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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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Max Ernst

ernstMax Ernst es probablemente uno de los pocos artistas del que podemos decir que se reinventó a sí mismo a lo largo de toda su vida. Al igual que Picasso, formó parte de algunos de los grupos y movimientos de vanguardia más importantes del siglo XX.

Pero lo que ha caracterizado en todo momento su trayectoria ha sido su capacidad para ir por delante siempre, a la cabeza de estos movimientos, convirtiéndose así en un referente e influencia no sólo para sus contemporáneos, sino para los artistas actuales.

La capacidad de Max Ernst de crear un universo y una mirada propia, distinta y singular, lo convierte en uno de los artistas de referencia en el siglo XX, y también en uno de los más complejos y cambiantes a lo largo de toda su trayectoria: dadaísta, surrealista, políglota y ávido lector, Max Ernst desarrolló un universo absolutamente particular y personal donde podemos encontrar las influencias de la historia del siglo XX, pero también de quien podemos ver la sombra, desde entonces hasta hoy en día, en muchas de las obras de artistas, escritores y poetas que se han visto fascinados por su deslumbrante y afilada inteligencia, por su sensibilidad y por su sentido del humor ácido e irónico que se cuestionó siempre y lo establecido. Resistente y revolucionario, Max Ernst ha influido en artistas tan dispares como Cindy Sherman, Neo Rauch, o Julie Nord.

La capacidad de búsqueda de Max Ernst, esa mezcla de curiosidad y constancia que ensambla el discurso del artista, son la base sobre la que se construye su mirada: una búsqueda infatigable, en la que como decían los sabios griegos, es mucho más importante el camino que la llegada.

Max Ernst: una vida dedicada al arte

Max Ernst nace el 2 de abril de 1891 en Colonia. Hijo de un profesor de alumnos discapacitados, aprende a pintar bajo la mirada austera y rígida de su progenitor.

Entre 1910 y 1914, estudia filología clásica, filosofía, psicología e historia del arte en la universidad de Bonn. En 1913, August Macke le presenta a Robert Delaunay y Guillaume Apollinaire. Participa en la exposición Expresionistas del Rin en Bonn

En 1914, traba amistad con Hans Art. Se convierte en artillero en la primera guerra Mundial. Cinco años después, funda el primer grupo dadá Zentrale W/3 con Arp en Colonia. Comienza a elaborar collages dadaístas, usando exclusivamente ilustraciones de volúmenes de finales del siglo XIX

En 1922 llega a París, donde vive con Paul Eluard. Ilustra con sus collages las colecciones de poemas Répétitions y se une a los surrealistas. Tres años más tarde, forma parte de la primera exposición de los surrealistas. Realiza los primeros frottages: obras de arte en las que que transfiere al papel o al lienzo la superficie de un determinado objeto valiéndose de un sombreado a lápiz.

En 1929 publica la primera novela collage, La femme 100 têtes (La mujer 100 cabezas). El 20 de diciembre sale a la venta editada por Editions du Carrefour con una tirada de 1003 ejemplares. Son 146 collages con leyendas e ilustraciones, además de un avis au lecteur de André Breton.

Max Ernst publica en 1930 Rêve d'une petite fille qui voulut entrer au Carmel (Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo). La novela collage sale también en Editions du Carrefour, con una tirada de 1060 ejemplares.

En 1933 Ernst pasa tres semanas en Italia, en el palacio de Lugovino (cerca de Piacenza) con François Hugo y Maria Ruspoli, duquesa de Gramont.

Lleva en una maleta varios folletines del XIX. Entre sus lecturas, figuran El paraíso perdido, de Milton, ilustrado por Gustave Doré, que compra de camino al castillo en Milán; Martyre, de Alphonse D’Ennery, y Drácula, de Bram Stoker.

Un año después, Ediciones Jeanne Bucher publica por entregas, desde el mes de abril a diciembre, los cinco fascículos de la novela collage Une semaine de bonte.

El 26 de marzo de 1936 se inaugura la exposición en Madrid de los collages originales de Une semaine de bonte. El 6 de diciembre de 1936 abre sus puertas Fantastic Art, Dada, Surealism en el MoMA con 48 trabajos. Mientras tanto, en España, ya se ha clausurado la exposición de los collages.

Corre el año 1941. Con la ayuda de Peggy Guggenheim, que pronto se convierte en su esposa, Ernst se exilia en los Estados Unidos.

En 1942, junto con otros artistas en el exilio, Ernst publica la revista periódica VVV, que marca el comienzo del movimiento surrealista en Estados Unidos. Cada vez trabaja más la escultura.

Regresa a Francia en 1953, y en junio de 1954, recibe el Grand Prix de Pintura en la 27 edición de la Bienal de Venecia. En 1975 se celebra la última retrospectiva en vida de Max Ernst. La exposición tiene lugar en el Gran Palais de París.

Muere la noche anterior a su cumpleaños, el 1 de abril de 1976, a los 85 años en su casa de París.

La novela collage Une semaine de bonté

El 26 de marzo de 1936, esta obra de Max Ernst que encarna la culminación de la “novela collage” se expone por primera y única vez en Madrid en los bajos de la Biblioteca Nacional.

De los 184 collages originales que la forman, cinco no se expusieron por blasfemos. Los collages que Max Ernst realizó durante un viaje de tres semanas en Italia, en el Palacio de Vigoleno, plasman toda la fantasía, las obsesiones y los "monstruos" del pensamiento surrealista.

