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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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Hans Memling: biografía y características de su obra

memlingDel 15 de febrero al 15 de mayo de 2005, el Museo Thyssen-Bornemisza presenta en su nueva sala de exposiciones Contextos la decimosexta edición de la serie, en esta ocasión dedicada a Los retratos de Memling.

Hans Memling nació en Seligenstadt, población próxima a Frankfurt, hacia 1435. Sobre su formación no se tiene ninguna noticia, aunque en algunos aspectos se ha asumido que pudo iniciarse en algún taller germano. Sin embargo, en su estilo se detecta una fuerte huella de los modelos de Rogier van der Weyden, apuntándose la posibilidad de que el joven artista trabajara con este maestro en Bruselas, justo en la etapa final de su vida.

La primera noticia segura que se tiene de Memling se fecha el 30 de junio de 1465, cuando aparece registrado como ciudadano de Brujas, donde se establece ya como artista independiente. En esta activa ciudad - por aquellos años era uno de los centros más importantes del comercio internacional - sus clientes serán las clases burguesas, bien instaladas y adineradas, dedicadas fundamentalmente a la banca y al comercio. Estos clientes, que en muchos casos se convertirán en modelos de sus pinturas, procedían de su entorno, pero también de Italia, Inglaterra o España.

Una de las etapas más productivas de su trayectoria artística, por número y calidad de las obras producidas, tiene lugar en los cinco años transcurridos entre 1475 y 1480, desplegando una intensa actividad al frente de su taller. De esta época son algunas de sus obras más famosas, como la tabla de la Adoración de los Reyes, del Memlingmuseum, encargada por Jan Floreins, o el tríptico en cuya hoja central se presenta El matrimonio místico de Santa Catalina, conservado en el mismo museo. Memling murió en Brujas el 11 de Agosto de 1494.

La selección de obras que se presenta en Madrid reúne un conjunto de doce retratos realizados por Hans Memling, considerado uno de los más importantes representantes de la pintura flamenca del siglo XV. Se trata de un conjunto de obras de altísima calidad, cedidas de forma excepcional por destacados museos europeos y americanos - como la Galeria degli Uffizi de Florencia o el Fine Arts Museum de Houston -, y que constituyen prácticamente la mitad de toda su producción retratística conservada. Algunas de las obras excepcionales que podrán contemplarse en esta exposición, además de Retrato de un joven orante de la colección permanente del Museo Thyssen-Bornemisza y motivo de esta muestra, son: Retrato de una joven, el Díptico de Maarten van Nieuwenhove - ambas del Sint-Janshuismolen de Brujas -, Retrato de un joven del Metropolitan Museum de Nueva York y el Retrato de una anciana del Museo de Bellas Artes de Houston.

Junto a la ocasión única de ver reunidas estas obras, la exposición quiere mostrar, a través de un recorrido cronológico, la tipología e innovaciones que el artista fue introduciendo en el género del retrato a lo largo de toda su carrera.
Maryan W. Ainsworth, en el catálogo de la exposición, indica que “un estudio comparativo ha puesto de manifiesto una evolución estilística perceptible en los dibujos subyacentes de sus obras de tema religioso y alegórico. En esas pinturas Memling no sólo cambió de medio, empleando al principio pincel y pigmento negro y posteriormente un instrumento seco de dibujo que podría ser tiza negra o carbón, sino que también pasó de un tratamiento de la forma más meticuloso, claramente representativo, a una caligrafía más suelta y mucho más abstracta. Esa evolución no aparece tan clara en los retratos, que si acaso muestran un dibujo subyacente mínimo que indica la colocación de la cabeza, sus rasgos faciales y las manos, pero poco más. Es posible que Memling utilizara un material que no es visible mediante reflectografía infrarroja, pero parece más probable que la escasez de dibujo subyacente discernible en sus retratos se deba a sus métodos de trabajo rutinarios. Memling empezaba sus retratos partiendo de una de varias plantillas para la colocación de la cabeza, a la cual añadía los rasgos distintivos del modelo en las fases posteriores de la pintura. Para individualizar cada retrato tuvo que tener a mano un dibujo que mostrara con nitidez los rasgos fisonómicos. O bien sería el cliente el que acudiera a su estudio una vez que el artista tenía ya elaborada la tabla en sus primeros estadios y posara ante él para la pintura de los rasgos faciales y del sutil modelado que daría vida a la imagen".

En las obras más tardías de la década de 1480, añade Ainsworth, "el dibujo subyacente está briosamente ejecutado con pincel, y sirve no sólo como boceto previo de la forma del personaje, sino también como modelado previo, sobre todo en lo correspondiente a la ropa. (...) En los primeros retratos se emplea el blanco de plomo para construir la forma de manera escultórica y tridimensional. (...) Las pinturas posteriores empiezan a mostrar el desarrollo de una técnica simplificada, que culmina en obras como el retrato de Maarten van Nieuwenhove de 1487. Aquí Memling hizo una aplicación general plana de blanco de plomo, introduciendo en seguida la capa de las carnaciones, como demuestran las radiografías. Sobre eso aplicó pocos trazos de distintos colores, yuxtapuestos para crear los rasgos faciales con una extraordinaria economía de medios".

