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| Fra Angelico: biografía y características de su obra |
| Ficha de la exposición |
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El Museo Thyssen-Bornemisza presenta, del 7 de marzo al 14 de mayo de 2006, la exposición Fra Angelico. La Virgen de la Humildad, edición número dieciocho de la serie Contextos de la Colección Permanente y primer proyecto expositivo que el nuevo conservador jefe del Museo, Guillermo Solana, incluye en la programación y del que es también comisario junto a Mar Borobia, jefe del Área de Pintura Antigua del Museo.
Fra Angelico, cuyo nombre antes de tomar los hábitos era Guido di Piero da Mugello, nació cerca de Vicchio, hacia 1395-1400. Entre 1418 y 1421 ingresó en el convento de San Domenico de Fiésole, lugar donde pasó la mayor parte de su vida y donde intensificó su producción artística. En esta etapa temprana se inscriben sus trabajos como miniaturista junto a sus primeras obras dentro del campo de la pintura. En estos años, participó en reuniones capitulares y actuó como vicario en ausencia del superior del convento, alternando sus labores religiosas con otras de talante secular, como su papel de juez valorando la calidad de las obras de otros artistas.
En agosto de 1441 se encuentra ya en el convento de san Marco, en Florencia, lugar que había sido encomendado, en 1436, a la orden de dominicos donde procesaba. Para este edifico el religioso realizó, junto con sus ayudantes, unos cincuenta frescos decorando diversas estancias, como las propias celdas de los frailes. Entre los temas que trató, y que estaban destinados a incentivar la piedad de los monjes de su comunidad, se encuentran episodios de la vida de la Virgen y de la de Cristo: la Anunciación, la Coronación, la Oración en el Huerto, la Flagelación y varias crucifixiones.
Fra Angelico también trabajó en el Vaticano, llamado por el Papa Nicolás V. Para este pontífice decoró al fresco, entre 1447 y 1450, una capilla con escenas de las vidas de san Esteban y san Lorenzo con momentos como la Ordenación de san Esteban, san Esteban repartiendo limosna, san Esteban predicando, la disputa de san Esteban con el sanedrín o la ordenación de san Lorenzo. El artista murió en Roma, en 1455, siendo enterrado en la iglesia de Santa Maria Sopra Minerva.
Exposición en el Museo Thyssen
Patrocinada por el Banco Urquijo y con la colaboración del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), esta muestra permite contemplar por primera vez en Madrid una de las joyas de la Colección Thyssen-Bornemisza, habitualmente expuesta en Barcelona: La Virgen de la Humildad, realizada entre 1433 y 1435 por Fra Angelico, uno de los grandes del Renacimiento italiano.
Esta magnífica tabla, que acaba de regresar a España tras su participación en la exposición dedicada a Fra Angelico en el Metropolitan Museum de Nueva York y antes de reincorporarse al depósito que el Museo Thyssen-Bornemisza tiene en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, lucirá en las salas del Museo acompañada por otras doce obras de la Colección Permanente; entre ellas destaca el grupo de tablas procedentes igualmente del depósito en el MNAC y que, también por primera vez, podrán contemplarse en Madrid.
En palabras de Guillermo Solana, "El sentido de esta selección, aparte del deseo de exhibir tesoros que nunca se han visto reunidos en nuestro Museo, es indagar el contraste entre dos tipos iconográficos, dos modos de representar a María y Jesús que dominan la pintura italiana del Trecento y el Quattrocento: la Virgen en Majestad y la Virgen de la Humildad. Dos tipos que se oponen y se alternan y finalmente se entretejen en un periodo crucial de la Historia del arte occidental".
A lo largo de la Edad Media, añade Solana, "el título de Reina aplicado a María aparece con frecuencia entre los monjes benedictinos y se confirma después con la reforma cisterciense. La famosa antífona Salve Regina misericordiae, conocida ya en el siglo XI, es la expresión más característica del modo en que los monjes oran a la Virgen. A partir de mediados del siglo XII, María será representada en la pintura como Señora coronada, sentada en el trono junto a su Hijo coronado también. La Virgen en Majestad, la Regina coeli del antiguo himno, aparece entronizada con Jesús en su regazo y rodeada de una corte de ángeles, apóstoles, santos y donantes. Está en su trono y ella misma es el trono vivo del Niño, quien bendice a los fieles. Esa Virgen-Reina, identificada con la Iglesia, se difundirá por Italia con el nombre de Maestà, un tipo del que tenemos ejemplos destacados en la obra de Cimabue y Giotto, de Duccio y Simone Martini".
Ahora, escribe Solana, "podemos volver a la Madonna de Fra Angelico. Aunque denominada durante mucho tiempo en los catálogos de la colección Thyssen como “Virgen entronizada”, la figura de María no aparece en ella sentada en un trono, sino sobre un almohadón colocado en el suelo. No era la primera vez que el pintor adoptaba este modelo, ni sería la última. Es el tipo de la Virgen de la Humildad que Millard Meiss investigó en su artículo clásico de 1936, reproducido en este catálogo, en el cual se basan estas notas. Como señala Meiss, el tipo de la Madonna dell’Umilità, acuñado probablemente por Simone Martini, alcanzó una enorme popularidad en Siena y fue adoptado enseguida en Florencia (en el círculo de Bernardo Daddi); tras difundirse rápidamente por Italia, hacia 1375 se había extendido ya por España, Francia y Alemania".
Junto a la oportunidad única de ver reunido en Madrid este conjunto de obras, el objetivo de esta exposición es analizar la representación de dos tipos de imágenes - la Virgen de la Humildad y la Virgen entronizada con el Niño – de gran difusión a lo largo de la historia del arte y que cuentan con ejemplos de gran riqueza e interés dentro de la Colección Thyssen-Bornemisza. A estas dos tipologías se añaden además algunos antecedentes que ilustran la postura que adopta la Virgen de la Humildad, cuyo origen se encuentra en las Adoraciones del Niño, así como otros episodios marianos que presentan a María como Reina de los Cielos.
