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Rooney Mara, la nueva Lisbeth Salander

Rooney-Mara

Con motivo del estreno de la película Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres, se encuentran en Madrid los actores Daniel Craig, Rooney Mara y el director David Fincher. A Mara tuvimos ocasión de conocerla por su papel en Pesadilla en Elm Street: El origen. Ahora nos descubre qué claves le han permitido interpretar a la carismática Lisbeth Salander, la heroína creada por Stieg Larsson.

Los actores de Millennium se sumergieron en la vida sueca. “En cierta medida el estar en Suecia me ayudó mucho más que el resto de mi preparación", dice Rooney Mara, “porque no puedes comprender realmente a Stieg Larsson ni a Lisbeth si no conoces al pueblo sueco y sientes la energía de Estocolmo como ciudad.”

Larsson atrajo a los lectores hacia temas como el poder corrupto, la misoginia, la intolerancia, el fanatismo, la globalización, el bienestar social, la justicia y el juicio, a través de los entresijos de la investigación de Mikael (interpretado en la película por Daniel Craig) y Lisbeth.

Rooney Mara nos explica qué le atrajo del papel de Lisbeth Salander: “Creo que a la gente le intriga más el funcionamiento interno de la sociedad de lo que está dispuesta a admitir. Les interesan los oscuros secretos que encierran personas y sociedades. Los hombres que no amaban a las mujeres tiene ese componente unido a dos personajes marginados a los que la gente realmente quiere.”

Nada más arrancar la producción de Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres, comenzó la búsqueda de la actriz que interpretaría a Lisbeth Salander. El peligro: que todos los que habían leído el libro ya se habían formado una imagen personal de ella en su imaginación. Michiko Kakutani del New York Times describió así a Lisbeth en su reseña:

“Lisbeth Salander, la feroz hada y heroína de Stieg Larsson, es uno de los personajes más originales que hemos visto en mucho tiempo: una chica de encanto misterioso, una Audrey Hepburn con tatuajes y piercings, con la actitud guerrera de Lara Croft y el intelecto cool y poco sentimental del Sr. Spock. Ella es la vulnerable víctima convertida en vigilante; una chica deliberadamente antisocial, la que fuera calificada como mentalmente incompetente por los servicios sociales del estado, ha demostrado que está tan incandescentemente capacitada como cualquier guerrera de vídeojuego.”

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A la hora de adaptar el personaje, la meta del guionista Steven Zaillian era la de captar todos esos tonos contradictorios del personaje de Salander, quien se protege con una gran armadura y sin embargo es vulnerable si alguien se atreve a acercarse.

Fincher quería encontrar todas esas cualidades en una actriz, pero lo que más quería era encontrar a una persona dispuesta a caminar en el límite de un personaje ya de por sí arriesgado, y precipitarse al vacío. Eso es lo que encontró en Rooney Mara, pero el camino no fue en línea recta.

Los productores emprendieron una búsqueda exhaustiva para el papel de Lisbeth. Entre las candidatas se encontraba Mara, que tuvo un pequeño pero memorable papel en La Red Social de Fincher, como la ex novia de Mark Zuckerberg, Erica Albright.

Fincher la sometió a una aparentemente interminable serie de intensas pruebas –en las que le pidió que hiciera de todo, desde recitar poesía sueca a posar con motocicletas– para demostrar lo que sería capaz de hacer en el papel.

“Lo que más me hizo encariñarme con ella durante el proceso de casting fue precisamente lo que quería de Lisbeth: no se rinde. Quería una persona que fuera invencible,” dice el director. “Al final del proceso de casting, supe que era una persona por la cual merecía la pena arriesgar.”

La preparación del papel

“En principio –nos dice Mara–, ella partía con muchas de las cualidades que buscábamos, que necesitábamos. En su vida real también es solitaria. Pero más que eso, estuvo dispuesta a trabajar para entender al personaje. Dije: ‘No sé si ella lo puede hacer, pero sé que lo intentará y se dejará la piel en ello si tan solo somos capaces de inspirarla y apoyarla, y luego dejarla volar.’ Y eso es lo que finalmente ocurrió. Se cortó el cabello, aprendió a conducir una motocicleta y se marchó a Suecia por su cuenta y desapareció del mapa. Si tienes a alguien dispuesto a hacer todo eso, eso lo es todo. Los piercings son piercings, eso lo puede hacer cualquiera.”

