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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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La pin-up en las revistas masculinas

pinupEn History of Girly Magazines (Taschen), el lector podrá admirar las sugerentes portadas que ilustraron artistas de la talla de George Petty, Enoch Bolles, George Quintana, Alberto Vargas, Charles Dana Gibson, Earl Moran, John Wilie y Peter Driben.

Todos ellos se especializaron en un género peculiar: las pin-ups.

Definir a la pin-up es más fácil que resumir su historia. Se trataba de modelos, siempre bellísimas, que aparecían con pose pícara en las cubiertas de las revistas y en calendarios. Aunque tienen su origen en las publicaciones francesas de fines del XIX, su periodo de apogeo abarca los años cuarenta y cincuenta.

La evolución de todo este repertorio iconográfico influyó en la fotografía, el cómic y el cine. En torno a 1900, fueron muy habituales las postales licenciosas, que incluían imágenes más o menos obscenas.

Esos mismos retratos, destinados a un público masculino, embellecieron publicaciones satíricas que también añadían a su repertorio gráfico otros elementos, como la caricatura y la ilustración pícara.

Publicaciones españolas como “La Hoja de Parra” (1911) y “Mundo Galante” (1912) son un buen ejemplo de este género, que muy pronto formó parte del cómic.

Así, las bañistas del tebeo estadounidense “Bringing Up Father” (1913), de George McManus, eran el equivalente de las bellas nadadoras que ya poblaban el cine mudo de la época, y que dieron lugar a la llamada cheesecake.

Esa misma afinidad entre cinematógrafo e historieta se advierte en personajes como Betty Boop, la pin-up creada en dibujos animados por los hermanos Fleischer, que fue llevada al cómic a partir de 1934.

En consonancia con ese estereotipo, figuras como “Jane” (1932), de Norman Pett, y Miss Lace, protagonista de “Male Call” (1943),de Milton Caniff, consolidaron en el tebeo el perfil de la heroína erótica, ingenua pero incitante, que luego se enriqueció en el cine y que en el mundo del cómic se mantuvo a través de creaciones como “Barbarella” (1962), de Jean-Claude Forest; “Vampirella” (1969), de Forrest J. Ackerman y Archie Goodwin; “Valentina” (1965), de Guido Crepax; “Little Annie Fanny” (1962), de Harvey Kurtzman y Will Elder; “Fritz el gato” (1959), de Robert Crumb; y “El clic” (1984), de Milo Manara.

De todos modos, aunque Valentina o las chicas de Manara tienen mucho de la pin-up clásica, este modelo femenino ya sólo pervive en la nostalgia.

Entre los ejemplos más destacados en la historia de las pin-ups, suele mencionarse a Betty Grable, cuya rotunda pose llegó a ser reproducida en el morro de los aviones de combate, durante la Segunda Guerra Mundial.

Frente a la inocencia erótica de la pin-up, la vampiresa o mujer fatal inspira sentimientos mucho más turbadores. Tomemos el caso de una vamp modélica: Barbara Stanwyck. “En Baby Face –escribe Guillermo Cabrera Infante– la cara de niña en que culmina su cuerpo fácil de peligrosa oportunista carnal, que escala de cama en cama todo un edificio de oficinas, también conduce, entre refajo y relajo, a la muerte del cacique de la razón comercial, en lo que podría llamarse el café con leche con azúcar de un businessman. Su carita aparenta lujuria pero su cuerpo solo quiere lujo”.

(Copyright © Guzmán Urrero Peña).

Sinopsis

Todo comenzó en torno a 1900, y como no podría ser de otro modo, los franceses fueron los primeros. Bajo denominaciones tan diversas como men`s sophisticates, nudie books o girly magazines, esta forma de arte largamente ignorada tiene una rica historia.

La autora, Dian Hanson, editora de una publicación de estas características a lo largo de veinticinco años, sigue la evolución del género desde la Francia del XIX hasta la Era del Jazz, a través de dos guerras mundiales y los pícaros años cincuenta, para acabar en la animada década de los sesenta .

A lo largo del camino, el lector accederá a cientos de antiguas publicaciones de Argentina, Inglaterra, Francia, Alemania, México y los Estados Unidos.

Algunas de estas portadas están pintadas de forma exquisita por artistas de pin-up de la talla de Enoch Bolles, George Quintana, Earl Moran y Peter Driben. Otras corresponden a poses fotográficas de estrellas de Hollywood como Jane Mansfield, Tina Louise y Marilyn Monroe.

Nota editorial

Todas estas imágenes son fascinantes referencias de su tiempo, empezando por La Vie Parisienne, que fue la primera revista de hombres allá por 1900; la revista bohemia Sex de 1926; el legendario fetichismo de Bizarre de 1949; el Playboy de Hugh Hefner de 1953; y así hasta Nude Rebellion cuya inspiración hippie data de 1967.

Sobre la editora

Dian Hanson nació en Seattle en 1951. Ha sido editora de los libros sexy de Taschen desde 2001. Antes de eso, trabajó durante veinticinco años produciendo diversas revistas masculinas. Entre sus numerosos libros para Taschen, figuran The Complete Kake Comics, The Big Book of Breasts y The Big Penis Book. Vive en Los Ángeles.

Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.

Copyright de la nota de prensa, sinopsis y citas del libro © Benedikt Taschen Verlag GmbH. Cortesía del Departamento de Prensa de Taschen. Reservados todos los derechos.

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