
En Watchmen hay lugar para el gran espectáculo y para un cuadro social muy complejo, pero también para personajes de interioridad oscura y trágica. Se trata de un juego de adultos: un juego fascinante que uno quisiera prolongar más allá de su desenlace.
¿Cuántos nuevos lectores del cómic original llegarán a él gracias a la versión filmada por Zack Snyder? Tal vez muchos, pero el dato decisivo es cuántos espectadores saldrán de la sala de proyección conscientes de que acaban de ver una obra maestra: una película tan sólida, necesaria y sugerente como esa proteica historieta que Alan Moore y Dave Gibbons publicaron en 1986.
La cámara de Snyder no vacila jamás. A diferencia de otros directores que también aprendieron su oficio en la publicidad, el realizador no busca su estilo en la planificación efectista, sino en una puesta en escena fluida, sabia, opulenta, a la altura de los viejos maestros.
Si hablamos de cine, nada hay más arriesgado que la adaptación de una obra conocida. Cuando comparamos la pieza original y su versión en imágenes, el simple hecho de calibrar el resultado se convierte, de forma inexorable, en decepción o sorpresa.
En el caso que nos ocupa, Watchmen, la película, es el desarrollo lógico de la obra de Moore. En una palabra, es el tipo de narración que respeta a su modelo, y a la vez, desarrolla un mundo enteramente nuevo ante nuestros ojos.
Snyder engloba, con un gran equilibrio interno, la densa interrelación de historias que confluye en el cómic original. Obtiene, además, una verosimilitud fascinante, propia de aquella corriente que dio en llamarse realismo sucio.
Lo que cuenta para el director son esos personajes –muy bien interpretados– que toman cuerpo en un mundo que se derrumba: un escenario violento y sensual, donde la ética no tiene precio y el destino siempre pende de un hilo.
Para cosas así se vive, ¿no? Ya ven que el cine de superhéroes –ése que algunos denostaban hace diez o veinte años– puede llegar a ser un arte noble. Así viene a demostrarlo Watchmen, una cinta asombrosa, que rebosa imaginación, y que en algunos tramos, llega a producir vértigo.
Sinopsis
Aventura compleja y con muchos niveles, Watchmen está ambientada en 1985, en unos Estados Unidos alternativos en los que los superhéroes disfrazados son parte del tejido de la sociedad cotidiana, y el “Reloj del Fin del Mundo” (que mide la tensión entre USA y la Unión Soviética) marca permanentemente las doce menos cinco de la noche. Cuando uno de sus antiguos colegas es asesinado, el muy pulcro pero no menos decidido vigilante enmascarado llamado Rorschach descubre un complot para matar y desacreditar a todos los superhéroes presentes y pasados.
A medida que va contactando de nuevo con sus antiguos compañeros de la legión anti-delitos (un abigarrado grupo de superhéroes retirados, de los cuales sólo uno tiene auténticos superpoderes), Rorschach va descubriendo una preocupante conspiración de largo alcance que vincula su pasado común con unas catastróficas consecuencias para el futuro.
Su misión es velar por la humanidad, pero… ¿quién vigila a los vigilantes?Watchmen © Warner Bros. Pictures, Paramount Pictures, Legendary Pictures, DC Comics, Lawrence Gordon / Lloyd Levin Productions. Cortesía del departamento de prensa de Paramount Pictures Spain. Reservados todos los derechos.










































































