Para Mara, esta sucesión de pruebas la mantuvo alerta, ayudándole a conocer al personaje aún más. “Estaba preparada y dispuesta a hacer y a demostrar lo que hiciera falta para conseguir el papel” asegura la actriz. “Y a medida que me acercaba, pensé: ‘¿Qué más tengo que demostraros? Lo he hecho todo. Tengo que seguir con mi vida o si no, hagámoslo. Estoy a punto de dejarlo, así que decidíos de una vez.’”

Los meses de pruebas y de espera culminaron en un ultimátum. “David me llevó a su despacho y me empezó a hablar largo y tendido acerca del papel, dándome todas las razones por las que una actriz lo rechazaría – que podría cambiarme la vida, y no necesariamente para mejor. Luego me entregó su iPad con un comunicado de prensa que decía que yo había sido elegida para el papel. Me dijo que pensaban enviarlo esa tarde y que tenía media hora para decidir si quería el papel o no.”

Mara no lo dudó. El personaje ya se le había metido en la piel. “Nunca antes había existido un personaje femenino como Lisbeth, una especie de persona menuda, andrógina, con tantas facetas diferentes,” asegura la actriz. “Te pones de su lado – y sin embargo simultáneamente la cuestionas porque no siempre estás de acuerdo con las cosas que hace. Eso me resulta muy interesante.”

Añade la actriz: “Creo que aunque les resulte extraña, muchas personas se identifican con ella porque en algún momento de sus vidas la mayoría de las personas se han sentido marginadas, o como si hubieran fuerzas que las oprimieran o limitaran.”

En cuanto aceptó el papel, Mara se puso manos a la obra. “Una hora después de decirle que sí a David, estaba desmontando un ordenador, montando en moto, y dando clases para aprender a patinar. Y, literalmente, cinco días después ya estaba en Estocolmo” recuerda la actriz. “No había tiempo para pensar lo que significaba para mí recibir el papel, o como me sentía. Literalmente me concentré como un láser en lo que tenía que hacer.”

Pero sin duda las advertencias de Fincher no la asustaron. “Me dijo: ‘Tendrás que irte a Suecia tú solita y experimentar la vida de esta chica.’ Me dijo: ‘La película te va a consumir. Tendrás que despedirte por un tiempo de tu familia y los amigos.’ Pero en ese momento realmente no me conocía”, explica. “No sabía que de hecho paso mucho tiempo sola y que lo que me dijo no me asustó. Tal vez hubiera asustado a otra persona, pero a mí no.”

Eventualmente, también transformó radicalmente toda su apariencia, se cortó la melena, se hizo numerosos piercings, llegó al punto de teñirse las cejas, lo cual resultó ser lo más chocante para la actriz. No sólo le aportó una inquietante mirada transgresora, sino que además abrió el rostro de Lisbeth, permitiendo que la mezcla de fría inteligencia y rabia contenida del personaje tuvieran más espacio para manifestarse.

“Antes de teñirme las cejas me sentía bien, en control y preparada, estaba entusiasmada”, recuerda Mara. “Cuando me vi en el espejo me asusté. Pero creo que es una de las mejores decisiones que tomamos en cuanto a la apariencia del personaje. Realmente le pusimos nuestro sello.”

Otro sello característico de Mara en el personaje de Lisbeth fue el encontrar la forma adecuada de revelar sus propios bloqueos emocionales.

“David y yo hablamos acerca de la idea de que Lisbeth no tiene heridas abiertas. Ella es una cicatriz entera. No llora, en contadas ocasiones se permite sentir algo, sin embargo los espectadores tienen que saber que bajo las cicatrices están sus heridas” describe la actriz.

Cuanto más se adentraba Mara en el cerrado mundo interior de Lisbeth, más empezó a comprender porqué Stieg Larsson consideraba la legendaria heroína de cuentos infantiles Pippi Calzaslargas una influencia en el personaje. Observa que: “Lisbeth es lo que Pippi Calzaslargas hubiera sido 25 años después. Ha cambiado el caballo por la motocicleta. Ahora tiene ordenador pero sigue obedeciendo su propio código moral luchando contra los tipos malos.”

La dureza del rodaje

La complejidad de Lisbeth se pone de manifiesto en algunas de las escenas más perturbadores de la historia: un par de asaltos violentos en el despacho del tutor legal de Lisbeth, Nils Bjurman, que abren y cierran la historia. Estas escenas supusieron un gran reto –tanto física como psicológicamente– pero también son esenciales para comprender su ímpetu por ayudar a Blomkvist a encontrar a un asesino de mujeres.

“Las escenas con Bjurman son las que más hablan de Lisbeth”, dice Mara. “El abuso la empuja, y en muchos sentidos, también conduce el resto de la historia. Esas eran las escenas en las que siempre pensaba.”