Al nombre de Fra Angelico se unen en la exposición el de los florentinos Cenni di Francesco y Lorenzo Monaco, el del sienés Giovanni di Paolo, así como los de otros maestros vinculados a estos dos focos artísticos: Bartolomeo Bulgarino, Niccolò di Tommaso y la interesantísima tabla, con una Virgen de la Humildad, de un pintor desconocido de órbita veneciana, fechada hacia 1360.
La Virgen de la Humildad
Esta tabla, datada al inicio del periodo de madurez del artista, es una de las obras maestras de la colección del Museo Thyssen-Bornemisza. La pintura, que ha tratado de identificarse sin éxito con una pieza del Palazzo Gondi de Florencia, perteneció a la colección del rey Leopoldo I de Bélgica y, entre 1909 y 1935, a la colección Pierpont Morgan de Nueva York. En marzo de 1935 fue adquirida por el barón Heinrich Thyssen-Bornemisza y, a su muerte en 1947, la tabla pasó por herencia a su hija, la Condesa Margrit Batthyány, siendo recuperada para la colección, en 1986, por el barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza.
"La extraordinaria fortuna del tipo de la Virgen de la Humildad en el gótico tardío –escribe Guillermo Solana– responde a una nueva sensibilidad religiosa, más naturalista y emotiva, difundida por los frailes de las órdenes mendicantes que, a diferencia de los antiguos monjes, no se recluían en sus monasterios, sino que andaban de un sitio a otro predicando el evangelio. Los franciscanos de hábito pardo o gris y los dominicos de hábito blanco y negro, compartían una profunda devoción a María. En consonancia con sus afanes, el nuevo tipo de la Virgen de la Humildad expresa una inédita cercanía de lo sagrado: la convicción de que las figuras sagradas habitan en nuestro mundo y actúan y sienten como nosotros".
"A pesar de la novedad espiritual que representó –añade–, el tipo de la Virgen de la Humildad no carecía de precedentes pictóricos.(...) Para Meiss, el grupo de María y el Niño en las Natividades de Daddi y de Taddeo Gaddi demuestra una profunda afinidad con el tipo de la Virgen de la Humildad, y más aún, sería la fuente principal de ese tipo. Madre e Hijo se habrían desgajado de la composición narrativa de la Natividad para convertirse en una imagen devocional independiente".
Esta Virgen de Fra Angelico, ideada por sus proporciones para la devoción, reúne todas las características que hicieron célebre a este beato artista. La sencillez compositiva con la que presenta el tema, no es excusa para que el pintor aplique en ella los preceptos más innovadores vigentes en la pintura florentina del momento. María, cubierta por un gran manto azul, construido a través del color, destaca por la viveza de la composición, en un espacio creado a partir de su cuerpo y que nos abre las puertas al Quattrocento. Los dorados de los halos, del paño de honor que sostienen los ángeles y de los adornos de los vestidos, más que un motivo vinculado a la tradición con connotaciones arcaicas, hay que interpretarlos como un enriquecimiento con el que el artista presenta al espectador a la Madonna con el Niño.
Fra Angélico recurre a técnicas innovadoras, con las que anteriormente había experimentado en otras de sus pinturas, como la utilización de incisiones que le ayudan a crear los diversos volúmenes de los paños. A través de los elementos florales que decoran la tabla, se alude a la iconografía cristiana; las azucenas representan la pureza de María y las rosas rojas y blancas simbolizan la Pasión de Cristo.
Vida de Fra Angelico
Conocido con el nombre de Guido di Pietro antes de tomar los hábitos, este religioso y pintor debe su apodo "angelico" a los comentarios que sus pinturas suscitaron en el siglo XVI. La primera noticia que se tiene referente a su actividad artística, es de 1417. entre 1418 y 1421 entró en el convento de san domenico, en Fiésole, pues su nombre, en 1423, se vinculó con la ejecución de un crucifijo para el hospital de Santa Maria Nuova. entre sus primeras obras, además de trabajos como miniaturista, se encuentran el tríptico de san pedro mártir y la virgen con el niño, ambos en el museo di San Marco de Florencia.
En 1436 a la comunidad de dominicos donde profesaba Fra Angelico le fue encomendada el monasterio de San Marcos en Florencia, donde el artista está documentado en 1441. Para ese monasterio pintó una serie de frescos, unos cincuenta, que decoraban las celdas de los frailes. Concebidas estas pinturas como una ayuda a la devoción privada de los monjes, su colorido y composición incitan a la serenidad. En la última etapa de su carrera, el Papa Nicolás V le llamó a Roma para decorar también con frescos una de las capillas del Vaticano.
Ese conjunto con escenas de las vidas de San Esteban y San Lorenzo fue proyectado por Fra Angelico con un talante más narrativo y detallista que la serie de San Marcos; el trabajo se ejecutó entre 1447 y 1450. En 1450, el beato volvió a su convento de Fiésole donde fue nombrado prior. En 1453 regresó a Roma, donde murió en 1455. Fue enterrado en la iglesia de Santa Maria sopra minerva. Vasari le dedicó en sus biografías un capítulo destacando virtudes como la modestia y la humildad. su estilo se acomodó a los postulados didácticos requeridos por la orden de predicadores a la que perteneció, imprimiendo a sus imágenes, gracia y dulzura.









































































































