fluida y gradual.
Según se mire, The Good Heart incluso podría considerarse una buddy movie en la que una "extraña pareja" debe enfrentarse a seres problemáticos como una jauría de ejecutivos que quieren comprar el bar del protagonista (su único objetivo en la vida es perpetuar tan cochambrosa tasca) o la inevitable mujer que viene a trastocarlo todo, una aprovechada ex-azafata de complicado carácter.
También se puede considerar la película como un profundo tratado sobre cómo debe funcionar un bar de clientela fija (no más de trece parroquianos y nada de desconocidos), o sobre la importancia de hacer un café en condiciones. Pero en realidad el tema central es cómo encontrar el equilibrio entre el servicio a los demás y el amor a uno mismo, sin convertirse en un santurrón pagado de sí mismo en el intento.
The Good Heart, escrita y dirigida por un tipo que aún no ha cumplido los cuarenta años, supone un inesperado ejemplo de cine y actitudes de la vieja escuela, algo que ilumina el mohoso corazón de los que pensamos que el mundo se ha convertido en un sitio algo tontorrón últimamente.
Sinopsis
Lucas (Paul Dano) es un joven de buen corazón que vive en una caja de cartón debajo del puente de Brooklyn. Sin perspectivas para el futuro, intenta suicidarse, pero su intento acaba fallando, como todas las cosas que ha intentado en su vida... Mientras se recupera en el hospital, tiene que compartir la habitación con Jacques (Brian Cox), un malhumorado propietario de un bar, de carácter colérico y estilo de vida nada saludable, que acaba de sufrir su quinto infarto.
Decidido a que su bar siga funcionando, y consciente de que sus días están contados, Jacques toma a Lucas bajo su maltrecha ala y lo instruye en las reglas decididamente misteriosas por las que él se rige. Lamentablemente para Lucas, el método pedagógico preferido de Jacques consiste en gritar, despotricar y tirar cosas. Algunas de sus estrictas normas incluyen no tener nuevos clientes, no confraternizar con ellos y, la más importante, nada de mujeres. Su amistad se ve puesta a prueba cuando la aturullada April (Isild Le Besco) entra en el bar y Lucas insiste en que tienen que ayudarla.
Copyright de imágenes y sinopsis © 2009 Zik Zak Filmworks, Nimbus Film, Ex Nihilo, Network Movies y Forensic Films. Cortesía de Alta Films. Reservados todos los derechos.










































































































