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| Paul Gauguin: biografía y características de su obra |
| Gauguin en el Museo Thyssen-Bornemisza |
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Gauguin y los orígenes del Simbolismo es el título de la exposición que organizan conjuntamente el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid y que presentan en sus dos sedes madrileñas entre el 28 de septiembre de 2004 y el 9 de enero de 2005.
Paul Gauguin, escribe Dominique Lora " nació en París el 7 de junio de 1848. Su infancia transcurrió en Perú y en 1854 regresó a Francia junto con su familia. Tras una adolescencia repleta de acontecimientos, en la que no faltaron los viajes, Gauguin se instaló en París a principios de la década de 1870 y en un primer momento trabajó como corredor de bolsa. Gracias a algunos conocidos suyos, que lo animaron a tomarse más en serio su afición al arte, Gauguin fue abandonando sus actividades en el campo de las finanzas para adquirir una formación adecuada. A partir de 1874 el aspirante a artista comienza a pintar bajo la tutela de Camille Pissarro, asistiendo a clases en la Académie Colarossi."
"En 1876 –añade Dominique Lora– expone por primera vez en el Salon de París, donde presenta una obra que plasma su asimilación de la subjetividad atmosférica propia del movimiento impresionista. Desde 1879 hasta 1886 el artista participa con regularidad en las exposiciones impresionistas. En 1883 la quiebra del mercado financiero obliga a Gauguin a renunciar definitivamente a su actividad como agente de bolsa y le induce a trasladarse al año siguiente a Copenhague, ciudad natal de su esposa, Mette. A pesar de su precaria situación económica, ya en 1885 Gauguin decide regresar a París, donde puede sobrevivir gracias a la ayuda de Paul Schuffenecker".
La exposición se centra en el análisis de la obra de Paul Gauguin durante el periodo comprendido entre 1884 y 1891, antes de su partida a Tahití, y su relación con otros artistas: sus maestros, como Pissarro, Cézanne o Degas, sus coetáneos, principalmente Van Gogh, y otros artistas que muestran su influencia, como Bonnard, Vuillard o Picasso.
Durante esta época, Gauguin pasó de ser un impresionista secundario a convertirse en cabeza de fila del movimiento simbolista. El esfuerzo por superar el impresionismo le llevó a poner en cuestión toda la tradición “naturalista” del arte europeo desde el Renacimiento. Uno tras otro, sacrificaría todos los recursos descriptivos de la pintura (perspectiva, sombras, claroscuro, tono local), en aras del valor puro de la línea y el color sobre el plano.
Escribe Lora: "El artista se dedica a explorar la técnica de la cerámica y en 1886 pasa el verano en la localidad bretona de Pont-Aven. Durante la década de 1880, Gauguin comienza a elaborar un estilo más personal y maduro, resultante también de la influencia de otros artistas de su época, como Cézanne y Van Gogh, con los que tuvo ocasión de trabajar en épocas diferentes (con Cézanne en Pontoise, en casa de Pissarro, en 1881; y con Van Gogh, en Arlés, de octubre a diciembre de 1888)".
En 1888, continúa Dominique Lora "el artista regresa a Pont-Aven, donde puede estudiar los experimentos pictóricos de Émile Bernard que se conocen como cloisonnisme, tendencia que adopta durante cierto tiempo, aunque imprimiéndole su sello personal de simbolismo; ejemplo de esta etapa es el cuadro titulado Visión después del sermón: la lucha de Jacob contra el ángel (1888, Edimburgo, National Gallery of Scotland). Ese mismo año Gauguin conoce al pintor Paul Sérusier que, cuando regresa a París, funda, junto con Bonnard, Denis y Vuillard entre otros, el grupo de los Nabis, cuyo punto de partida es la gran admiración que sienten por la obra de Gauguin. A principios de la década de 1890, en la vida y en la obra de Gauguin surge cada vez con más fuerza el deseo de renunciar a los valores básicos de la civilización; por este motivo, acabará por marcharse de Francia y partir hacia lugares remotos en busca de formas de vida puras y primitivas".
