
Monstruos contra alienígenas es la primera película en 3D de DreamWorks.
Esa cualidad basta para que la compañía se esfuerce al máximo en dar a conocer esta superproducción que, dejando aparte su despliegue tecnológico, cuenta con un reparto excepcional. Lo encabezan dos actores de gran personalidad, Reese Witherspoon y Kiefer Sutherland. Durante una de las escalas de su gira promocional, ambos nos reciben para charlar sobre una de las cintas de animación más esperadas del año.
Los directores de Monstruos contra alienígenas son dos veteranos de la animación digital: Rob Letterman –el realizador de El espantatiburones– y Conrad Vernon, quien hoy hace las veces de anfitrión de los periodistas, junto a Kiefer Sutherland, Reese Witherspoon y los productores Jeffrey Katzenberg y Lisa Stewart.
Vernom, además de un animador de primerísima línea, es un todo un comediante que ha prestado su voz a Mason, el chimpancé de las dos partes de Madagascar, y a la Galletita de Jengibre de la saga Shrek.
Con la barba bien recortada, musculoso y jovial, el director nos escucha atentamente, mientras observa de soslayo el enorme anillo que luce en su mano derecha. No se trata de un adorno cualquiera. En realidad, es el símbolo de una legendaria fraternidad demoteros, los Ángeles del Infierno.
Pero lo que ahora debe interesarnos no es su afición a las Harleys, sino el formidable historial de Vernon en el campo del dibujo animado.
Sin olvidar que el ordenador no puede sustituir el talento, este hombre simpático y discreto dirigió Shrek 2 después de haber formado parte de los equipos de Shrek, HormigaZ, La ruta hacia El Dorado y Los Simpsons.
Gracias a esos antecedentes, tiene claro que las películas en tres dimensiones deben tener un espíritu propio. Con ello, deja claro un lema de DreamWorks Animation:las 3D no han de ser un truco de feria, sino un medio innovador para contar historias.
“Existe una idea preconcebida sobre el cine en tres dimensiones –nos dice–, y es que debemos estar impresionando en todo momento al espectador. Yo no creo que esto deba ser así… De hecho, en Monstruos contra alienígenas la intención es que este formato estuviera al servicio de la historia que narramos. Por eso hemos recurrido al efecto tridimensional sin abusar de él”.
Mientras Vernon dice esto último, Reese Witherspoon asiente, como si la experiencia de doblar a un dibujo animado hubiera adquirido una nueva dimensión para ella.
La actriz se siente muy cómoda en el registro de comedia. Seguramente por esa razón, no pierde la oportunidad de elogiar a los comediantes que la acompañan en el elenco –Will Arnett, Seth Rogen, Hugh Laurie…–. En especial, alaba el ingenio de Kiefer Sutherland, otro actor que tiene constantemente cosas que decir porque su experiencia y su formación son muy amplias.
Párense a pensarlo un momento: además de actor e hijo de actores ilustres –Donald Sutherland y Shirley Douglas–, Kiefer es guitarrista, practica el hockey sobre hielo, fue jinete en el circuito profesional de rodeos y tiene su propio estudio de grabación, Ironworks. Por otro lado, las nuevas entregas de su serie 24 le han convertido en el intérprete de televisión mejor pagado de América.
El de Monstruos contra alienígenas no es su primer doblaje, pero sí uno de los más concienzudos. En esta ocasión, Sutherland presta su excelente voz al general W.R. Monger, un cruce entre el George C. Scott de Patton, el sargento Hartman de La chaqueta metálica y Yosemite Sam (Sam Bigotes), uno de los villanos en los cortos de animación de la Warner.
Nos dice que, después de ver la película con adultos, le llamó la atención que éstos se riesen con todos los gags, y eso le hizo temer que el público infantil no entendiera ese humor.
“Sin embargo –añade–, Reese me comentó que ella había visto la película con niños, y que también ellos se rieron desde el principio”.
A Witherspoon, aficionada al mismo cine de serie B que sirve de inspiración a Monstruos contra alienígenas, le resulta curiosa la técnica interpretativa que ella denomina del “actor en una cabina”.
En películas como esta, los actores están solos, y no trabajan junto al resto del reparto. Cuando le pregunto por las dificultades de este proceso, ella parece tenerlas muy claras.
“Verdaderamente –me dice–, es un método de trabajo muy distinto. Te encuentras en la sala de grabación, solo frente al micrófono. Hay un especialista que interpreta las líneas que luego dirá el resto del reparto, pero no es lo mismo de cara a tu actuación… En realidad, es un reto, en el sentido de que dependes mucho más de la orientación de los directores. Son ellos quienes guían tu interpretación y se aseguran de que tengas claro el contexto y el ambiente que te rodea en cada secuencia. Gracias a ellos, el trabajo se simplifica”.
Comento a Kiefer Sutherland la misma duda: ¿puede llegar a ser liberador el hecho de actuar en solitario, sin la réplica de otros compañeros?
“Para mí –responde– ese no era un aspecto difícil. Cuando interpretas un papel en una película de animación, la gestualidad física del personaje queda al margen, y el actor debe concentrarse exclusivamente en la voz. Esto último era lo más complejo del proceso. Pero el hecho de actuar en solitario ha sido, ciertamente, algo liberador”.
Mientras dice esto, esboza media sonrisa y juguetea con el tapón de su botella de agua. Como pasaba en aquella vieja canción de Patti Smith, Sutherland parece a punto de darse la vuelta para susurrar: “Lo tengo todo controlado”.
Reese Witherspoon y Kiefer Sutherland en el Hotel Santo Mauro, Madrid © Fotografía de Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.









































































































