Si la impronta de Pissarro y luego de Cézanne condiciona la evolución del paisaje de Gauguin, en su recreación de la figura humana será determinante el ejemplo de Degas (París, 1834-1917).
Según puede comprobarse en la exposición Gauguin y los orígenes del Simbolismo, Degas es el pintor que no teme desobedecer a la naturaleza y someter la anatomía a todas las distorsiones necesarias. De él asimila Gauguin la concepción de la figura en movimiento y sus recursos para crear un espacio pictórico complejo y, sobre, todo el motivo de la danza como modelo de composición rítmica.
Las grandes composiciones de figuras de Gauguin hasta 1888 se refieren a dos temas típicamente degasianos: el baño y la danza.
Primogénito de una adinerada familia parisina, Degas abandonó tempranamente los estudios de derecho en la Sorbona para dedicarse a la pintura. En 1855 entró en el taller de Louis Lamothe, discípulo de Ingres, donde adquirió una sólida formación académica.
De 1856 a 1859 viajó por Italia copiando a los maestros renacentistas y, a su regreso, residió ya para siempre en París, donde se dedicó a representar en sus obras un amplio repertorio de temas de la vida de la ciudad moderna en que se había convertido la capital francesa.
Aunque vinculado al grupo de los impresionistas, con los que expuso en siete de sus ocho exposiciones, Degas fue en cierto modo un anti-impresionista. Se veía a sí mismo como un pintor realista, o naturalista, y su veneración por el dibujo acabado de Ingres, marcó toda su producción. Por otra parte, Degas se centró principalmente en el estudio del cuerpo humano y nunca estuvo interesado, como lo estuvieron los impresionistas, ni en la pintura de paisaje al aire libre, ni en captar las condiciones atmosféricas cambiantes.
Compartía sin embargo con ellos la influencia de la nueva técnica de la fotografía y de los recién descubiertos grabados japoneses, así como el interés por la captación del movimiento. Como a los impresionistas, a Degas le interesó especialmente la realidad de la vida parisina de su entorno; la ópera, el teatro, el café-concierto o las carreras de caballos fueron su principal fuente de inspiración. Ahora bien, el artista aportó una original invención compositiva e iconográfica, y plasmó plásticamente una nueva visión del mundo más profana.
Eliminó el encuadre tradicional y lo sustituyó por una composición descentrada, dominada por las nuevas leyes de la instantaneidad.
A pesar de que Degas fue un verdadero virtuoso en todas las técnicas artísticas, a partir de 1870 comenzó a utilizar principalmente el pastel en el que destacó como un verdadero maestro. Esta técnica, tan de moda durante el siglo XVIII, había caído en desuso hasta que fue recuperada por los impresionistas. A Degas le abrió infinidad de nuevas posibilidades y le permitió agudizar la representación del movimiento y la fugacidad de sus escenas.
Degas, el desnudo y la danza (obras expuestas)
Paul Gauguin
La Toilette, 1882
Bajorrelieve en madera de peral. 34 x 55 x 7 cm
Musée d’Art Moderne et Contemporain de Strasbourg
Edgar Degas
Campesinas bañándose en el mar al atardecer, 1875-1876
(Petites paysannes se baignant à la mer vers le soir)
Óleo sobre lienzo. 61 x 81 cm
Colección privada
Edgar Degas
Bailarina (Danseuse), c. 1878
Tiza negra y clarión sobre papel. 23,5 x 32,5 cm
Eugene V. Thaw, Nueva York
Paul Gauguin
La ronda de las niñas bretonas (La Ronde des petites Bretonnes), 1888
Óleo sobre lienzo. 71,5 x 93 cm
National Gallery of Art, Washington (Colección Mr. y Mrs. Paul Mellon)
Edgar Degas
Bailarinas en escena (Danseuses en scène), 1906-1908
Carboncillo y pastel con papel calco en la parte inferior y superior.
65 x 70 cm
Von der Heydt Museum, Wuppertal
Edgar Degas
Tres bailarinas desnudas descansando, c. 1891-1892
(Trois danseuses nues, au repos)
Lápiz negro y pastel sobre litografía, 19,7 x 27 cm
Colección E. W. K
Edgar Degas
El baño, mujer enjuagándose (Le bain, femme s’épongeant), c. 1887
Pastel y carboncillo sobre papel. 58 x 35,5 cm
Colección privada. Cortesía Pieter Coray
Paul Gauguin
Dos bañistas (Deux baigneuses), 1887
Óleo sobre lienzo. 87,5 x 70 cm
Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires
Paul Gauguin
Jóvenes bañistas bretones (Jeunes baigneurs bretons), 1888
Óleo sobre lienzo. 92 x 73 cm
Hamburger Kunsthalle
Ficha de la exposición
Título: Gauguin y los orígenes del Simbolismo
Organizadores: Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid
Comisario: Guillermo Solana
Comisaria técnica: Paloma Alarcó
Número de obras: 186 obras
Lugar y fechas: Sala de exposiciones temporales del Museo Thyssen-Bornemisza y Sala de exposiciones de la Fundación Caja Madrid (Pza. San Martín, 1) Del 28 de Septiembre 2004 al 9 de Enero 2005
Catálogo: Textos de Guillermo Solana, Richard Shiff, Guy Cogeval y María Dolores Jiménez Blanco. Precio: Edición rústica – 35 €; Edición tela – 49 €
Guía didáctica: Guía breve, introducción a la biografia de Gauguin y a los aspectos de su obra que se presentan en la exposición. Dirigido al público general y especialmente al público escolar y profesorado, incluye una serie propuestas didácticas. Precio: 1€
Actividades:
Museo Thyssen-Bornemisza: De lunes a domingo de 10 a 19h. La taquilla cierra a las 18:30h.
Exposición temporal: 6 € (Reducida: 4 € para estudiantes y mayores de 65 años).
Exposición temporal + Colección permanente: 10 € (Reducida: 6 € para estudiantes y mayores de 65 años previa acreditación).
Fundación Caja Madrid: De lunes a domingo de 10 a 20h. Entrada libre.
Copyright del texto y las imágenes © Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid. Cortesía del Departamento de Prensa del Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.









































































































