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Berthe Morisot  Berthe Morisot. La pintora impresionista
  15 de noviembre de 2011 - 12 de febrero de 2012
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Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante

Índice de Artículos
Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante
Vida de Moctezuma II
Inauguración de la muestra
Horario y acceso
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moctezumaII

Luego de su exitosa exhibición en el Museo Británico de Londres, la exposición Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante llega al Museo del Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México.

La magna muestra incluye 218 piezas prehispánicas y virreinales, entre textiles, esculturas, objetos de oro, metal y otros, algunos nunca antes vistos pertenecientes al mundo político, militar y religioso del imperio mexica, dedicados a Moctezuma Xocoyotzin, último gobernante azteca que definió el rumbo de México tras la llegada de Hernán Cortés, en 1519, y que lo sitúo como uno de los más polémicos e interesantes.

La exposición se enriquece al presentar también por primera vez, el monolito mexica más grande hasta ahora conocido, con más de 12 toneladas de peso, de la Tlaltecuhtli, diosa de la tierra, que fue descubierta por investigadores del Programa de Arqueología Urbana del Templo Mayor del INAH, en 2006. Se incluyen también los objetos que los mexicas le ofrendaron.

Frente al monolito, el público podrá apreciar el Teocalli de la Guerra Sagrada, que es el único vestigio arqueológico grabado con el símbolo de la fundación de Tenochtitlan.

La Tlaltecuhtli data de alrededor del año 1502, y además de ser el único monolito mexica que conserva su color original, representa el más grande descubierto hasta el momento de dicha cultura prehispánica, superando al Calendario Azteca, la Coatlicue y la Coyolxauhqui.

La Tlaltecuhtli es uno de los vestigios más importantes encontrados como parte del Proyecto Templo Mayor, “nos revela –por su tamaño de 4.19 por 3.62 metros y 40 centímetros de espesor, y 12 toneladas de su peso– la evolución escultórica de los mexicas”, aseguró María Barajas, una de las restauradoras que han atendido la pieza, durante su reciente participación en el ciclo de conferencias que se llevan a cabo los sábados de febrero, con motivo de los 32 años del descubrimiento de la Coyolxauhqui.

Durante la conferencia dictada en el Museo del Templo Mayor, la especialista del INAH destacó que por su policromía este monolito deja ver la evolución plástica que habían logrado los mexicas hacia los albores del siglo XVI.

“Por el tipo de relieve más monumental y el empleo de una mayor gama de colores, particularmente el rojo, como el borgoña, nos hace referencia a la época de auge de esta cultura a finales del reinado de Ahuízotl y principios del de Moctezuma”.

Es una figura de cuerpo completo color ocre con fondo rojizo, que representa a la deidad vinculada con la tierra. La diosa es mostrada con cabello rizado color rojo oscuro, que era el símbolo de belleza de la época, pero también de la noche, del inframundo, comentó Barajas.

"Tiene unos ojos muy profundos que están en forma de media luna, la nariz es muy ancha y plana, mientras que las mejillas resaltan por el relieve de color rojo, y en el centro de éstas hay un pequeño círculo de color azul. Además, de su boca sale un chorro de sangre que proviene desde el abdomen.

"La figura tiene los brazos flexionados hacia arriba como en alusión a que es la diosa de la tierra, y que todas la criaturas regresan a ella y es la devoradora de todo".

En tanto que sus piernas están en forma de cuclillas; porta una falda corta adornada en los extremos con puntos de color blanco delineados de negro, así como huesos en forma de x. La especialista detalló que el monolito está fragmentado en cuatro partes y muestra un faltante o hueco en el centro.

Piezas destacadas

A diferencia de la muestra exhibida en Europa, ésta incluye 98 piezas procedentes de las ofrendas halladas en el predio Ajaracas, en torno de la Tlaltecuhtli, incluido el gran monolito de la diosa de la tierra y que el público podrá admirar por vez primera.

Conformada por 220 joyas históricas, de los periodos prehispánico y colonial, que resguarda el INAH, esta colección se conforma de esculturas, máscaras de madera, cuchillos de pedernal, textiles, figuras de papel amate, flautas de cerámica, ornamentos de oro y objetos que fueron únicamente utilizados por la clase gobernante.

Además de piezas monolíticas y la reproducción de tres códices, que en conjunto brindan un viaje en el tiempo para mostrar la vida, época y destino del gobernante que le tocó encarar a los conquistadores españoles, explicó el arqueólogo Eduardo Matos, curador de la muestra junto con el doctor Leonardo López Luján.

De esta manera, a través de siete módulos se hace un recorrido cronológico que va desde la fundación de Tenochtitlan en el siglo XII; el gobierno de los ocho tlatoanis que antecedieron a Moctezuma II, desde el reinado de Acamapichtli (1375-1395) hasta Ahuízotl (1486-1502); el ascenso al trono de este último jerarca y la expansión del imperio tenochca, hasta el encuentro con los conquistadores españoles y la caída de Tenochtitlan.

Entre las piezas destacadas se encuentran las esculturas: Teocalli de la Guerra Sagrada, única pieza en la que se observa la representación de Moctezuma, y en la que se aprecia el símbolo de la fundación de Tenochtitlan: el águila parada sobre el nopal.

"Abre esta exposición –destaca Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH– la pieza conocida como “Teocalli de la Guerra Sagrada”, esculpida para conmemorar el Fuego Nuevo de 1507. En ella podemos ver las imágenes de Moctezuma II (a la derecha) y del dios Huitzilopochtli (a la izquierda), flanqueando un gran disco solar en lo alto de un templo. En su cara posterior se aprecia el símbolo de la fundación de Tenochtitlan: el águila parada sobre el nopal. Se trata del único caso conocido de la imagen representativa de la ciudad en una pieza mexica, aunque posteriormente aparecería en varios documentos coloniales".

"Como ejemplos de piezas que simbolizan el poder del Tlatoani mexica –continúa– se encuentran objetos de oro, algunos con la figura del dios del fuego Xiuhtecuhtli, el cual se relacionaba estrechamente con el gobernante supremo. También hay elementos de plata y ejemplos de la cerámica empleada en las comidas del mandatario. Las piedras verdes, o chalchihuites, tenían un simbolismo especial relacionado con la nobleza, además de servir para el intercambio".

Así mismo, se incluye la Piedra dedicatoria del Templo Mayor, tallada en diorita verde por sus cinco caras; el Corazón de piedra verde, pieza asociada con la fundación de la ciudad mexica; el Disco de oro (tezcacuitlapilli), el emblemático Retrato de Moctezuma II, proveniente de la Colección Maillé, y el Códice Moctezuma, proveniente del Museo Regional Cuauhnáhuac, en Morelos.

La exhibición cuenta con una sección dedica a Tlaltecuhtli, donde sobresale la presentación por primera vez del monolito de esta deidad terrestre que fue hallada en octubre de 2006 y cuyo peso asciende a 12 toneladas. Esta escultura es la única que se ha hallado con su policromía, y la más grande de la cultura mexica (4.19 por 3.62 metros y 40 centímetros de espesor) superando al Calendario Azteca, la Coatlicue y la Coyolxauhqui.

De acuerdo con la cronología planteada por el arqueólogo Eduardo Matos, esta obra escultórica fue mandada a hacer en 1502 por el propio Moctezuma II.

La mayoría de las piezas proceden de museos del INAH, como los nacionales de Historia “Castillo de Chapultepec”, y de Antropología; y del Museo del Templo Mayor, además de colecciones particulares.



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