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| Tapices flamencos en el Museo del Prado |
| Los amores de Mercurio y Herse |
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Entre el 1 de junio y el 26 de septiembre, el Museo del Prado muestra en sus salas los ocho tapices mitológicos de la única serie que se conserva íntegra de las dedicadas a la narración de los amores de Mercurio y Herse, una de las doscientas cuarenta y seis recogidas en el vasto poema dividido en quince libros conocido como la "Metamorfosis de Ovidio".
La muestra reúne estos ocho paños de Willem de Pannemaker, tapicero y proveedor de las cortes reales del Renacimiento flamenco, por primera vez tras su dispersión a principios del siglo XX.
La tapicería de Las bodas de Mercurio, tejida por Willem de Pannemaker, tapicero y proveedor de las cortes reales del Renacimiento flamenco, formó parte desde 1603 -tal como las investigaciones en relación con esta exposición han podido establecer- de la colección de Francisco de Sandoval y Rojas, I duque de Lerma y valido de Felipe III.
Sus tapices alegórico-mitológicos, para cuya ejecución fueron claves las creaciones de Rafael, manifiestan la especial predilección que el Duque sintió por la tapicería y por el arte flamenco e italiano, evidente también en el resto de sus colecciones.
Por ello, el retrato del Duque de Lerma, pintado por Rubens en 1603, año en que la tapicería quedó incorporada a la colección ducal, se incluye también en la exposición, al igual que una serie de estampas de Giovanni Volpato de las Logias vaticanas, fuente iconográfica de las cenefas de la serie.
La historia de amor y celos, narrada por Ovidio y protagonizada por Mercurio, Herse y Aglauro, se puede reconstruir a través de los paños de esta serie. La bajada de Mercurio a la tierra, su encuentro con Aglauro, Herse y Pandroso -hijas de Cécrope, rey del Ática—, la seducción de Herse, y la transformación o metamorfosis de Aglauro, alentada por Minerva, como castigo por su envidia, son los pasajes esenciales de esta tapicería, enmarcada por esplendorosas cenefas, ideadas para Los Hechos de los Apóstoles de Rafael, destinados a la Capilla Sixtina.
Willem de Pannemaker, activo desde 1535 hasta 1581 y miembro de la más célebre familia de tejedores asentada en Bruselas, fue el gran tapicero del Renacimiento flamenco. Trabajó para la nobleza y las principales casas reales europeas del siglo XVI y surtió de obras maestras a la corte de Carlos I de España (Carlos V de Alemania) y de su hijo Felipe II.
La exposición reconstruye la secuencia iconográfica de la fábula de Ovidio sobre los amores de Mercurio y Herse, a través de los ochos tapices tejidos por Pannemaker, actualmente distribuidos entre la colección particular Fundación Casa Ducal de Medinaceli, que conserva uno propio y otro en depósito de los Herederos de la Duquesa de Lerma, el Metropolitan of Art de Nueva York y el Museo del Prado, con dos paños de esta serie cada uno, y las colecciones particulares de los Duques de Alba y Duques de Cardona, propietarias de los dos restantes.
A partir de la clausura de la muestra y gracias al convenio de colaboración suscrito hoy entre el Museo del Prado y la Fundación Casa Ducal de Medinaceli, los dos tapices del Museo se cederán para su exhibición conjunta en el Hospital Tavera de Toledo con los otros dos tapices que atesora ésta con el fin de que puedan continuar siendo disfrutados públicamente.
El ciclo de Mercurio y Herse. Una tapicería de oro
La exposición reúne los ochos tapices de la única serie de este ciclo, tejida en la segunda mitad del siglo XVI, con hilos metálicos, en cuyo primer tapiz figura la fecha de 1570. Pannemaker enriqueció sobremanera el tejido al incorporar abundantes hilos metálicos de plata dorada para realzar el relieve, la luminosidad y el esplendor de sus ocho paños
El alto coste que alcanzó el conjunto permite calificar esta tapicería, símbolo de poder y riqueza, como una verdadera joya, en su doble condición de obra de arte y de alhaja. Las elevadas tasaciones que mereció en los inventarios ducales de Lerma, su propietario original, y de los Medinaceli, a quienes pasó la serie por herencia en 1673, así lo constatan. El conjunto de tapices permaneció unido en la Casa Ducal Medinaceli hasta su dispersión por herencia en 1909.
La intensidad y brillantez del colorido, la riqueza y abundancia de los hilos metálicos, el carácter clásico y renacentista de los escenarios, el uso riguroso de la perspectiva geométrica, la fastuosidad de la ornamentación, la minuciosidad flamenca en los detalles y el paisaje, y el carácter humanístico de los personajes, tanto masculinos como femeninos, elevan la serie de Las bodas de Mercurio al rango de una de las más bellas concebidas en la centuria, sólo comparable con las tapicerías de la colección real de los Austrias.
La composición de las cenefas que enmarcan los tapices, reproducidas en las estampas de Giovanni Volpato presentes en la exposición, fue ideada por Giovanni Francesco Penni (1488-1528) para enmarcar la serie príncipe de Los hechos de los Apóstoles, encargada a Rafael (1483-1520) por León X para la Capilla Sixtina.
En ellas, las personificaciones de los cuatro elementos, las estaciones del año, el transcurso del tiempo y de la vida, y las figuras de las Parcas, forman un conjunto alegórico que se complementa con las personificaciones femeninas de las virtudes cristianas o las Artes Liberales.
La mayor parte de los tapices ha recibido un tratamiento de conservación previo a su exhibición en esta muestra con el fin de presentarlos en las mejores condiciones posibles. Los tratamientos de conservación realizados en la Fundación Real Fábrica de Tapices de Madrid, han sido dirigidos por Ana Shöbel, responsable del taller de Conservación Textil de la misma, con la supervisión del Área de Restauración del Museo del Prado.









































































