En el catálogo de la exposición, Guillermo Solana dice lo siguiente "La ‘pastoral de lo primitivo’, que germina en Gauguin entre 1884 y 1885 y se desarrolla en la pintura de Martinica y Bretaña entre 1886 y 1888, experimentará una crisis hacia 1889-1890. Del intento de empatía con el mundo primitivo de Bretaña nace una pintura antinaturalista y visionaria que se vincula al Simbolismo literario; pero precisamente ese surnaturalisme (para utilizar el término de Baudelaire) terminará por enturbiar la pureza del modo pastoral. En Bretaña, como en Martinica, Gauguin había creído descubrir un mundo de una perfecta inocencia, un ámbito prelapsario, anterior a la Caída. Pero desde 1888, con la entrada en escena de los temas e ideales cristianos, las nociones del mal y la culpa pervierten la inocencia edénica. La inspiración pastoral regresará más tarde en la obra tahitiana de Gauguin, pero alterada en el fondo por aquella grave crisis.”
“Para representar la Arcadia –continúa– que encarnan las campesinas bretonas o las negras de Martinica (como más tarde las tahitianas), Gauguin necesita un estilo simple, lo que para un artista de finales del siglo XIX sólo puede significar un estilo simplificado. El primitivismo es la tendencia hacia una segunda inocencia, el camino hacia una ingenuidad no natural, sino reconquistada. La rusticidad, la tosquedad sólo se logra desaprendiendo muchas cosas, desde el ilusionismo fotográfico de ciertos realistas hasta el virtuosismo de la pincelada de algunos impresionistas. Gauguin irá construyendo su stilus humilis no sólo con la ayuda de sus contemporáneos, sino también a partir de la pintura bizantina, la escultura románica, los primitivos del Renacimiento, las estampas japonesas, los calvarios bretones, los relieves de los templos de Java. Como irá explorando los materiales y técnicas arcaizantes que necesita: la pintura a la cera, las preparaciones no oleosas y las superficies sin barnizar, la cerámica esmaltada, la talla en madera".
La exposición sigue este proceso a través de un total de 186 obras, pertenecientes a 65 museos de todo el mundo y a numerosas colecciones privadas, lo que la convierte en una de las más exhaustivas muestras organizadas hasta el momento sobre este periodo. Entre las piezas cabe destacar la presencia de una de las obras maestras de Gauguin, Visión del sermón, cedida en préstamo excepcionalmente por la National Gallery of Scotland (Edimburgo), así como otras obras de especial relevancia y que rara vez han dejado su lugar habitual de exposición, como por ejemplo el óleo La vida y la muerte, prestado por el museo Mahmoud Khalil de El Cairo.
Las obras estan distribuidas en nueve capítulos: los seis primeros, expuestos en el Museo Thyssen-Bornemisza, están consagrados a la evolución de la obra del artista entre 1884 y 1891; los tres siguientes, en la Fundación Caja Madrid, están dedicados a la influencia de Gauguin en los artistas de Pont-Aven y del círculo de los Nabis, además de una sala dedicada al Sintetismo en España.
Dominique Lora completa así su recorrido por la biografía del pintor: "En 1891 Gauguin sale de Francia rumbo a Papeete; aunque en principio la ciudad le decepciona, no tarda en regresar a ella en diciembre de 1894. Tras un breve período entre Copenhague y París, Gauguin decide una vez más regresar a las islas de la Polinesia francesa, a donde llega el 9 de septiembre de 1895; allí vivirá el resto de su vida. Seguramente debido al deterioro de su salud, Gauguin pasa los últimos años de su existencia meditando sobre la condición humana y creando obras como la titulada ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? (1897, Boston, Museum of Fine Arts). Las importantes innovaciones pictóricas de Gauguin, junto con el mito que inspiró su modo de vida tan poco convencional, lo convierten en el gran precursor de las vanguardias artísticas del siglo XX. El artista falleció en Atuona, Islas Marquesas, el 8 de mayo de 1903".









































































































