El cine de acción y artes marciales
Una de las primeras películas que cabe citar en el campo del cine de acción es La verdadera historia de Wong Fey-Hong (1949), protagonizada por Kwan Tak Hing, un actor de la ópera de Pekín que de inmediato conquistó al público con su simpatía y la asombrosa pericia que demuestra en el arte marcial del kung-fú.
En realidad, existe algún título anterior que incluye secuencias de enfrentamientos cuerpo a cuerpo, pero el largometraje citado es el que viene a establecer las normas argumentales de este tipo de cine: un héroe que actúa al modo de un caballero andante, auxiliando a los más débiles frente a los poderosos con la sola ayuda de sus puños.
Mirémoslo como lo que es: un equivalente chino de nuestra caballería andante o de los justicieros del western. El estereotipo es universal.
El personaje de Wong Fey-Hong está extraído de las tradiciones populares chinas, que son muy fecundas en este tipo de figuras ejemplares. Su arraigo en la imaginación popular es enorme.
No olvidemos que el wuxia tiene un importante trasfondo literario.
El wuxia literario, al decir de los especialistas, tiene su origen en los romances populares (chuanqi) de la dinastía Tang, cuyas historias están llenas de venganzas, luchas heroicas y sucesos sobrenaturales.
Una de las obras más populares del wuxia es La orilla del agua (The Water Margin), que se inspiraba en un hecho real.
Por lo visto, existió un bandido llamado Song Jiang, muy similar a Robin Hood. Acompañado por 36 compañeros, Song Jiang practicó el bandolerismo en la zona del río Huai y el monte Liang.
Sus acciones fueron recogidas por los cuentistas populares, y figuran en crónicas de los siglos XIII y XIV. Finalmente, fueron volcadas, allá por el siglo XVII, en The Water Margin.
La frontera azul es una adaptación japonesa de The Water Margin. La emitieron en España en 1977 (el año de Star Wars). Era, en efecto, una producción japonesa rodada en China. El protagonista era un paladín, Lin Chung, que lideraba a nueve docenas de héroes en el río Liang Shan Po. Tenía unas escenas impecables de lucha con espada, y los guiones, al menos según yo los recuerdo, eran muy emocionantes.
De todos modos, hay un héroe semejante a Lin Chung. Su nombre es Fong Sai Yuk, fue protagonista de una película en 1938, y desde entonces viene siendo recuperado por el cine de forma constante y con parecido éxito.
Aún siguen rodándose nuevas cintas a partir de esa figura. En el fondo, el wuxia es un género basado en la tradición.
Otro director, Chang Cheh, se encargó de realizar varios filmes de lucha a mediados de los años sesenta; entre ellos destacó El espadachín (1967).
Por centrar el tema y no perdernos con títulos concretos, conviene decir que esas son, precisamente, las películas fundacionales del wuxia. Películas de época, en las que se escenifican combates, bien sea cuerpo a cuerpo o con armas blancas.
Los hermanos Shaw produjeron muchos títulos de wuxia. Competían, además, con otra compañía, Golden Harvest, que también exportaba a otros países asiáticos y a occidente películas de artes marciales.
Pronto fue posible ver en las salas de exhibición de Filipinas y Tailandia un importante número de filmes de kung-fú. Sólo Japón podía competir en este terreno con la industria de Hong-Kong, gracias a su notable producción de películas de samurais.









































































