Cuando llegó el momento de representarlas en el set, se podía palpar el riesgo emocional de las secuencias. Recuerda la actriz que: “Siempre supe que esas escenas serían duras, pero fueron mucho más duras de lo que imaginé.”

Para mantener la intensidad de la situación, Mara evitó al actor que interpreta el papel de Bjurman, Yorick van Wageningen. “Yorick es un chico tan dulce, pero yo me alejé de él porque no quería pensar en lo dulce que es en realidad”, comenta la actriz. “Nos vino mejor no hablar mucho, sino entrar en la habitación y ver cómo se iban desarrollando las cosas.”

Las cosas empiezan a desmoronarse para Lisbeth pero también otras empiezan a encajar a medida que se acerca más y más a Mikael Blomkvist. Lo que le resulta sorprendente no es la atracción sexual, sino el instinto desconocido de confiar.

“Lisbeth se pasa gran parte de la película alejando a los demás. Constantemente intenta suprimir las cosas y alejarlas de su persona. No mantiene relaciones en las que realmente conecte con las personas”, observa Mara. “Pero con Mikael, empieza a pensar que tal vez haya encontrado finalmente una persona en la que puede creer, pero también tiene buenas razones para pensar que es estúpida si confía en alguien.”

Al final, Mara dice que la experiencia de interpretar a Lisbeth fue la meta por la que luchó tantos meses intentando conseguir el papel. “Es la clase de personaje que llega una vez en la vida”, concluye la actriz. “Pero aparte de eso, lo que más me emociona de la experiencia y lo que me llevo es sentirme más capaz. He aprendido tanto y he hecho tantas cosas que jamás pensé que podría hacer.”

Para terminar, añade: “Es lo que más me gusta de David, que reta a todo el mundo. Por eso sus películas son tan estupendas. Porque te desafían y te hacen pensar en cosas que de otra manera no pensarías– y creo que a la gente le gusta ser retada.”

El look de Lisbeth Salander

La tarea de vestir a personajes tan diferentes de Stieg Larsson, que provienen de todas las esferas de la sociedad sueca, recayó sobre la diseñadora de vestuario Trish Summerville. Summerville formó equipo con el peluquero Danilo y la maquilladora Pat McGrath para forjar los elementos que forman el look de Lisbeth Salander: un estilo que intencionalmente intimida a los demás, con cabello corto, maquillaje oscuro, piercings en las cejas, chaquetas y gabardinas con gorro, piel, y vaqueros rotos.

La clave de todo fue permitir que Lisbeth fuera transgresora pero también real: alguien que destacara en el mundo corporativo de la seguridad en el que trabaja, pero que también pudiera desaparecer con facilidad en los márgenes de la sociedad.

Su vestuario en tonos oscuros consiste en cazadoras moteras, botas militares, zapatillas altas, cinturones con hebilla, brazaletes de cuero, pendientes dilatadores gordos, y camisetas con declaraciones provocadoras (frecuentemente en sueco) – y cada prenda muy lavada, desgastada, blanqueada, para aportarle la sensación de uso.

Para diseñar el look inicial del corte de pelo de Lisbeth, Summerville llamó a su amigo Danilo, un peluquero que ha trabajado con artistas como Lady Gaga o Gwen Stefani, pensando que él tenía la estética adecuada.

A continuación, fue a un estudio de tatuaje y se hizo un piercing en la ceja ese mismo día. Summerville trabajó con Fincher en el diseño y ubicación específica de los tatuajes de Lisbeth, incluyendo la característica imagen que adorna el hombro de Salander. En el set, los cambios del cabello, maquillaje, y tatuajes de Mara entre escena y escena fueron supervisados por el diseñador de peluquería y maquillaje Torsten Witte, un colaborador de toda la vida de Summerville, quien además había trabajado de antemano con Fincher durante las pruebas y el casting de Salander. Ella tuvo mucho que aguantar en la silla de Witte. Su corte de pelo ayudó a crear esa flexibilidad.

Para el diseño del maquillaje de Mara la productora Ceán Chaffin sugirió a la maquilladora británica Pat McGrath, nombrada por Vogue como la maquilladora más influyente en la moda, para discutir una serie de ideas.

El maquillaje cotidiano de Lisbeth diseñado por Witte se basó en el probable rechazo que sentiría el personaje a mantener una rutina de belleza complicada. Witte pintaba cada día los siete tatuajes que lleva Mara en la piel.

Además del piercing en la ceja, Mara fue un paso más allá, y decidió hacerse un piercing en el pezón.

Copyright de las imágenes © Goyo Conde. Cortesía de Sony Pictures Releasing de España. Reservados todos los derechos.

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