
Con tantos y tantos héroes de acción pululando en nuestras pantallas, es gratificante reencontrar a Solomon Kane, un espadachín a la antigua usanza.
Sobre cómo este héroe saltó de la literatura al cine tiene mucho que decir el realizador Michael J. Bassett, encargado de plasmar sus aventuras en la gran pantalla.
Después de apuntar maneras en cintas de horror como Deathwatch y Wilderness, Michael J. Bassett ha encontrado su estilo con Solomon Kane, y esto quizá explique por qué es el más eficaz, vigoroso y cuidado de sus largometrajes.
Bassett lleva muchos años leyendo y viendo películas. Se nota. Con esa mezcla de temeridad y de cálculo que distingue a los creadores inteligentes, desgrana sus ideas con el distanciamiento intelectual de alguien convencido de que hoy el clasicismo es la excepción y no la regla.
Por otro lado, es un interlocutor inmejorable y un conversador de primer orden, ocurrente, intuitivo, rápido, con un oportuno talento para llegar sin cansancio al fondo de cada tema.
Aunque sé que ha procurado ser fiel a la creación de Robert E. Howard y al estilo de su literatura, sin embargo parece que en Solomon Kane conviven otras influencias. Por ejemplo, se intuyen ingredientes propios de la novelas de Michael Moorcock, con sus héroes complejos, al estilo de Elric, Corum o Erekosë...
Ahora mantengo correspondencia con Michael Moorcok, lo cual es un privilegio para mí, porque además me apasiona Elric de Melniboné, un personaje cuya trayectoria me gustaría explorar... Pero verás, con Solomon Kane se trataba de plantear una historia clásica, en la que el héroe se redime de acuerdo con la estructura narrativa de los mitos.
No he recurrido a esas influencias de manera consciente. Pero soy un aficionado a la fantasía heroica, y también un lector de Michael Moorcock, así que he integrado esos recursos, que son propios de la mitología, en lo que es una historia original de Solomon Kane.
Lo que nosotros queríamos hacer es explicar los orígenes del personaje. Un alma condenada es sin duda un personaje atractivo con el que trabajar.
Ya lo creo.
Se trata de explicar cómo va a redimirse de sus maldades. Dicho de otro modo: en Solomon Kane vemos cómo un villano de acción pasa a convertirse en un hombre de acción positivo.
En este sentido, lo que cuenta es coherente con el tono clásico que usted ha elegido para narrar la historia. De hecho, ese clasicismo se me antoja un tanto provocador en los tiempos que corren.
Bueno, es que desde el principio del proyecto, mi idea era rodar una película de estilo clásico. Solomon Kane no se corresponde con el año en que esta hecha. Podría haberse filmado hace veinte años, o en una fecha muy anterior.
Es cierto.
Incluso podría haberse proyectado en blanco y negro. La razón es que soy un admirador de Ingmar Bergman, y obviamente, de El séptimo sello. Son influencias que van surgiendo en el camino que me llevó hasta esta historia.
Esta intención suya choca con el estilo postmoderno que prefieren otros realizadores de su generación, sobre todo cuando se trata de abordar géneros como la acción o la fantasía.
La cuestión es que Solomon Kane no es un personaje de comic-book, sino una creación literaria, y eso determina el tono de la película de un modo substancial. Cuando los productores me sugirieron que rodase una aventura frenética, repleta de efectos especiales, yo insistí en el clasicismo de la historia. Tenía que tener un aspecto hermoso, y debía contar con interpretaciones de un acentuado dramatismo.
Dado que ésta es una película independiente, y no contaba con un presupuesto desmesurado –aunque es bueno, y es el mejor que he tenido–, la baza de la película debía ser la interpretación deJames Purefoy.
La clave reside en las interpretaciones.
Exacto. Al no contar con ejércitos de diez mil extras, tuvimos que centrarnos en esa idea. Y eso beneficia a la película, porque la hace única... Ahora existen producciones tan atractivas como 300, con un constante empleo del croma. Pero esa estética de 300, dentro de una década, será vista como típica de un momento determinado. La gente la verá, y pensará que se nota que fue hecha en 2007.
Es verdad.
Pero cuando Solomon Kane se programe en televisión dentro de diez o de veinte años sólo se notará que es una buena historia. Por eso creo tanto en la narración clásica. De ahí que Ridley Scott sea uno de mis héroes. Me fascina su tratamiento visual y el modo en que saca partido de un buen guión.
Ahora que menciona a Scott, hay otro aspecto de Solomon Kane que me parece singular, y es el hecho de que la imagen tiene una textura orgánica, y también muy pictórica. ¿Fue algo que tuvo claro desde el comienzo?
Hablé con mi director de fotografía Dan Laustsen, que es un artista brillante. Dan había rodado El pacto de los lobos, con Christophe Gans, cuya estética me encantó. También es el operador de Silent Hill. Controla la luz y controla la atmósfera... Y bueno, yo mismo tengo experiencia en el rodaje de documentales de naturaleza, así que deseaba crear mundo sensible, vivo... Sintetizando todas esas ideas, y después de tomar como referencia el arte del siglo XVII, definimos esa apariencia que debía tener la película.