Con estos collages Max Ernst rompe las fronteras entre géneros y técnicas y convierte Une semaine de bonté en una de las cumbres del movimiento que abandera, pero ataca soterradamente a aquellos que consideraban entonces el surrealismo como un movimiento esencialmente literario. Armado con unas tijeras, Ernst, recorta, utiliza y desmenuza las populares novelas folletinescas del siglo XIX y convierte lo que era entretenimiento en subversión.

Denuncia el poder cruel de la autoridad establecida y los estamentos que la encarnan, muestra la superioridad de la naturaleza en la fuerza del agua que invade y arrasa con cascadas y corrientes; denuncia un infierno burgués adornado, lujoso y acomodado donde viven los reptiles, y usa máscaras impertérritas en escenas que recuerdan los instintos atávicos del ser humano.

Max Ernst crea un imaginario paralelo desasosegante, inquieto e inquietante, basado en la reiteración en el uso de diferentes motivos como el león, el agua, el mito de Edipo -encarnado en un hombre pájaro- o los lazos y las alas de dragones y ángeles que se superponen a las damas y caballeros burgueses interpretándose a sí mismos.

El discurso narrativo de la obra se apoya únicamente en la imagen, convirtiéndose en la cima de la novela collage, género mixto que Ernst cultivaba desde La femme 100 tètes (1919) y Réve d’une petite fille qui voulut entre au Carmel (1930).

No obstante, en estas primeras existía un texto. En Une semaine de bonté prescinde totalmente del texto para dar toda la importancia al discurso de imágenes.

Collage surrealista

En la técnica del collage los surrealistas encuentran la técnica perfecta para su movimiento: libre asociación de imágenes, presencia de elementos oníricos y automatismo. Ernst trabajaba para que los puntos de unión, donde usaba el pegamento, fueran imperceptibles; trabajaba para que la ilusión óptica creada por el collage fuera completa, dando lugar a una nueva realidad.

Max Ernst definía el collage como “la explotación sistemática de la coincidencia casual, o artificialmente provocada, de dos o más realidades de diferente naturaleza sobre un plano en apariencia inapropiado […] y el chispazo de la poesía, que salta al producirse el acercamiento de esas realidades”

La obra resulta de una vigencia absolutamente consolidada y esto pone de manifiesto la evidente clarividencia de Juan de la Encina al exponerla en 1936.

Mediante la exposición, hoy completa, de los 184 collages originales recuperamos para el público unas obras que raramente viajan por su extrema fragilidad, y que siguen manteniendo toda la intensidad y la fuerza del momento en que fueron creadas. Probablemente el surrealismo sea uno de los movimientos que nunca ha perdido su vigencia y que a día de hoy sigue siendo una fuente de inspiración viva, fresca y contemporánea como pocas.

Catálogo de la exposición

Entre el 11 de febrero y el 31 de mayo de 2009, puede admirarse en la Fundación Mapfre la muestra que reúne los collages originales de Une semaine de bonté (Una semana de bondad), realizados por el surrealista Max Ernst en 1933. Esta “novela collage” forma un sugerente repertorio de imágenes, y por sus muchas y variadas connotaciones, fascinará por igual a los amantes del arte, la ilustración, el cómic y el diseño. No en vano, está considerada una de las obras maestras de la narrativa gráfica.

Los originales de la novela collage Une semaine de bonté, propiedad del coleccionista Daniel Filipacchi, serán expuestos a partir del 11 de febrero en la Fundación Mapfre, en Madrid.

Esta fue la tercera obra de estas características que elaboró Ernst, después de La femme 100 têtes (La mujer 100 cabezas) y Rêve d'une petite fille qui voulut entrer au Carmel (Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo).

Las siete series que conforman Une semaine de bonté se expusieron una única vez tres años después de su creación, en Madrid en marzo y abril de 1936, y desde entonces han permanecido como uno de los secretos mejor guardados de la historia del arte.

Hoy vuelven a Madrid cuando se cumplen 73 años de aquella exposición en los bajos de la Biblioteca Nacional, entonces sede del Museo Nacional de Arte Moderno.

Fue Paul Éluard quien convenció a Max Ernst de que los expusiera en Madrid, y ambos estuvieron después extremadamente agradecidos por su devolución sanos y salvos a París, tras el inicio de la Guerra Civil española.

Los collages sólo han podido contemplarse previamente en el museo Albertina en Viena, el museo Max Ernst en Brühl, y la Kunsthalle de Hamburgo, para llegar a Fundación Mapfre en Madrid. Tras la muestra madrileña, los collages, podrán visitarse en el Museé D’ Orsay en París este verano.

Las piezas de Une semaine de bonté son un auténtico manifiesto del surrealismo, y con ellas el movimiento alcanza uno de sus puntos culminantes.

La exposición se realiza gracias al propietario de las obras, Daniel Filipacchi, quien ha decidido, tras guardar durante años uno de los tesoros del arte del siglo XX, que vieran la luz de nuevo. La labor del experto en Max Ernst y comisario de la muestra Werner Spies ha sido decisiva en este proceso.

Ilustración superior

Max Ernst. Une semaine de bonté (Una semana de bondad) © Fundación Mapfre. Cortesía de la Dirección de Comunicación de Mapfre. Reservados todos los derechos .

Copyright del texto y las imágenes © Fundación Mapfre. Cortesía de la Dirección de Comunicación de Mapfre. Reservados todos los derechos.

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