Uno de los apartados de la exposición Gauguin y los orígenes del simbolismo aborda el trayecto que va del Cloisonismo al Sintetismo.
Gauguin recibiría también inspiración de pintores más jóvenes que él. Una de ellas fue el Cloisonismo, estilo forjado en 1887-1888 por Louis Anquetin y Émile Bernard, inspirado en las estampas japonesas y en las antiguas vidrieras y esmaltes, y que se convertiría en el catalizador de los experimentos más avanzados de Gauguin.
El Cloisonismo le permitió una nueva organización de la superficie pictórica mediante áreas de color planas y un dibujo simplificado.
Catherine Puget resume así la biografía de Émil Bernard: "El 26 de abril de 1868 Émile Bernard nace en Lille, donde su padre trabaja en el comercio de tejidos al por mayor. En 1881 se traslada a París con su familia. En julio de 1884 decide hacerse pintor y sus padres lo matriculan en el Atelier Cormon, donde permanecerá doce meses hasta que lo expulsan por insolencia y disipación".
"Realiza su primer viaje a pie por Bretaña –añade– entre abril y octubre de 1886. Pasa una temporada en Saint-Briac y luego en Pont-Aven, donde le presentan a Gauguin; el encuentro no tiene mayores repercusiones. A su regreso a París, conoce a Van Gogh y frecuenta el establecimiento del père Tanguy, crisol de la vanguardia. En 1887 Bernard veranea en Saint-Briac y luego en Pont-Aven; abandona el puntillismo para dedicarse al cloisonnisme, que desarrolla con Anquetin".
"1888, agosto: estancia de Bernard en Pont-Aven con su hermana Madeleine. Desde el punto de vista artístico, Bernard y Gauguin se hallan en un momento bisagra de su respectiva evolución artística: ambos avanzan hacia una simplificación sintética de la representación de una idea de la que nacerá el Simbolismo de Pont-Aven".
"En 1891 –continúa Puget– Bernard rompe definitivamente con Gauguin. La ruptura se debe al rencor que siente Bernard por no reconocérsele su parte de mérito en la creación del Simbolismo pictórico. Pasa el verano en Saint-Briac. De 1892 data su nueva estancia en Pont-Aven, donde conoce a Renoir. En 1893, gracias al apoyo económico de su mecenas, Antoine de la Rochefoucaud, parte para Constantinopla. Se instala en Egipto, donde se casa y donde vivirá hasta 1903, con una interrupción en 1896 con motivo de un viaje a Sevilla, donde conoce a Zuloaga. Tras una estancia en Venecia, regresa a Francia en 1904 y visita a Cézanne en Aix-en-Provence; luego se instala en Tonnerre, Borgoña".
"En 1939-1940 –concluye– vuelve a pasar una temporada en Pont-Aven. Muere en 1941 en París, en su estudio del número 15 del quai Bourbon, dejando una importante obra pictórica. Niño superdotado, adolescente autodidacta que se niega a que lo encorseten, este joven creativo y vanguardista se destruyó a sí mismo al empeñarse en una lucha contra esta vanguardia que él mismo había contribuido a crear. Su rivalidad con Gauguin lo orientó por despecho hacia otra vía, la del clasicismo. En Oriente, en una época de intensa crisis, se produjo el cambio. Pero hay que reconocer que el joven Bernard desempeñó un papel fundamental de iniciación para Gauguin y que fue el inventor de un nuevo planteamiento artístico".
En el catálogo de la exposición Gauguin y los orígenes del Simbolismo, María Dolores Jiménez-Blanco escribe: "Frente al análisis pseudocientífico y sensorial del Impresionismo, el Sintetismo propone una imagen abstracta, distinta de la realidad sensible. Es una imagen que resulta de una serie de elecciones, de una síntesis mental, espiritual, en la que se exalta el color puro y se simplifica la forma, en gran parte inspirándose en la estampa japonesa, pero también en un cierto neotradicionalismo que admira el arte medieval, tanto en sus pinturas y esculturas como en sus esmaltes y vidrieras con marcadas líneas silueteadoras en negro o azul (Cloisonismo). Es una visión sintética, que ‘intenta no disociar el contenido, tratado de un modo simbólico, de la expresión formal. (…) la nueva visión acaba mezclándose también con la exaltación expresiva de Vincent Van Gogh, cuyas conexiones personales y artísticas con el grupo de Pont-Aven habían sido muy estrechas. Este concepto pictórico, exaltado y arbitrario pero también preocupado por cuestiones puramente formales, acaba convirtiéndose así en una de las influencias dominantes en los círculos más progresistas –aún minoritarios– del panorama europeo de la última década del XIX y las primeras del XX.”