En el fondo, la cuestión era crear un entorno realista, para que los actores no tuvieran que fingir. Es el clima de aquella época lo que realmente se pone frente a la cámara. Una vez más, mi modelo a seguir eran esos entornos fascinantes que Ridley Scott retrata en Alien o en Blade Runner...
Pero el referente más cercano sería la primera película de Scott, Los duelistas, ¿no es cierto?
Los duelistas, desde luego que sí... Cuando la ves, te admira, porque es cine, no un vídeo. Sin ningún género de dudas, es una creación que pertenece a la gran pantalla... Sí, pese a lo limitado de nuestro presupuesto, eso es justo lo que pretendíamos.
Ya que hablamos de cine clásico, hay otra figura en Solomon Kane que destila clasicismo. Me refiero a Max Von Sydow. ¿Con su presencia quería subrayar esa faceta de la película? ¿Un guiño, quizá, pensando en El séptimo sello?
Creé el personaje del padre de Solomon Kane, que no existe en la obra de Howard. Al pensar en quién podría encarnarlo, me dije que tendría que ser alguien que hubiera podido ser Kane cuarenta años atrás... y ése tenía que ser Max Von Sydow.
Max era el primero de la lista entre los posibles intérpretes del papel. Y además, era el protagonista de producciones tan legendarias como El séptimo sello o El manantial de la doncella. Tenerlo en el set era todo un privilegio. Y eso lanza el mensaje de que, tratándose de un actor clásico, la película no se fundamenta en trucos sino en la fuerza de las interpretaciones y de los personajes.
Luego hay luchas y monstruos, claro que sí, y eso es fantástico, porque la primera función de la película es ser una cinta de acción y fantasía muy comercial. Ese es su primer objetivo, porque todo el mundo quiere recuperar el dinero invertido. Así que existía esa tensión entre el deseo de tener sangre, violencia y monstruos, y la necesidad de crear una historia interesante.
Solomon Kane se plantea como una trilogía. Esta primera entrega no está basada en los relatos de Howard. ¿Cómo va a enfocar las secuelas? Y sobre todo, ¿en qué medida puede ser fiel al Kane original? Se lo pregunto porque los cuentos que Robert E. Howard dedicó al personaje son políticamente incorrectos y contienen pasajes muy incómodos para el espectador de hoy.
Esa es una observación muy atinada... Cuando leí los cuentos de Howard era un adolescente, y no pensé en nada de eso. Simplemente, me dejé llevar por la acción trepidante. Pero ahora al releerlos... bueno, te das cuenta de que, sobre todo, la parte que transcurre en África, con su reflejo del mercado de esclavos... En fin, es un producto de la época. Sabemos que Howard permaneció en Texas y nunca llegó a conocer el resto del mundo.
De ahí que convenga tener cierta cautela a la hora de aproximarse a la perspectiva de Kane. No soy partidario de introducir valores típicos del siglo XX en un personaje de siglo XVII, pero tampoco quiero ofender a nadie.
Entiendo.
Howard no es muy generoso con los árabes, a los que convierte en perversos mercaderes de esclavos, y los nativos de África son para él simples salvajes. Obviamente, el suyo no es un punto de vista cultivado. Por eso hay que mostrar el viaje personal de Kane empleando claves más complejas y matizadas.
Aunque Howard creó a Solomon Kane en 1928, el estreno de la película despertará el deseo de establecer comparaciones. ¿Cómo lleva ese tipo de paralelismos que los medios, la publicidad y el público establecerán, por ejemplo, con El Señor de los Anillos?
Es una consecuencia inevitable de la necesidad que tiene el espectador de entender de qué va la película. Por supuesto, Solomon Kane pertenece al género fantástico, y cuando hicimos las primeras proyecciones con público, parte de la audiencia dijo: "Sí, es como El Señor de los Anillos"... Y en cierto modo lo es. Tiene magia, demonios y combates de espadachines.
Otra parte del público se acordó de Van Helsing. Ambos personajes coinciden en llevar la capa y el sombrero, cierto, pero esos son los elementos que Van Helsing toma de Solomon Kane. Así que no me preocupé por las comparaciones, porque Kane llegó antes. Es el origen de muchos personajes: desde el Van Helsing de la película de Stephen Sommers hasta el cazavampiros Dee de Darkstalkers: The Night Warriors.
Por lo demás, hace veinte años que no se rodaba algo con estas características. Hay una nueva generación a la cual queremos ofrecerles la película. Ese es nuestro reto: proponer al espectador una cinta rodada al viejo estilo, un drama serio y oscuro, que además tiene elementos fantásticos. Algo así como el primo loco de El Señor de los Anillos. Y es que la fantasía no tiene por qué ser un género infantil o familiar.
Copyright de imágenes y texto © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.









































































































