
La montaña embrujada (Race to Witch Mountain) es la nueva película del director Andy Fickman y del actor Dwayne Johnson tras el éxito de la comedia familiar Entrenando a papá (The Game Plan).
Inspirada en otra producción Disney de 1975, La montaña embrujada ofrece a los espectadores más jóvenes una aventura llena de humor, acción y efectos especiales. Animados por la excelente respuesta del público estadounidense, Fickman, Johnson y la coprotagonista de la película, Carla Gugino, nos reciben hoy para demostrar por qué su película también merece convertirse en un éxito de taquilla en el resto del mundo.
El guión de La montaña embrujada narra las aventuras de dos chavales extraterrestres, que reciben la ayuda de un taxista de Las Vegas y de una astrofísica en apuros. Está escrito por Matt Lopez, autor de la reciente Más allá de los sueños, y por Mark Bomback, responsable de la última entrega de La jungla de cristal (La jungla 4.0).
¿Por qué comienzo citando los antecedentes de ambos guionistas? Como ahora verán, eso explica el estilo de la cinta que nos ocupa, y algunas cosas más.
Bomback tomó el libro infantil Escape to Witch Mountain, de Alexander Key, y las dos películas que éste inspiró, La montaña embrujada (1975) y Los pequeños extraterrestres (1978), para idear una versión puesta al día, cargada de adrenalina y animada por dos factores decisivos: los efectos especiales de Alec Gillis y Tom Woodruf Jr. (Aliens, Spiderman, Wolverine: Origins) y la trepidante banda sonora de Trevor Rabin, conocido por partituras como Con Air y Armageddon.

Vista desde este ángulo, La montaña embrujada es una peripecia infantil, liviana y tirando a ingenua, que a ratos se transforma en un thriller con esteroides por efecto de esa imaginería que han consolidado productores como Jerry Bruckheimer y realizadores como Tony Scott.
Andy Fickman es un tipo simpático, muy cordial, que esboza una sonrisa cuando le planteo esta duda: ¿Era indispensable esa carga de acción? ¿No hubiera gustado igualmente al público un remake más intimista de aquella película de 1975?
“Quisimos hacer una película de acción y aventuras –me responde– destinada al público familiar. En la cinta de 1975, los chicos protagonistas eran más pequeños. En la nuestra, los dos alienígenas son adolescentes. En la película original, eran los niños los que guiaban el curso de la historia. En la nuestra, sucede justo lo contrario, porque el relato tiene su eje en el personaje de Dwayne Johnson. Es él quien recoge en su taxi a los chicos alienígenas e inicia la aventura que los pondrá a salvo”.
“El público infantil de hoy –añade– ha visto muchas películas de acción, como las de Batman o los X-Men. De ahí que uno tenga que ponerse a ese nivel. Verás… cuando se estrenó la primera película de la saga, en 1975, aún no habían llegado a las pantallas producciones como La guerra de las galaxias, Encuentros en la Tercera Fase o ET. Piensa en lo mucho que ha cambiado desde entonces la ciencia-ficción y en cómo ha ido variando el cine de acción”.
Sensibilidad y glamour. Esas son las cualidades que impone Carla Gugino cuando interpreta cualquier papel. Incluso en cintas como ésta, sin una gran exigencia emocional, ella pone por delante una entrega que demuestra cuánto sabe de su oficio.
“Siento verdadera devoción por los escritores –aclara–. En lo que se refiere a los guiones, necesito material de buena calidad para sentirme inspirada por el personaje”.
Carla sabe que las viejas películas de la franquicia Witch Mountain mejoraron gracias a secundarios como Ray Milland, Donald Pleasance, Christopher Lee y Bette Davis. En esta cinta de Andy Fickman, los intérpretes que añaden prestigio al producto son Gugino y el espléndido Ciarán Hinds.
A la actriz, la idea de encasillarse le resulta completamente ajena. “No me siento especialmente atraída –dice– por el género de laciencia-ficción . En todo caso, cualquier película, independientemente del género al que pertenezca, dará buen resultado si está bien hecha… Como actriz, siempre busco nuevos caminos para reinventar mi carrera... Nuevos papeles que me impulsen y que supongan nuevos retos. La verdad es que en esta profesión siempre te recuerdan por lo último que has hecho. Por eso, después de rodar Watchmen y Asesinato justo –dos películas estupendas, pero muy densas y oscuras–, quise cambiar de registro. Cuando Andy me ofreció este papel en La montaña embrujada, me alegró dar vida a un personaje con elementos de comedia, porque ése es, precisamente, el género con el que yo me inicié en el cine”.
Dwayne Johnson interpreta a un héroe convencional: Jack Bruno, taxista y exconvicto rehabilitado. Otro papel que añadir a una carrera en la que el actor, aparte de carisma, está demostrando un claro empeño a la hora de ampliar, paso a paso, su gama interpretativa.
Con La montaña embrujada, Johnson regresa al cine infantil, y me pregunto en qué medida este papel tiene que ver con la situación familiar del actor. Obviamente, éste no organiza su agenda de proyectos pensando en su hija pequeña, Simone Alexandra, nacida de su matrimonio con la productora Dany Johnson. Y sin embargo, ¿tendrá algo que ver que la niña sea una gran admiradora de la película de 1975?
Cuando se lo pregunto, él muestra cierto orgullo, como si la cría fuera en realidad su agente. “Es verdad, mi hija pequeña es una gran seguidora de las películas originales. Es algo estupendo, porque La montaña embrujada es el tipo de película que ella puede apreciar. Mi hija tiene la idea de que su padre hace algo muy atrayente, que le hace quedar bien con sus amigas… al menos por el momento, porque me temo que eso cambiará cuando vaya creciendo”.
Hay otro elemento que completa la oferta de la película: su reflejo de esa subcultura de lo paranormal que se difunde en las convenciones sobre OVNIs. Fickman nació en Roswell, Nuevo México, y supongo que habitar en el mismo lugar donde se alberga el Área 51 le hace a uno creer en extraterrestres de todas las formas y colores.
Al preparar el proyecto de La montaña embrujada, Fickman contó con varios aliados de excepción: Bill Birnes, editor de la revista UFO Magazine y presentador del programa televisivo UFO Hunters, Roger Leir, especialista en colonias alienígenas (sic) y profesor universitario, Giorgio Tsoukalos, editor de Legendary Times Magazine e investigador del proyecto SETI, y Whitley Strieber, autor del texto más popular sobre abducidos, Communion.
Con estos personajes tan pintorescos deambulando por el estudio y la propia fuerza de convicción de Fickman, empiezo a pensar que tanto Dwayne Johnson como Carla Gugino deben estar convencidos –por simple aturdimiento– de que nos vigilan platillos volantes.
Al decírselo a la actriz, ella reacciona con cautela. “Andy es bastante convincente –me dice–… y en fin, no puedo negar que la existencia de extraterrestres sea una posibilidad”.
Para qué negarlo: Johnson sí que parece listo para viajar a los confines de la galaxia. “Andy –responde– cree en la vida extraterrestre y conoce extraordinariamente bien esa cultura de los OVNIs. Durante el proceso de elaboración de La montaña embrujada, nos facilitó horas y horas de metraje, con avistamientos e imágenes de ese tipo… Toda esta documentación es algo que, de verdad, apreciamos como actores. En cualquier caso, yo ya creía en la existencia de extraterrestres antes del rodaje, y una vez acabada la película, sigo pensando lo mismo”.
Dwayne Johnson y Carla Gugino en el Hotel Villa Magna, Madrid © Fotografía de Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.









































































