En consonancia con las preocupaciones espirituales del fin del siglo, Gauguin demuestra un nuevo interés por el arte religioso. Aspiraba a rescatarlo del sentimentalismo crónico y devolver a sus efigies (empezando por la del Crucificado) una eficacia de iconos, como si fueran fetiches. Pretendía sustituir la “imagen de devoción” de la piedad moderna por una arcaica “imagen de culto”. La imagen de culto le sirve, en fin, a Gauguin para forjar una peculiar mitología del artista en sus innumerables autorretratos.
El retrato simbólico fue una de las preocupaciones comunes con Van Gogh y, sin duda, el terreno favorito de confrontación y de diálogo entre los dos pintores, antes, durante y después de su tormentoso periodo de convivencia en Arles.
La visión. Del Cloisonismo al Sintetismo (obras expuestas)
Louis Anquetin
Avenue de Clichy, 1887
Óleo sobre lienzo. 69 x 53 cm
Wadsworth Atheneum Museum of Art, Hartford, CT. (Fondo de la colección Ella Gallup Sumner y Mary Catlin Sumner)
Émile Bernard
Bretonas en la pradera (Bretonnes dans la prairie), 1888
Óleo sobre lienzo. 74 x 92 cm
Colección privada
Vincent Van Gogh
Bretonas en la pradera (según Bernard), 1888
(Bretonnes dans la prairie, après Bernard)
Óleo, lápiz y acuarela sobre lienzo. 47,5 x 62 cm
Civica Galleria d’Arte Moderna, Raccolta Grassi, Milán
Paul Gauguin
Bretonas en el recodo del camino, 1888
(Bretonnes au tournant d’une route)
Óleo sobre lienzo. 91 x 72 cm
Ny Carlsberg Glyptotek, Copenhague
Paul Gauguin
Visión del sermón (La vision du sermon), 1888
Óleo sobre lienzo. 73 x 92 cm
National Gallery of Scotland, Edimburgo
Paul Gauguin
Lavanderas en Arlés (Les lavandières à Arles), 1888
Óleo sobre yute. 73 x 92 cm
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Paul Gauguin
Los árboles azules (Les Arbres bleus), 1888
Óleo sobre yute. 92 x 73 cm
Ordrupgaard, Copenhague
Emile Bernard
Estudio de muchachas bretonas o la ronda bretona, 1888-1890
(Etude de Bretones ou La Ronde bretonne)
Óleo sobre lienzo. 81 x 54 cm
Colección del musée des Beaux-Arts de Quimper
Paul Gauguin
Los almiares amarillos (Les meules jaunes), 1889
Óleo sobre lienzo. 73 x 92 cm
Musée d’Orsay, París
(Donación con derecho de usufructo de Mme Huc de Monfreid)
Paul Cézanne
Tres bañistas (Trois baigneuses), 1876-1877
Óleo sobre lienzo. 52 x 55 cm
Petit Palais, Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris
Émile Bernard
Bañistas (Baigneuses), 1889
Óleo sobre lienzo. 47 x 57,2 cm
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza
en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid
Ficha de la exposición
Título: Gauguin y los orígenes del Simbolismo
Organizadores: Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid
Comisario: Guillermo Solana
Comisaria técnica: Paloma Alarcó
Número de obras: 186 obras
Lugar y fechas: Sala de exposiciones temporales del Museo Thyssen-Bornemisza y Sala de exposiciones de la Fundación Caja Madrid (Pza. San Martín, 1) Del 28 de Septiembre 2004 al 9 de Enero 2005
Catálogo: Textos de Guillermo Solana, Richard Shiff, Guy Cogeval y María Dolores Jiménez Blanco. Precio: Edición rústica – 35 €; Edición tela – 49 €
Guía didáctica: Guía breve, introducción a la biografia de Gauguin y a los aspectos de su obra que se presentan en la exposición. Dirigido al público general y especialmente al público escolar y profesorado, incluye una serie propuestas didácticas. Precio: 1€
Actividades:
Museo Thyssen-Bornemisza: De lunes a domingo de 10 a 19h. La taquilla cierra a las 18:30h.
Exposición temporal: 6 € (Reducida: 4 € para estudiantes y mayores de 65 años).
Exposición temporal + Colección permanente: 10 € (Reducida: 6 € para estudiantes y mayores de 65 años previa acreditación).
Fundación Caja Madrid: De lunes a domingo de 10 a 20h. Entrada libre.
Copyright del texto y las imágenes © Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid. Cortesía del Departamento de Prensa del Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.









































































































