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Encuentro con Clive Owen

CliveOwen

Clive Owen visita España para presentar Duplicity, la comedia de espionaje que protagoniza junto a Julia Roberts, Tom Wilkinson y Paul Giamatti.

Sonriente, con aire de tranquilidad, llega a uno de los salones del Hotel Santo Mauro acompañado por el realizador de la película, Tony Gilroy. Mientras atiende a los reporteros, Owen transmite esa imagen de galán que, sin apenas tocar el suelo con los pies, le ha llevado de los escenarios teatrales a la cima de Hollywood.

Duplicity es una de esas películas que, a partir de su estreno, suelen mantener un ritmo constante en sus recaudaciones. No en vano, la cinta dispone de dos sólidos ingredientes: el reparto que encabezan Julia Roberts, Clive Owen y Paul Giamatti, y la habilidad narrativa de su director, Tony Gilroy, un guionista prestigioso a quien debemos la trilogía Bourne –El caso Bourne, El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne– y los libretos de Eclipse total (Dolores Claiborne), Pactar con el diablo, Prueba de vida y Armageddon.

En esta producción de Universal Pictures, Roberts encarna a la ex agente de la CIA Claire Stenwick, y Owen interpreta a otro ex agente, esta vez del MI6 británico, Ray Koval. Después de pasar años planificando operaciones para sus gobiernos, Stenwick y Koval cambian de objetivos, y se lanzan de lleno al espionaje industrial. En este caso, contratados por dos multinacionales rivales.

La película es una nueva muestra del afinado estilo de Tony Gilroy como guionista y realizador. Sus diálogos no sólo son vibrantes sino también divertidísimos. De hecho, en todo el guión se advierte una inusitada calidad, tanto en su estructura como en los giros y vaivenes de una trama que recuerda el buen cine clásico.

Además de una sólida comedia romántica, Duplicity es una intriga tan dinámica como impredecible. El reparto no flaquea en ningún momento: Owen y Roberts están impecables. Sus personajes resultan encantadores y lo que es más difícil: transmiten inteligencia. Por su parte, Tom Wilkinson y Paul Giamatti, una vez más, demuestran que un actor de reparto puede robar todas las secuencias en las que aparece.

A Owen el guión de Gilroy le atrajo de inmediato. “Nada más acabar la última página –dice–, llamé corriendo a mi representante y le dije: Es éste. Es el guión que esperaba. Fue una respuesta muy fuerte basada en el instinto. Me pareció un guión brillante y quería participar”.

Luego añade: “Es un guión lleno de humor, ingenioso, trepidante y muy poco habitual. Trata de un hombre y una mujer enamorados, pero que no paran de discutir. No se fían el uno del otro, a pesar de quererse. Será una experiencia muy entretenida para el público”.

Mirándole hoy –traje azul marino, camisa blanca, sin corbata–, uno empieza a entender por qué la productora de Duplicity, Jennifer Fox, insiste en que el actor británico tiene “el encanto y carisma de Cary Grant”.

Es obvio que además de un tipo cordial y discreto, Owen es un galán que permite recordar los buenos tiempos de Hollywood.

No obstante, más allá de esa buena planta, hay cuestiones que no siempre salen a flote en las entrevistas ocasionales. Por ejemplo, su larguísima experiencia. Tengan en cuenta de que antes de ganar el Globo de Oro con Closer (2005), Clive Owen actuó en numerosos telefilms –Chancer, Vidas encontradas, Lorna Doone…–, y como tantos intérpretes ingleses, también se curtió en los escenarios.

Fue un memorable Romeo en el Young Vic Theatre, y después de acreditar su dominio en el teatro de Shakespeare, triunfó en la cartelera de su país gracias a funciones como Design for Living, de Noël Coward, Closer, de Patrick Marber, y A Day in the Death of Joe Egg, de Peter Nichols.

Desde que entró en la industria del cine americano, su trayectoria tomó un cariz completamente distinto. De hecho, si hoy es famoso, se debe a su intervención en películas como Gosford Park, El rey Arturo, Sin City, Plan oculto e Hijos de los hombres.

Gracias a Mike Nichols, Owen compartió con Julia Roberts la cabecera de reparto en Closer. Ahora vuelve a coincidir con ella en Duplicity. Ese reencuentro, añadido al sólido libreto de Gilroy, parece ser más que suficiente para llenarle de satisfacción.

“Me tentaba mucho –dice– la oportunidad de trabajar con Julia. Los diálogos están tan bien escritos que, en cierto modo, el actor apenas necesita tomar decisiones. Es como sentarse al volante de un coche confortable y conducirlo; el ritmo del diálogo viene solo. Es un placer trabajar con diálogos semejantes y hacerlo con alguien como Julia, a la que se le da realmente bien este tipo de material”.

Mientras posan frente a nosotros, Tony Gilroy cede todo el protagonismo al actor. En todo caso, la simpatía es recíproca, al menos si atendemos a lo que dice Owen: “Los diálogos que escribe Tony son brillantes. Nunca hay bajones, el ritmo es tremendo. Parece totalmente natural. No llevaba más de tres páginas leídas y ya estaba entusiasmado, con ganas de empezar a rodar. El guión lo dice todo, los deseos del director quedan muy claros. La gran ventaja de trabajar con un director que escribe sus guiones es tenerle en el plató. Puede explicar qué le impulsó a escribir tal o cual cosa. Es muy agradable para un actor”.

Copyright del texto e imágenes © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.

Clive Owen en el Hotel Santo Mauro, Madrid © Fotografía de Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.

Copyright de las declaraciones de Clive Owen © Cortesía del Departamento de Prensa de Universal Pictures. Reservados todos los derechos.


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