
Por motivos cuya explicación excede este espacio, vivimos una genuina edad de oro de la animación digital. Una de las empresas que favorece el desarrollo de este sector es DreamWorks Animation.
Su director, Jeffrey Katzenberg, nos presenta en Madrid el más reciente lanzamiento de la compañía: Madagascar 2 (Madagascar: Escape 2 Africa), y lo hace acompañado por los principales dobladores de la película, Ben Stiller, Chris Rock y Jada Pinkett Smith. Tres estrellas que nos contarán hoy los secretos de esta producción a lo largo de una interesante entrevista.
Ben Stiller va de un gesto a otro, y resulta difícil distinguir a qué emoción corresponde cada uno. Como sucede con casi todos los cómicos de raza, su actitud fuera de los platós es reservada. De hecho, la seriedad que hoy muestra impone una barrera emocional que él disimula con un tono de voz educado y elocuente. Domina el espacio y sabe que es el centro de las miradas, pero evita mostrar esa exuberancia que caracteriza a sus dos compañeros, Chris Rock y Jada Pinkett Smith.
Aunque mis preguntas son puramente técnicas, descubro una sonrisa irónica en sus respuestas. Parece como si Stiller, un hombre que conoce bien a la prensa, las hubiera escuchado demasiadas veces con antelación. En cierto modo, es como si dijera: “Sólo quería confirmar lo que ya casi sabía que ibas a decir”.
Madagascar 2, al igual que Tropic Thunder, lleva la firma del guionista Etan Cohen, un tipo incapaz de teclear una frase rutinaria. Sólo por eso, ya queda asegurado el aire gamberro de esta cinta dinámica, luminosa y bien tramada. Una producción atractiva, desde luego, por más que el subgénero de los animales en apuros haya sido sobreexplotado en la última década.
¿Tópicos? Madagascar 2 los tiene, sin duda, pero son de ésos que no importa reencontrar en una película de diseño, elaborada para entretener sin necesidad de comentarios brechtianos. Acaso DreamWorks no despierte aún el mismo entusiasmo que Pixar –Wall·E juega en otra liga–, pero no cabe duda de que títulos como éste cumplen lo que prometen, y confirman lo bien que Katzenberg conoce este negocio.
Por otro lado, las intervenciones de actores tan variados en su registro como Sacha Baron Cohen, Cedric The Entertainer, Bernie Mac y Alec Baldwin animan la función y añaden lustre a un producto idóneo para pasar en familia una tarde de sábado.
“En un rodaje como éste –me dice Stiller–, siempre hay cámaras captando lo que hacemos. Creo que es útil. Al menos para mí, porque muevo mucho las manos”.
La presencia de ese Gran Hermano en el rodaje tiene su porqué. En una cinta de animación como Madagascar 2, los actores prestan algo más que su voz a los personajes.
“Es un proceso único –añade Stiller–. Primero leemos el guión de la escena. Luego se van aportando ideas. Más tarde se comprueba cómo queda… Porque no hay señales de “acción” o de “corten”. Como te decía, todo el rato están grabando, y también te están rodando en vídeo, para luego ayudar a los animadores con los movimientos corporales del personaje. No tienes ninguna presión: eso queda en manos de los animadores. Cuanto más aportes tú, mayor cantidad de material tendrán luego ellos para contruir el personaje”.
El risueño Chris Rock, sentado al lado de Ben Stiller, prefiere que éste responda antes que él, lo cual le permite introducir, discretamente, algún pequeño matiz en la charla. “Este rodaje ha sido muy largo –dice–. Tardamos tres años en completar Madagascar 2… Empezamos a trabajar en la primera parte en 2001, así que ha llevado mucho tiempo. Aunque no hemos estado grabando todo el tiempo, claro”.
Pienso en el reciente éxito de Stiller como realizador. No cabe duda de que Tropic Thunder le consolida como un hombre de cine total. Por eso mismo le comento una impresión mía, y es que los animadores son artistas con alma de comediante. Es más: antes de echar mano al lápiz, interpretan frente a un espejo los movimientos del personaje. ¿Los considera Stiller como gente de su gremio? ¿Es igual de cómodo para un intérprete rodar con un director de animación que con un cineasta que también es actor?
“Creo que es una forma distinta de ser dirigido –me responde–. Los directores de animación te dan mucha libertad. Primero te plantean una idea en la que están pensando en términos visuales, y a partir de ahí te permiten desarrollarla, improvisar y divertirte con ella. Hay una línea muy fina entre lo que haces tú y lo que hacen ellos. En el caso de Madagascar 2, Tom McGrath era especialmente bueno a la hora de animar a los actores a implicarse más”.
Tom McGrath, que dirige la película junto a Eric Darnell, presta su voz a uno de los pingüinos, lo cual confirma esa peculiaridad dramática de los animadores. Jada Pinkett Smith también se muestra convencida de que trabajar con estos profesionales resulta sumamente enriquecedor para un intérprete. Cuando le planteo la misma duda que a Stiller, ella desvela cuál es el máximo placer de un actor: sentirse partícipe en el proceso creativo.
“La animación –dice– permite que todos colaboremos, de forma que es posible introducir cambios e ir mejorando cada toma. El ambiente es de muchísima libertad, y eso inspira a los intérpretes. De hecho, Tom McGrath y Eric Darnell me preguntaban continuamente después de cada toma de sonido si había algo más que yo quería aportar”.
Mujer inteligente, de una vivacidad extraordinaria, Jada Pinkett habla del rodaje como si fuera una fiesta continua. Sabe de sobra lo que es un titular, y por eso adorna sus respuestas con alusiones a su familia y a su entorno cotidiano. No le faltan razones para ello. La felicidad de Jada tiene nombres propios: el de su marido, Will Smith, y el de sus hijos, Jaden Christopher Syre Smith, coprotagonista de Ultimátum a la Tierra, y Willow Camille Reign Smith, otra actriz infantil en alza.
Alzando sus brazos de bailarina –Jada estudió danza en la Baltimore School for the Arts–, muestra su orgullo al hablar de la carrera de Jaden.
“Creo que tiene muchísimo talento como actor –nos dice–. Ya veremos si quiere continuar con ello. De momento, le encanta y sé que disfruta mucho. Mientras sea así, yo le voy a apoyar. Y lo haré hasta el día que decida que ya no lo pasa bien actuando”.
El personaje de Jada es un hipopótamo encantador, Gloria. Pese a sus dimensiones físicas, ella se muestra encantada de haberse conocido. El mensaje, como ven, es muy positivo, y por eso le pregunto a la actriz si cree que ideas como ésa deberían fomentarse aún más en este tipo de producciones.
“Creo que toda historia contiene un mensaje –responde–. Al fin y al cabo, ése es uno de los propósitos de cualquier relato, aun cuando esté se haya planteado sólo para entretener. Siempre hay algún mensaje. Hay creadores que se proponen lanzar mensajes específicos. Ignoro si los guionistas eligieron conscientemente los mensajes que hay en Madagascar 2, pero en lo que se refiere a Gloria, ése fue mi propósito. La delgadez como modelo de belleza es una falsedad, así que quería interpretar a una mujer exuberante con mucha autoestima, consciente de que es capaz de atraer hacia sí todo el universo”.
Ben Stiller, Jada Pinkett Smith y Chris Rock en la terraza del Hotel Santo Mauro, Madrid © Fotografía de Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos.









































































































