
Invictus cuenta cómo Mandela fue capaz de cambiar la historia de Sudáfrica gracias al rugby. Para hablar sobre esta película, nos visitan Morgan Freeman, la productora Lori McCreary y John Carlin, el autor del libro en que se inspira el film.
Morgan Freeman sabe exactamente lo que quiere decir, y no obstante, elige con cautela sus palabras. Habla con sensatez, pero eso no le impide desarmarnos con una sonrisa burlona. Te das cuenta de que se está preguntando hasta qué punto tendrá que exhibir su simpatía.
A veces se echa hacia atrás, con algo de misterio, y nos dedica una ocurrencia que más bien parece un titular. Por ejemplo, "Todo en este rodaje ha sido perfecto... No sé si ha sido cosa de la providencia".
Entonces te das cuenta: Freeman es un viejo león del espectáculo, y uno no tiene más remedio que acostumbrarse a que él siempre vaya siempre dos pasos por delante. Ninguna pregunta le sorprende, pero él sabe responder con la misma fuerza y poder de convicción que suelen caracterizar a sus personajes.
Hace unos cuantos años, Morgan Freeman y la productora Lori McCreary intentaron adaptar al cine la autobiografía de Mandela, El largo camino hacia la libertad.
Ese proyecto no llegó a fraguar, y por eso hoy les pregunto por cómo transcurrió la reunión con Mandela –a quien en Sudáfrica llaman Madiba– cuando ya contaban con la posibilidad de llevar al cine el libro deJohn Carlin, El factor humano, en el que se narra el extraordinario desarrollo de la Copa del Mundo de Rugby de 1995.
"Nos acercamos a Madiba en 2006 –responde McCreary–. En principio, teníamos previsto rodar su autobiografía, con un productor sudafricano. Antes de poner en marcha esta adaptación del libro de John Carlin, fuimos a hablar con Madiba, para obtener su aprobación. Yo estaba muy nerviosa. Madiba se sentó a mi lado, y a la derecha estaba Morgan. Tomamos el almuerzo y el tiempo fue pasando... hasta que por fin Morgan sacó a relucir el tema: Madiba, acabamos de leer algo que puede llegar a la esencia de quién sois… Antes de que hubiera terminado esa primera frase, Mandela esbozó una amplia sonrisa, y dijo: Te refieres a la Copa del Mundo. A partir de ahí, me sentí completamente relajada".
"Habíamos trabajado en otros proyectos sobre su vida –añade Freeman–. Pero John Carlin llegó con su propuesta, y era absolutamente idónea... Así que la pusimos en marcha. Laurie y yo fuimos a Sri Lanka y luego visitamos Johanesburgo para ver a Madiba, y contarle que teníamos este proyecto. Por suerte, él nos dijo: Adelante con ello".
Clint Eastwood ha confiado en Freeman por dos razones: su talento y su idoneidad para el papel. "Hace algún tiempo –dice el actor–, preguntaron a Madiba quién podía interpretarle en el cine, y él me nombró a mí. Estoy encantado de que por fin eso haya sido posible. Desde que se planteó el proyecto de adaptar su autobiografía, me he reunido varias veces con él. Para recrear su imagen, me basta con algún maquillaje en los ojos, pues tenemos algún parecido físico. También he tratado de captar el ritmo que él tiene al hablar, y otros rasgos suyos, como ciertos gestos que hace con los labios, y algunas muletillas que suele emplear, como ya veo, o muy bien, muy bien".
Freeman parece cobrar ánimos cuando explica la hazaña política de Mandela. "Él –nos dice– era consciente de que el rugby es, en la práctica, la religión de los afrikaners. Hubiera sido inconcebible no contar con esta parte de la población. Como el político de raza que es, decidió apoyar al equipo de los Springboks, y lo que es más notable, consiguió unirse a ellos. Y luego se empeñó en convertir a la mayoría de los sudafricanos –la población negra– en fans del rugby. Y vaya si lo logró".
No es difícil apreciar como se ha consolidado su relación con Eastwood. De hecho, Freeman habla de él como quien habla de un familiar. "Clint es un amigo –dice–, y me hace sentir muy cómodo en los rodajes. En mi opinión, es el mejor cineasta actual. A decir verdad, no hay una gran diferencia cuando uno trabaja con Clint en una película en la que es actor y director o en una en la que se limita a ser el realizador. En Invictus sólo tenía que limitarse a una labor, y lo cierto es que le noté bastante descansado, y también más animado. Cuando uno tiene que decidir el encuadre, organizar al equipo técnico y encima aprenderse el guión, es algo realmente agotador. En el western que rodamos hace años, Sin perdón, llegué a preocuparme de que el exceso de trabajo afectase a su salud. Pero en Invictus estuvo ligero como una brisa".
Copyright del texto © Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.
Copyright de las imágenes: Morgan Freeman y Lori McCreary en la premiere de Invictus en Madrid © Warner Bros. Pictures. Reservados todos los derechos.










































































