En la producción de Memling, eminentemente de temática religiosa, el conjunto de retratos conservados - unos 30 en total - constituye el capítulo más original. Hans Memling fue, además, el retratista de más éxito de su generación en los Países Bajos borgoñones; en su obra supo conjugar los logros de su maestro Rogier van der Weyden y de otros pintores flamencos como Jan Van Eyck o Petrus Christus, para desarrollar un nuevo modelo de retrato que triunfaría en toda Europa y que marcaría el inicio del gran retrato renacentista. Su huella se hace particularmente evidente en Italia, donde el conocimiento de su obra llegaría principalmente a través de su numerosa clientela oriunda de este país.

Una de sus grandes innovaciones dentro del género fue la inclusión de suaves paisajes como fondos de sus retratos, motivo que empleó con más asiduidad para representar a sus clientes italianos. Campos o terrazas sirven para realzar las figuras, representadas en tres cuartos o de medio cuerpo, una novedad dentro de la retratística flamenca del momento. Memling jugó también con los marcos de las tablas para aumentar los efectos espaciales de sus modelos.

La selección de retratos reunida en esta exposición permite apreciar también la evolución de su estilo en distintos momentos de su trayectoria: las obras más tempranas se caracterizan por una cierta frialdad, con un moldeado liso y tenso, mientras que en los ejemplos más tardíos vemos cómo la pincelada se vuelve ágil y espontánea, su técnica es más suelta aunque, al mismo tiempo, firme y segura. Pero si algo destaca en el arte del retrato de Memling es su maestría en la ejecución, su virtuosismo y precisión extrema en la definición de los rasgos de la cara, de los detalles del traje o del paisaje del fondo, y todo ello logrado con una extraordinaria economía de medios.

La muestra, patrocinada en Madrid por el Banco Urquijo, está organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza en colaboración con el Groeningemuseum de Brujas y la Frick Collection de Nueva York, a cuyas sedes respectivas viajará tras su exhibición en Madrid: del 7 de junio al 4 de septiembre en Brujas y del 6 de octubre al 31 de diciembre en Nueva York. Se trata de la primera exposición itinerante de las organizadas por el Museo dentro de la serie Contextos de la Colección Permanente.

Un nuevo y exitoso modelo de retrato

La tradición del retrato en la escuela flamenca tiene su origen en la numerosa representación de figuras de donantes en obras de temática religiosa, ya fueran retablos para decorar iglesias o edificios públicos - encargados por congregaciones, cofradías, organismos oficiales o donantes particulares - o en trípticos y dípticos destinados a la devoción privada. En los primeros, los comitentes aparecen normalmente representados de cuerpo entero, a menudo acompañados por sus santos patrones y, en ocasiones, arrodillados y en actitud orante a ambos lados de la escena religiosa principal. El segundo grupo, destinado a la devoción particular, fue una de las modalidades de mayor éxito entre la clientela privada; en ellos la figura se representa de medio cuerpo o en tres cuartos, en actitud orante, dirigiendo su mirada hacia la tabla principal de temática religiosa; en el caso de los trípticos, ésta ocupaba el lugar central y, a ambos lados, se situaban los retratos de los donantes, generalmente un matrimonio, el hombre a la izquierda y la mujer a la derecha. Se trata de un modelo típicamente neerlandés, que pudo ser inventado por Rogier van der Weyden, pero que tiene en Memling uno de sus autores más prolíficos. Algunas de estas obras forman parte de la exposición, junto a otras que se pueden considerar ya como retratos independientes.

Tampoco sabemos con seguridad si la gran aportación de Hans Memling al género del retrato - el fondo de paisaje – fue invención suya o deriva de modelos anteriores en obras devocionales de Rogier van der Weyden o Jan van Eyck, pero Memling supo hacerlo suyo y desarrollarlo para convertirlo en el contrapunto equilibrado de sus composiciones: la figura del retratado, en primer término, destaca sobre el suave fondo de paisaje, éste marca la composición en sentido vertical dividiéndolo en dos zonas, una superior y otra inferior, bien diferenciadas. Las figuras suelen apoyar sus manos sobre el borde del marco, que hace las veces de antepecho, como si el retratado se estuviera asomando a una ventana, con lo que obtiene de nuevo un mayor efecto entre el primer plano y el fondo. Este recurso óptico, junto a otros métodos ilusionistas, se refuerza en ocasiones mediante la representación de un marco fingido por detrás de la figura, proyectándola y acercándola aún más hacia el espacio del propio espectador.

Mediante estos recursos, Memling logra también realzar la prestancia de sus modelos, imprimiéndoles un aire de nobleza, pero sin exceso de altivez. Al artista no le interesa indagar en la personalidad de sus modelos; son figuras serenas, elegantes y, al mismo tiempo, cercanas al espectador. Todo ello, junto a la refinada factura de sus retratos, la delicadeza del rostro, los detalles de su indumentaria y el suave paisaje del fondo, fueron sin duda los factores que determinaron su éxito como retratista y, muy particularmente, entre la clientela italiana.

