La película de Nelson McCormick es la nueva versión de una cinta de terror de gran éxito en los ochenta: El padrastro / Asesino en casa (The Stepfather, 1987), de Joseph Ruben, inspirada en la vida de un auténtico asesino en serie, John List.
Christopher McQuarrie, el guionista de Sospechosos habituales (The Usual Suspects, 1995), reconoció que John List le había servido de punto de partida a la hora de crear al personaje de Keyser Söze. ¿Y qué tenía List para merecer ese interés? Para empezar, una extraordinaria habilidad para escapar de la justicia.
El 9 de noviembre de 1971, después de asesinar a su madre, a su esposa y a sus tres hijos en Westfield, Nueva Jersey, List desapareció del mapa. Pese al salvajismo de sus actos, poseía la inteligencia suficiente para haber ideado un crimen casi perfecto. Tanto es así, que la policía tardó un mes en conocer ese asesinato múltiple.
Pasaron dieciocho años, y si no hubiera sido porque su imagen se divulgó en el programa televisivo America's Most Wanted, List jamás hubiera sido capturado y puesto a disposición de la ley.
A estas alturas, muchos se preguntan cuántas falsas identidades adoptó el asesino para escapar de su pasado.
El realizador Joseph Ruben, apoyándose en un cuidado guión de Carolyn Lefcourt, Brian Garfield y Donald E. Westlake, convirtió a List en Henry Morrison (Terry O'Quinn), un tipo encantador, que se transforma en el nuevo esposo de la viuda Susan Maine (Shelley Hack), y en el padrastro de la hija de ésta, Stephanie (Jill Schoelen).
Las sospechas sobre el nuevo miembro de la familia van creciendo, y se confirman fatalmente cuando Stephanie investiga sus antecedentes con los esperables resultados.
El padrastro se convirtió en una película de culto, y mereció dos secuelas bastante inferiores. Con todo, sus méritos artísticos no eran muchos, y está claro que este remake de 2009 la supera en medios.
La cinta de Nelson McCormick introduce algunos cambios con relación a la película original. El personaje de Stephanie es sustituido por el de Michael Harding (Penn Badgley), un joven que regresa de la Academia Militar para asistir al romance entre su madre, Susan (Sela Ward), y el amable David Harris (Dylan Walsh).
David es un hombre educado, cordial y dispuesto a casi todo para hacer feliz a su nueva familia. Pero lo que son las cosas: Michael se empeña en sospechar de su padrastro, y va acumulando pruebas en su contra con ayuda de su novia Kelly (Amber Heard), su padre, Jay (Jon Tenney), y las amigas de Susan, Jackie y Leah (Paige Turco y Sherry Stringfield).
Dado que The Stepfather es un thriller basado en la sospecha y la paranoia, sorprenderá bastante menos a quienes vieron la cinta original. Las comparaciones, como suele suceder en estos casos, no son beneficiosas para McCormick.
En todo caso, el cine de terror actual no se distingue principalmente por la originalidad, y tampoco lo pretende.
The Stepfather es un producto de consumo destinado a un público específico, y se enriquece, como de costumbre, con miedos y sustos a la medida de ese gusto prefabricado que hoy nos domina.
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