Aunque pintó también algunos retratos con fondo liso, tal y como puede verse en algunas de las obras reunidas en la exposición, el modelo que más triunfó en Italia fue el de fondo de paisaje, ya sea de un interior con ventana o con fondo de paisaje completamente abierto. El primero se hizo muy popular entre los artistas florentinos, pero sería el segundo el que más seguidores tuvo: desde Sandro Botticelli a Leonardo da Vinci, incluyendo a Perugino y a su discípulo Rafael, Sebastiano del Piombo, etc. De esta forma, se iría forjando el retrato más monumental y grandilocuente que triunfaría en el siglo XVI, tanto en Italia como en el resto de Europa.

Ficha de la exposición

Título: Contextos de la Colección Permanente Nº 16: Los Retratos de Memling.
Organiza: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid; Groeningemuseum, Brujas; The Frick Collection, Nueva York.
Comisario: Till-Holger Borchert, conservador del Groeningemuseum
Comité organizador: Tomàs Llorens, conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Manfred Sellink, director artístico de Stedelijke Musea, Brujas.
Walter Rycquart, director gerente de Stedelijke Musea, Brujas.
Colin B. Bailey, conservador jefe de The Frick Collection, Nueva York, y Till-Holger Borchert, conservador del Groeningemuseum.
Comité Científico: Colin B. Bailey, Till-Holger Borchert y Mar Borobia, jefe de Área de Pintura Antigua, Museo Thyssen-Bornemisza.
Sedes: Museo Thyssen-Bornemisza. Nueva Sala de Exposiciones de Contexto. Planta baja. Del 15 de febrero al 15 de mayo
Brujas, Groeningemuseum. Del 7 de Junio al 4 de Septiembre de 2005
Nueva York, The Frick Collection. Del 6 de Octubre al 31 de Diciembre de 2005
Horario: Martes a domingo, de 10.00 a 19.00 horas
Entrada: Gratuita

Obras de la exposición

Retrato de un hombre, c. 1470-1475 / Portrait of a Man
Óleo sobre tabla. 33.5 x 23 cm.
Nueva York, The Frick Collection
Retrato de un hombre ante un paisaje, c. 1470-1475 / Portrait of a Man before a Landscape
Óleo sobre tabla, 35.4 x 25.8 cm.
Bruselas, Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique
Retrato de una anciana, c. 1475-1480 / Portrait of an Old Woman
Óleo sobre tabla, 26.5 x 17.8 cm.
Houston, Museum of Fine Arts, The Edith A. and Percy S. Strauss Collection
Retrato de un hombre con una moneda del emperador Nerón (¿Bernardo Bembo?), 1473-1474 ? /
Portrait of a Man with Coin of the emperor Nero (Bernardo Bembo?)
Óleo sobre tabla, 31 x 23,2 cm.
Amberes, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten
Retrato de un hombre con un cordón de oro, c. 1475-1480 / Portrait of a Man with a Gold Cord
Óleo sobre tabla, 31.8 x 27.1 cm.
The Royal Collection, Su Majestad La Reina Isabel II
El hombre de la flecha, c. 1475-1480 / Portrait of a Man with an Arrow
Óleo sobre tabla. 31.9 x 25.8 cm.
Washington D.C., National Gallery of Art, Andrew W. Mellon Collection
Retrato de un joven, c. 1480 / Portrait of a Young Man
Óleo sobre tabla. 39.9 x 28.3 cm.
Nueva York, The Metropolitan Museum of Art, The Robert Lehman Collection
Retrato de un hombre ante un paisaje, c. 1475-1480 / Portrait of a Young Man before a Landscape
Óleo sobre tabla, 26 x 20 cm.
Venecia, Galleria dell'Accademia
Retrato de una joven (“Sibila”), 1480 / Portrait of a Young Woman (“Sibyl”)
Óleo sobre tabla, 46.5 x 35.2 cm.
Brujas, Stedelijke Musea, Memlingmuseum - Sint-Janshospitaal
Díptico de Maarten van Nieuwenhove, 1487 / Diptych of Maarten van Nieuwenhove,
Óleo sobre tabla, 52 x 41,5 cm. (incluido el marco original)
Brujas, Stedelijke Musea, Memlingmuseum - Sint-Janshospitaal
Retrato de un hombre (¿Folco Portinari?), 1487 / Portrait of a Man (Folco Portinari?)
Tabla (roble), 35 x 25 cm.
Florencia, Galleria degli Uffizi
Retrato de un joven orante (En el reverso: Florero), c. 1485-1494 / Portrait of a
Young Man at Prayer (On the reverse: Flower Still Life)
Óleo sobre tabla. 29.2 x 22.5 cm.
Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza

Copyright del texto y las imágenes © Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid. Cortesía del Departamento de Prensa del Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.


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